Convivencia de religiones

Los del 58, en el Colegio marista del Malecón,sesenta años después

09.06.18 | 06:06. Archivado en Religion y sociedad, Iglesia católica

Dedicado a la fe vacilante de nuestro curso en el Colegio marista del Malecón.

¿Un autor reseñando su propio libro? Parece pedante. Más valdría encargar la propaganda laudatoria a un amigo, cuyo nombre venda bien. En mi caso, pecaré de inmodesto a fuer de sincero. Quiero celebrar, con la dedicatoria del librito, el sesenta aniversario de la promoción que cursaba el Preuniversitario de 1958 en Murcia, en el Colegio del Malecón (Hermanos Maristas).

Estudiábamos a Calderón, la historia de Portugal, el griego de Sócrates y la doctrina social de la Iglesia. Durante los siete años de enseñanza secundaria no faltó nunca la clase de religión con los textos de la época preconciliar: nada de aspirina infantil, sino dosis fuertes de antibióticos de dogma, moral y liturgia.

Una “miajica” distinto de aquellos manuales de Edelvives es el libro que hoy presento inmodestamente, dedicándoselo a mis compañeros de clase de aquellos días. Se titula El que vive. Relecturas de Evangelio,l Que Viv ed.Desclée de Brouwer, Bilbao, 2017.

Recuerdo un episodio de cuando los militantes de acción católica íbamos el fin de semana a dar catecismo a los niños en La Arboleja y se repartía la ayuda americana de alimentación. Alargaba la explicación difícil el catequista, Ripalda en mano, comparando la salida del Niño Jesús del seno de su madre con la de “un rayo de sol atravesando un cristal, sin romperlo ni mancharlo”. Uno de los peques, con cara de inopia y moco sin limpiar, sacudía la cabeza extrañado. Él había visto nacer más de una cabrita en el corral. Su madre, que aguardaba de pie bajo la higuera, le chilló al catequista: “Corte el rollo, hombre, que los críos a lo que vienen es a por el queso americano”.

Cuando me despedí en 1958 para entrar en el noviciado de la Compañía de Jesús, pontificaba hieráticamente Pío XII. Cuando me volví a despedir en 1965 para partir hacia Japón, estaba concluyendo el Concilio Vaticano II y se respiraban los aires tonificantes de Juan XXIII (ahora recuperados medio siglo después, gracias a la humanidad evangélica de Francisco el Misericordioso).

En los años siguientes, cada viaje de vuelta a Murcia era una ocasión de repetir, entre tapa y tapa con los ya menos jóvenes amigos, la conversación del “cuéntame lo que pasó, seténtame, ochéntame...”, cuestionando la fe inestable, vacilante y vacilada, de nuestra generación.

Reflejo de esas tertulias son las entradillas, entre corchetes y en cursiva, que encabezan cada capítulo de estos ensayos. Imitando el aire de las narraciones bíblicas “midrash”, intenta el autor redescubrir el sentido de la Palabra y recrearla releyéndola a la luz de experiencias de vida. Agrupadas al hilo del calendario eclesial, señalan estas escenas hitos del camino para la fe vacilante: advientos esperanzados, navidades entrañables, epifanías de vida, vía crucis cuaresmales, espinas de pasión, luces de Pascua, seismos de Pentecostés y encrucijadas de iglesia en crisis.

Me pregunto qué pensarán mis compañeros de promoción, sI se dejan seducir por mi reseña y alegran a editorial y librero adquiriendo un ejemplar.

Si hay quien tienda a fundamentalista, se podría escandalizar al comprobar que Lazaro no sale de la tumba o que en Caná de Galilea faltó agua y sobró vino, o que en Naím fue la viuda, y no su hijo, la que revivió, o que Jesús reprende a Ratzinger como a Pedro, o que la virginidad no se pierde con la maternidad de María y la paternidad de José, o que hubo mujeres protagonistas en La Última Cena y concelebrantes femeninas en Emaús...

Si los hay más radicalres, quizás alguno ironizará: “Este amigo, a fin de cuentas, es jesuita y, por detrás del aparente desenfado, es muchísimo más carca de lo que ustedes sospechan”.

O tal vez alguno pregunte: “¿Qué clase de fe es la de este cura?”

Confío que haya quien reaccione sin tapujos confesando: “Lo que cuentas, amigo, es obvio y lo pensábamos desde siempre sin osar decirlo. Por eso nos aburríamos tanto en alguna “asignatura María” o cuando escuchábamos, por compromiso con la cofradía de la que éramos nazarenos, los sermones del quinario cuaresmal.

Pues a unos y otros les diré: gracias por haceros con el libro, pero no os fatiguéis leyéndolo de un tirón. Con el título ya está dicho todo. El Que Vive. Es el mejor de los nombres de Cristo. El autor pretende dar testimonio de creer que Él Que Vive nos hace vivir. ¿Increible, dirán? Pero lo creemos porque su Espíritu nos hace creer.


No al exorcismo mágico. Sí a la bendición espiritual

14.04.18 | 14:03. Archivado en Iglesia católica

No al exorcismo mágico. Sí a la bendición espiritual

-Rita (nombre ficticio para salvar privacidad): Una pregunta, padrecito, ¿usted cree en el diablo?

P. Juan: ¿Por qué me lo pregunta, Rita?

R: Es que necesito encontrar un padrecito que crea en el diablo para que me pueda hacer un exorcismo, y me libre de estas convulsiones que me dan y de esta furia que me entra por romper cosas y enfadarme contra mi familia y me dan ganas de hacer daño a la gente. Mi madre dice que me tienen que hacer un exorcismo, que estoy poseída por Satanás. Pero mi padre, que es de otro país y no es católico, dice que donde tengo que ir es al médico, que esto es enfermedad mental. Ya una vez fui a un cura a pedirle que me eche agua bendita, pero dijo que no hay que creer en tonterías. Por eso le pregunto a usted.

J: Ya, comprendo pero ¿te das cuenta, hija, que me estás haciendo tres preguntas distintas al mismo tiempo. Vamos por partes.Me has preguntado tres cosas.
1.Me has preguntado si existe el diablo y si yo creo que existe
2 Me has preguntado si te puedo hacer un exorcismo
3. Me has preguntado si te puedo ayudar a curarte porque estás sufriendo mucho. ¿No es así?
R.Sí, padrecito, entonces ¿qué me dice?

J. Pues empecemos por la tercera pregunta. Si te ayuda que hable contigo para que me cuentes lo que te pasa, y que recemos juntos para que Dios te ayude a librarte del mal (como decimos en el Padre nuestro, “líbranos del mal”) estoy a tu disposición para lo que pueda ayudarte. Vamos a rezar juntos con fe y confianza en que el poder de Dios es más fuerte que cualquier poder maligno que nos atormente (lo mismo da que ese poder maligno sea un diablo o sea el lado oscuro de cada uno de nosotros). Lo importante es creer en el poder de Dios, y en el poder que Dios ha puesto dentro de nosotros para que nos curemos. Por eso Jesús decía, cuando curaba a una persona: “tu fe en el poder de Dios es lo que te ha curado”

R. Bueno, algo es algo, padrecito, pero...

J: Ya sé, la segunda pregunta, tú lo que quieres es un exorcismo.

R: Sí

J. Pues mira, yo no puedo hacerte un exorcismo como magia para expulsar fuera de tí a un diablo que te tenga poseída. Lo que sí puedo hacer es algo mucho mejor y más eficaz, que es darte de parte de Dios la bendición, mejor dicho, rezar junto contigo para que Dios te bendiga. Para eso lo que hace falta es que tú y yo creamos, que tengamos fe en el poder de Dios.

R: Y me va a dar esa bendición con agua bendita y con el arma de la cruz?

J Sí, pero el agua no es magia, sino un símbolo precioso de la bendición y la vida que Dios quiere derramar sobre tí como en el bautismo. Y la cruz no es un amuleto ni un arma para matar demonios, sino la señal de Cristo crucificado y vivo para siempre, que te quiere dar vida. Y la bendición no es como si dijeras “abracadabra”, la bendición es una oración y una acción de gracias, una medicina de Dios para tu cuerpo y tu espíritu, y un derramar sobre tí gracia y paz y alegría.

R Entonces bendígame padrecito. Y ¿puedo venir también otro día por si se me acaba el efecto?

J Puedes venir siempre que quieras. Pero que sepas que esto no es como la batería del móvil, que hay que recargarla. La energía de la bendición de Dios te la está dando Él continuamente, Dios mismo te está recargando la batería a cada momento. La bendición que te doy ahora es una señal de que esa bendición te la está dando Dios siempre. Así que, levanta el corazón a Él cuando estés bien para darle gracias y cuando estés mal para pedirle ayuda, y puedes estar segura de que lo tienes siempre a tu lado para bendecirte.

R Pues ya me voy más tranquila.

J Y no necesitas que hablemos de la pregunta que quedaba, lo de si existe el diablo y si este cura cree o no cree en el demonio.

R. Bueno, lo cierto es que por curiosidad... además, que el otro día dijeron por la radio que el Papa Francisco ha ha dicho que el diablo existe y no se qué pensar después de lo que usted me ha dicho...
J. Eso lo podemos aclarar, mira precisamente en la reunión de catequesis después de la misa de hoy vamos a leer y comentar una carta muy buena que acaba de escribir el Papa sobre la importancia de vivir bendiciendo a Dios que nos bendice y de descubrir lo santo en lo cotidiano. Toma, te doy la página que explica lo que ha dicho el papa sobre el poder de Dios más fuerte que el poder del mal, ya sea un diablo o no lo sea.

(Copio el resumen de la catequesis sobre el final del Padre Nuestro: Líbranos del mal y de todo lo maligno)

PUNTOS DE CATEQUESIS SOBRE EL PODER MALIGNO. dice que el poder diábolico se expresa en un ser personal, pero no que el diablo sea un dios maligno. No se puede decir que el diablo sea un dios maligno o una divinidad del mal enfrentada en igualdad de condiciones con el Dios bueno. Cuando el influjo de otras religiones dualistas penetró a nivel popular en el pueblo del Antiguo Testamento hubo necesidad de decirle al pueblo creyente en el Dios único que ni ángeles ni demonios pueden ser divinidades sino criaturas, por eso se simbolizó al poder diabólico como “ángel caido”.

2. El Papa no afirma el fenómeno de la posesión diabólica. Al contrario, dice que “Él diablo no necesita poseernos. Nos envenena con el odio, con la tristeza, con la envidia, con los vicios”.

3. Más que preguntarse si existe, tendríamos que preguntar cuántas veces todos y cada uno de nosotros, al dejarse llevar por su lado oscuro, ha expresado el poder diábolico en su vida.

4. Habría que decir que el diablo, más que “un ser “ es toda una legión (como se insinúa en el evangelio según Marcos 5,9: mi nombre es legión, porque somos muchos. Mis muchos “yoes”, los de mi lado oscuro, el de mi yo engañado, arrastrado, seducido, extraviado... todos esos son los diablos, expresión en forma de seres personales (no de divinidades malignas) del poder del mal, que puede y debe ser vencido por el poder divino.

5. El Papa no recomienda exorcismos de magia contra Satanás, sino la bendición espiritual de los sacramentos. Para el combate, dice, tenemos las armas poderosas que el Señor nos da: la fe que se expresa en la oración, la meditación de la Palabra de Dios, la celebración de la Misa, la adoración eucarística, la reconciliación sacramental, las obras de caridad, la vida comunitaria, el empeño misionero.

6. Lo principal en toda esa parte final de la carta del Papa no es la cuestión de si existe o no el diablo, sino el tema del discernimiento en nuestra vida de si actuamos de acuerdo con el buen espíritu o el mal espíritu dentro de nosotros.


Semana Santa ante el Cristo de Velázquez:(6, 7, 8): Viernes, Sábado, Domingo

31.03.18 | 06:50. Archivado en Mística, Iglesia católica

Semana Santa en Ejercicios Espirituales ante el Cristo de Velázquez

Viernes Santo de Cruz y consumación: Espíritu entregado

¡Se consumó!¡Por fin murió la muerte!
Solo quedaste con tu Padre –solo
de cara a Tí, mezclásteis las miradas
-del cielo y de tus ojos los azules-
y al sollozar la inmensidad, su pecho,
tembló el mar sin orillas y sin fondo
del Espíritu, y Dios, sintiéndose hombre,
gustó la muerte, soledad divina.
Quiso sentir lo que es morir tu Padre,
y sin la Creación vióse un momento
cuando doblando tu cabeza diste
al resuello de Dios tu aliento humano.
¡A tu postrer gemido respondía
Solo a lo lejos el piadoso mar!

Semana Santa en Ejercicios Espirituales ante el Cristo de Velázquez

Sábado Santo de Silencio y noche sosegada

I, 39 Luce en la majestad de tu tormento
la luz del abandono sin reserva; resignación que es libertña absoluta,
y el “¡Hágase tu voluntad!”, reviste
con velo esplendoroso tu martirio.
Silencio, desnudez, quietud y noche
Te revisten, Jesús, como los ángeles
de tu muerte; se calla Dios desnudo
y quieto en su tiniebla.¡De tu Padre
dentro el silencio fiel tan solo se oye;
de tu amor el arrullo que nos llama
con brizador susurro a nuestro nido,
puesto en tus brazos sobre las tinieblas
por las que rompe de la vida el sol!

Semana Santa en Ejercicios Espirituales ante el Cristo de Velázquez
Domingo de Pascua: Espíritu de Vida y Nueva Creación

II, 11 Porque eres Tú la vida
para los hombres luz, y así al morirte
se quedaron a oscuras; mas tu muerte
fue oscuridad de incendio, fue tiniebla
de amor abrasadora, en que latía
de la resurrección la luz.

III, 24 ¡Sin Tí, Jesús, nacemos solamente
para morir, contigo nos morimos
para nacer, y así nos engendraste!

IV Oración final
Tú eres resurrección y luego vida:
¡llámame a Tí, tu amigo, como a Lázaro!
Llévanos Tú, el espejo, a que veamos
frente a frente tu Sol y a conocerle
tal como él, por su parte, nos conoce...
¡Dame, Señor, que cuando al fin vaya rendido
a salir de esta noche tenebrosa
en que soñando el corazón se acorcha,
me entre en el claro día que no acaba,
fijos mis ojos de tu blanco cuerpo,
Hijo del Hombre, Humanidad completa.
En la increada luz que nunca muere;
mis ojos fijos en tus ojos, Cristo,
me mirada anegada en Tí, Señot!


Semana Santa en Ejercicios ante el Cristo de Velázquez (5)

29.03.18 | 18:18. Archivado en Mística, Iglesia católica


Jueves Santo, Espíritu de Amor, empuja al Éxodo. Es comerte ser por Tí comido

Coincide la plena floración del cerezo en Japón con la Pascua florida cistiana. Los primeros botones apuntaron a fin de año, se cubrieron de nieve el 31 de enero, se han abieeto en flor con la prmavera y el estallido de blancura llega al climax hoy, Jueves Santo y luna llena.,.

Pascua es éxodo y resurrección, tránsito transformador de muerte a vida.

La gloria coincide con el éxodo de la crucifixión.¿Nacer es morir y morir es nacer? Cuando Jesús decía que la enfermedad de Lázaro no era de muerte, o que la hija de Jairo estaba dormida, o que no había que llorar por el hijo de la viuda de Naím, o que Nicodemo debía renacer, la gente no entendía. Cuando el budista Dogen decía que la vida y la muerte son aconteceres en el anverso y reverso de la “Vida”.

Como testamento, un encasrgo mejor que un mandato; amad como yo amé, es decir, dejando asar a través de vuestra vida hecha cauce de espíritu, el río de vida del Espíritu que os empuja a amar y os hace capaces de amar y caminar por el amor al Amor.

Nos alimentamos con la Palabra: Kôan bíblicos para leerlos con cuerpo y alma unimismados.

Lc 9, 29-32: Mientras oraba, el aspecto de su rostro cambió… Aparecieron Moisés y Elías, conversando con él sobre su éxodo…
Jn 14,1 y 14,27: No os desaniméis.
Lc 22, 42: Padre, si es posible, pase de mí este caliz…
Lc 22, 45: Levantándose (poniéndose en pie, resucitado) de la oración, fue adonde estaban los discípulos y los encontró dormidos…
Jn 12, 24: El grano de trigo, sepultado en tierra y abriéndose da fruto
Jn 16, 7: Os conviene que yo me marche…ro y cómelo...”

Salmodia con el poema al Cristo de Velázquez, para meditar paseando:

Tu cruz cual una artesa en que tu Padre
hiñera con sus manos nuestro pan. (1, 17)
Y hay en el vino de tu sangre, ¡oh Cristo!
agua también, de cumbre y sin mancilla,
licor de vida que la sed apaga
para siempre jamás a quien la bebe
y vuélvese en su dentro amandero
que le da un sempiterno revivir. (1, 18)
Es tu cuerpo el remanso en que se estancan
las luces de los siglos, y en que posan
-¡eternidad!-las fugitivas horas.
Tu corazón clepsidra de la vida,
dando su sangre se paró, y hoy cuenta
la eternidad, que es del amor el rato. (3, 12)
...Es comerte ser por tí comido (1, 22)
Carne de Dios, Verbo encarnado encarna
nuestra divina hambre carnal de Tí! (1, 32)
Como un libro arrollado abrióse el cielo
al morir Tú en la cruz, libro de carne
y la Palabra que creó nos dijo:
“Toma ese libro y cómelo...


Semana Santa en Ejercicios Espirituales ante el Cristo de Velázquez (3) y (4)

27.03.18 | 13:32. Archivado en Mística, Iglesia católica


Martes Santo: dejándose guiar por el Espíritu Desvelador del Camino

En este tercer día de Ejercicios Espirituales en Semana Santa, nos dejamos llevar por el Espíritu Revelador del Camino.

“El azar, decía el filósofo Paul Ricoeur, se convierte en destino mediante la repetición de una elección”. Comenzó por coincidencia y maduró en paso definitivo, algo que acaba convirtiéndose en destino, a fuerza de reiterar a diario la opción. Eran las cuatro de la tarde cuando preguntaron al Maestro: “¿Dónde vives?”, y los invitó a parar en casa aquella noche? (Jn 1, 39).

Tres temas centrales del encuentro con “lo de Jesús que nos mete en el lío del Reino”:

llamamiento para 1) estar con El, 2) trabajar en su misión, 3) y compartir su destino.

Nos alimentamos con la Palabra: Kôan bíblicos para leerlos con cuerpo y alma unimismados.

Filip 1, 21: Para mí vivir es Cristo
Gal 2, 20: Vivo… no yo, Cristo vive en mí
Filip 2, 6-7: No se aferró a su categoría divina, se despojó de su rango
Gal 4, 4-7: Envió Dios a su Hijo, nacido de mujer… envió a vuestro interior el Espíritu de su Hijo, que grita: ¡Abba!¡Padre!
Jn 14, 5-7: Yo soy el Camino, la Verdad y la Vida


Salmodia con el poema al Cristo de Velázquez, para meditar paseando:

De noche la redonda luna dícenos
de cómo alienta el sol bajo la tierra;
y así tu luz; pues eres testimonio
Tú el único de Dios, y en esta noche
sólo por Tí se llega al padre Eterno;
solo tu luz lunar en nustra noche
cuenta que vive el sol...
porque es tu blanco cuerpo manto lúcido
de la divina inmensa oscuridad! (1, VII)

Semana Santa en Ejercicios Espirituales ante el Cristo de Velázquez (4)

Miércoles Santo de tinieblas y luz: Espíritu de Verdad y discernimiento

En la iluminación, la vivencia del despertar: “Me he desengañado, mediante un encuentro decisivo que me cambia”. Mas en el momento siguiente, humanamente inevitable, aparecen la lusión, el autoengaño y el espejismo: “De nuevo me extravié”.

También para Ignacio de Loyola todo empezó por casualidades: bala perdida, pierna rota, convalecencia sin novelas de caballerías, sino solo vidas de santos. La oportunidad desembocó en momento oportuno, tras una elección.

Dos experiencias decisivas: un encuentro, que cambia la ruta, y una serie de extravíos, al caminar. Hay que discernir. La historia de la iglesia y de cada comunidad se bifurca en esta encrucijada. Ignacio la llamó “Dos banderas” (Ej. 136-148). ¿Qué camino elegimos? ¿Optamos por quedarnos sólo con los dos primeros puntos, “con El y para su obra”, pero no “por su camino y a su estilo”? ¿Optamos por los tres puntos completos, sobre todo acentuando el tercero: su estilo que nos desconcierta, nos mete en más de un lío y nos escandaliza? Oscuridades, inquietudes, angustias, duda.

¿Quién y cómo es Jesús, quiénes y cómo somos nosotros? Iluminación y desorientación, consolación y desolación, mociones de buen espíritu y colas serpentinas de mal espíritu: cara y cruz de la fe. Autoengaños y extravíos, mal y tinieblas siempre a mano. Conduce el Espíritu y tienta el mal. “¿Quién soy yo?” Responde el espíritu de Jesús y da identidad. Responde el mal espíritu y aliena.

La vida, cadena de altibajos entre ser uno mismo y alienarse extraviado, iluminación y autoengaño: luz y tinieblas. Para encontrarse, hay que olvidarse, salir de sí para volverse a encontrar y recuperarse.

Nos alimentamos con la Palabra: Kôan bíblicos para leerlos con cuerpo y alma unimismados.

Lc 6, 26: ¡Ay de vosotros, cuando a todos les caigáis bien!
2 Co 12, 10: Cuando soy débil, entonces soy fuerte
Dt 30, 15-20: Escoge lo que da vida

Salmodia con el poema al Cristo de Velázquez, para meditar paseando:

¿En qué piensas Tú, muerto, Cristo mío?
¿Por qué ese velo de cerrada noche
de tu abundosa cabellera negra
de nazareno cae sobre tu frente?
Miras dentro de Tí, donde está el reino
de Dios; dentro de Tí, donde alborea
el sol eterno de las almas vivas...

Los rayos, Maestro, de tu suave lumbre
nos guían en la noche de este mundo,
ungiéndonos con la esperanza recia
de un día eterno. Noche cariñosa,
¡oh noche, madre de los blandos sueños,
madre de la esperanza, dulce Noche, noche oscura del alma, eres nodriza
de la esperanza en Cristo salvador! (1, IV)

Eres vla luz, Tú el Hombre
que esclarece en el mundo a los mortales.
Luz, luz, Cristo Señor, luz que es la vida!
(1, XX)
¡Curas el hastío
que ns meten al tuétano del ánimo
los halagos del mundo lagotero
que nos envuelve en sempiterno error! (IV, 5)

Vélate la melena las orejas,
cual por misterio que trazó tu Padre.
No estriba nuestra fe en lo que nos dice,
mas si en nos oye. ¿Será el Padre sordo
no siendo mudo...

¿Para qué doliente
plañe en la costa el mar, y canta el pájaro,
si la bóveda azul del sol, oído
de tu Padre, se cierra a nuestras voces
de congoja? (3, VIII)


Semana Santa en Ejercicios ante el Cristo de Velázquez (1)

26.03.18 | 13:31. Archivado en Mística, Iglesia católica


Domingo de Hosanna: Alabanza al que viene a liberar la creatividad de las criaturas

En el primer día de estos Ejercicios espirituales en Semana Santa, evocamos el Origen y Raíz de la vida –como en el Principio y Fundamento de Ignacio-, alabando, agradeciendo y dejándonos liberar. En cada instante presente estamos siendo creados por el Espíritu Creador que nos crea como creadores para que alabemos la creación, agradezcamos la vida y nos realicemos libremente como co-creadores: alabanza, gratitud y liberación es el sentido de la vida de las criaturas creadas para co-crear.

Nos alimentamos con la Palabra: Kôan bíblicos para leerlos con cuerpo y alma unimismados.

Génesis 1, 2: El aliento de Dios se cernía sobre la faz de las aguas
Génesis 1, 1-25: Vió Dios que todo era bueno
Génesis 2, 7 El Señor Dios sopló aliento de vida y el barro se convirtió en ser viviente.
2 Co 4, 6 El mismo Dios que mandó a la luz brillar en la tiniebla, iluminó vuestras mentes para que brille en el rostro del Enviado la manifestación de la gloria divina.

Salmodia con el poema al Cristo de Velázquez (3,I), para meditar paseando:

La luz que te rodea es el espíritu
que fluye de tu Padre, el Sol eterno,
las tinieblas rompiendo, y a nosotros
de Tí, su luna en nuestra noche triste,
Espíritu de Dios que se movía
sobre el abismo de aguas tenebrosas
cuando mandó Quien es: “¡Hágase lumbre!;
y del seno brotó de las tinieblas
el Espíritu-Luz que de tu rostro
nos trae al corazón vivo trasunto
del Mismo a cuya imagen se nos hizo
y a cuya imagen, Tú, te hiciste lumbre.
Y esa luz es amor y ella nos funde;
nos funde y meje de tu iglesia eterna
la humanidad divina en las entrañas.
Viste la luz tu desnudez, diamante
de las aguas de encima de los cielos;
al tocar en tu cuerpo las tinieblas
se escarchan en blancor de viva luz!
Semana Santa ante el Cristo de Velázquez (2)

Lunes santo de Sanación y misericordia

En el segundo día de estos Ejercicios Espirituales en Semana Santa, contemplamos la maravilla del loto blanco, belleza florecida inesperadamente desde el fango, nos dejamos aceptar gratuitamente por la fuerza del Espíritu de Reconciliación que nos hace florecer, a la vez que asumimos la realidad del propio barro sin justificarla.

Reconocemos la sombra y reconocemos el llamado de la luz que nos inunda pedonando; sin obsesionarse con las negatividades, ni desperdiciar la gratitud. La gota de agua sucia, dijo el maestro, refleja la luna. Equivocación: creerse agua limpia. Mayor error: no percatarse de que la gota de agua sucia puede reflejar la luna.

Al filtrar agua, hay quien se queda mirando la suciedad recogida en el filtro, en vez de beber la que sale limpia. “La iluminación, dice la tradición budista, es como flor que brota inesperadamente a la vera del camino y nos sorprende cuando nos habíamos equivocado de sendero”.

Somos peores de lo que creen otras personas cuando nos valoran y aprecian. Somos mejores de lo que creen quienes nos minusvaloran. Y, desde luego, somos mejores de lo que nosotros mismos creemos. Lo descubrimos cuando alguien se fía de nosotros. Soy mejor de lo que creo cuando me autocondeno. Soy peor de lo que me creo cuando me autojustifico. Lo mejor de mi yo soy yo tal cual me ve quien, al mirarme, me crea.

Si descubrimos una instancia absoluta que nos acepta sin condiciones, tocamos fondo en lo mejor del propio fondo, donde somos más que nosotros mismos: somos re-creeados por el Espíritu Acogedor.

Nos alimentamos con la Palabra: Kôan bíblicos para leerlos con cuerpo y alma unimismados:

2 Corintios, 5, 21: Al que no supo de pecado, por nosotros lo trató como a pecador, para que nosotros, por su medio, fuéramos inocentes ante Dios.
Lucas 11, 34: Lámpara de la persona es la esplendidez.Cuand eres generoso, toda tu persona está luminosa. Si eres tacaño, tu persona está oscura.
Lucas 22, 61 El Señor, volviéndose, fijó la mirada en Pedro, que saliendo fuera lloró amargamente.

Salmodia con el poema al Cristo de Velázquez (3,III; 3,VII), para meditar paseando:

Con tu visión de amor a cuyo atisbo
nada se escapa, envuelves al pecado
y al perdonar al hombre de su culpa
no te perdonas a Tí mismo, el único
hijo del Hombre de pecado libre,
mas el único, Tú, que lo comprende.
Y así tomaste sobre Tí el pecado,
del bien y el mal la triste ciencia amarga,
la que te hace ser dios siendo al par hombre,
pues te has hecho pecado por nosotros,
y el cielo pueblas de almas que le arrancas
al mundo, de energías el ladrón. (3,III)

...Perdonas
solo mirando. ¡A Pedro le miraste
del gallo al canto, y él lloró su culpa
al ver tus ojos hartos de perdón! (3, VII)


Cristo vivo en Japón, gracias a Unamuno y Velázquez

19.03.18 | 06:37. Archivado en Mística, Religion y sociedad

Poeta y pensador como Unamuno es el escritor japonés Shigyo Soshu, que promueve, presenta y asesora críticamente la publicación, por primera vez en japonés, del poema de Unamuno El Cristo de Velázquez (1).

Este empresario japonés, intelectual y cordial como el vasco y salmantino universal, coincide o casi compite con Unamuno por su fecundidad como polígrafo y su vida multifacética.

Conversando en su estudio, saltan enredados los temas de Ortega y Nishida, Machado y el haiku, estética y bioética, bushido y artes marciales, el Quijote o Ignacio de Loyola...

Shigyô es tradicional sin nacionalismos y universal sin cosmopolitismos. (2) Presidente de una empresa de biotecnología y autor de varios volúmenes de filosofía y poesía, es el director de una galerís artística, en la que expone las pinturas de Toshima Yasumasa, un japonés enamorado de Granada y Salamanca, que vivió en El Albaicín, pintando atardeceres en la vega, de tertulia con el pueblo en la taberna y versos de Unamuno como libro de cabecera. (3)

La hispanista Abe Misaki es curator artis en esa misma galería, que llevará este año la exposición a Salamanca para compartir, en el marco de las celebraciones de aniversario de la Universidad, el intercambio de fecundación mutua entre dos casticismos que sintonizan por ser cuanto más castizos más universales .

Apurando la empatía de lo regional con lo universal, en el kairós oportuno de la fecha de publicación del Cristo de Velázquez en japonés, coinciden pintiparadamente el festival budista de las flores, la floración japonesa de los cerezos y la Pascual florida cristiana. En este marco tan favorable podemos dedicar el ciclo de meditaciones pascuales en el Centro de Teología y Cultura de Tokyo, “Nueva Vida” (en japonés Shinsei), a releer y meditar la “soledad sonora” de Juan de la Cruz, el “Dios entre los pucheros” de Teresa y el “silencio, desnudez, quietud y noche” de Unamuno.

Voy a dedicar para lectores y lectoras de este blog los posts de Semana Santa y Pascua al Cristo de Velázquez, comenzando hoy por recordar el primer verso que resume el tema entero y la grandeza del poema:

“No me verá dentro de poco el mundo
mas sí vosotros me veréis, pues vivo
y viviréis” –dijiste-; y ve: te prenden
los ojos de la fe en lo más recóndito
del alma, y por virtud del arte en forma
te creamos visible. Vara mágica
nos fue el pincel de don Diego Rodríguez
de Silva Velázquez. Por ella en carne
te vemos hoy. Eres el Hombre eterno
que nos hace hombres nuevos. Es tu muerte
parto. Volaste al cielo a que viniera
consolador, a nos el Santo Espíritu,
ánimo de tu grey, que obra en el arte
y tu visión nos trajo. Aquí encarnada
en este verbo silencioso y blanco
que habla con líneas y colores, dice
su fe mi pueblo trágico. Es el auto
sacramental supremo, el que nos pone
sobre la muerte bien de cara a Dios.
(1) Miguel de Unamuno, El Cristo de Velázquez, edición dirigida por Shigyô Soshu, traducción y notas de Abe Misaki, estudio interpretativo de Juan Masiá, editorial de la Universidad Hosei, Tokyo, 2018).)
(2) Ver la página web de Shigyô Soshû http://shigyo-sosyu.jp/profile.html

(3) Ver el artículo sobre Shigyô y Toshima, publicado en El País, el 22, Mayo, 2017> https://elpais.com/internacional/2017/05/22/mundo_global/1495440657_691442.html

(Continuará las próximas semanas)


Cenizas de muerte y Aliento de Vida

13.02.18 | 21:54. Archivado en Mística, Iglesia católica

Cuaresma: Ceniza de fugacidad y Aliento de eternidad


Así celebramos el comienzo de la Cuaresma en una comunidad creyente que se prepara a vivir muriendo hacia la Pascua durante el camino penitencial y bautismal de este tiempo fuerte del año cristiano: recibimos en la liturgia del miércoles inicial el recuerdo de la ceniza y la bendición del Aliento de Vida.

Al recibir este recuerdo y bendición no nos dicen “al polvo volverás”, sino “tus restos se harán polvo, mas tu soplo de Vida vivirá para siempre en el Aliento”.

Para esta comunidad creyente el imperativo del Espíritu, memento, homo: recuerda, criatura humana, se traduce a la luz de la fe, diciendo: Recuerda que no eres solo barro, sino barro animado por el soplo de vida que te infundió el Aliento Recuerda que eres criatura, creada para vivir eternamente. Recuerda que tus restos al polvo regresarán, más tu soplo de vida se transformará absorbido por el Aliento del Espíritu.

Así discurre la acción litúrgica: Delante del altar espera el celebrante, preparado para recordarnos la Palabra y bendecirnos con la aspersión del agua de vida. A sus lados, acompañantes con la bandeja de la ceniza y el agua para la aspersión.

Nos acercamos al altar, como creyentes y penitentes –conscientes del sentido bautismal y penitencial, es decir, de confesión de fe y anhelo de conversión- de este rito cuaresmal.
Venimos a recibir el recuerdo y la bendición, el memento (recuerda) y el laetare (alégrate) de la fe que nos transmitieron tantos hermanos y hermanas seguidores del Espíritu de Jesús como Juan y Magdalena, Pedro o Pablo, Lydia o Marcos y un interminable etcétera en el desfile de los santos...

Mientras la persona que realiza el ministerio diaconal derrama unos polvos de ceniza sobre nuestra cabeza, escuchamos la primera parte del memento: acuérdate, criatura, que tus restos serán polvo de tierra...

A continuación, el sacerdote nos bendice con la aspersión del agua de vida (bautismal, reconciliadora y eternizadora) mientras pronuncia la segunda parte del memento (que completa la frase anterior): Pero, alégrate, criatura y no olvides que eres soplo de Vida y que vivirás para siempre en el Aliento del Espíritu de Vida.

Nos había preparado para vivir este rito la liturgia de la Palabra, con la meditación de las dos lecturas siguientes:

Primera lectura (de la segunda carta a la iglesia de Corinto, 4, 16- 5,3):

Aunque nuestro exterior va decayendo con los años 〔y acabará siendo el polvo de nuestros restos〕 , lo interior 「el soplo de vida que nos hace vivir」se renueva de día en día 〔cada día estamos más rejuvenecidos〕, no ponemos la mira en lo que se ve, sino en lo que no se ve, porque lo que se ve es transitorio, y lo que no se ve es eterno. Sabemos que si nuestro albergue terrestre, esta tienda de campaña se derrumba, tenemos un edificio que viene de Dios, un albergue eterno en el cielo... Allí entonces lo mortal será absorbido por la Vida. Quien nos preparó concretamente para esto fue Dios, que como garantía nos dio su Espíritu de Vida 〔que ya desde ahora crea en nuestro interior el cuerpo glorioso que vivirá para siempre en su Aliento〕.

Proclamación del Evangelio (de la Buena Noticia Alegre según Juan, 11, 24-25):

〔Alégrate, Marta, y tranquilízate,〕 que no te estoy diciendo simplemente que Lázaro resucitará o que tú resucitarás el último día, lo que te digo es que Yo soy la Resurrección y la Vida, que quien me presta adhesión y cree en mi Palabra de Vida, aunque muera vivirá, pues toda persona que vive y cree 〔que tiene ya dentro de sí el soplo de vida del Aliento de Vida, 〕no morirá nunca.〔 Anímate, cariño, atrévete, Marta, a creer esto〕。

(Ver más sobre estas dos lecturas bíblicas en:

Vivir. Espiritualidad en pequeñas dosis, Desclée, 2015, caps 67-72

El Que Vive. Relecturas de Evangelio, Desclée, 2017, caps. 23 y 24: (Lázaro y Naím).


Buen vino al final

27.01.18 | 17:47. Archivado en Religion y sociedad, Iglesia católica

Bendición religiosa de matrimonios civiles.

Al trabajar en la atención a migrantes en el Centro Internacional de la diócesis de Tokyo, me encuentro con casos que piden poner en práctica las orientaciones pastorales abiertas y con sentido evangélico del Papa Francisco, e incluso a ir mucho más lejos que Amoris laetitia (tan limitada por el miedo eclesiástico a actuar como Jesús: sacramenta propter homines, los sacramentos para bien de las personas).

Un matrimonio japonés (católicos ambos de tercera generación, bautizo infantil) lamenta que su hijo, bautizado pero no practicante, no quiera casarse en la iglesia;`tras convivir una temporada de hecho con su pareja extranjera (también bautizada, pero no practicante), cuando van a dar el paso de formalizar civilmente su matrimonio, optan por no celebrarlo en la iglesia. Si lo hicieran por contentar a los padres, estarían fingiendo, más o menos hipócritamente. Hubo que tranquilizar a los padres, era honesta y consecuente la decisión.

En cambio, una pareja filipina que tiene impedimento para un matrimonio canónico (por ser ambos divorciados de matrimonios anteriores), cuando formalizan civilmente su registro civil me invitan a visitar y bendecir la casa que inauguran. ¿Cómo bendecir la casa y no bendecir a las personas? Acabamos celebrando una misa en su casa y bendiciendo la renovación de la promesa matrimonial de su enlace civil

Hay matrimonios en la iglesia que, en realidad, no son bodas religiosas. Y hay, por otra parte, matrimonios civiles que pueden ser también religiosos y bendecidos espiritualmente, aunque no canónicamente (ya es hora de sacar los sacramentos fuera del derecho canónico).

Una pareja LGBT, que no puede formalizar su matrimonio por no permitirlo la ley japonesa, lo hace durante su estancia en un país europeo y, a su regreso, en Tokyo, tienen ocasión de asistir a la liturgia mensual organizada por el grupo católico pro-no discriminación LGBT. Preguntan si, lo mismo que se celebra esta liturgia, se podría celebrar su boda en la iglesia. Una boda canónica, no; pero una bendición religiosa de su matrimonio civil, sí.

Más interesante (y muy oportuno como referencia para casos semejantes) es la experiencia al acompañar el sacerdote amigo a una pareja que va a cumplimentar los trámites del registro civil para formalizar su matrimonio, y en la fiesta que celebran a continuación le piden que inicie el brindis. ¿Por qué no convertir el brindis en una bendición? Y puestos a ello... hasta en una homilía.

De hecho, se leyó el evangelio de las bodas de Caná, en el que el símbolo del vino nuevo sirve para explicar cómo el laico Jesús bendice religiosamente un matrimonio. Y además, el símbolo de las tinajas vacías (que representan la vaciedad hipócrita de la religiosidad establecida entonces) sirve de paso para recordar que algunas bodas “por la iglesia” pueden ser bodas no religiosas, mientras que otras bodas civiles pueden ser al mismo tiempo acompañadas por una espiritualidad auténtica.

He contado estos últimos años varias veces en este blog los casos en Japón de bodas en la iglesia (aunque no por la iglesia) de no católicos que, tras el registro civil de su matrimonio, celebran la ceremonia religiosa en nuestras iglesias. Esa bendición de los esposos, que está permitida y aprobada por Roma desde hace más de cuarenta años, no es boda canónica, pero sí es una bendición y celebración religiosa. Se la inscribe, para futura constancia, en un registro distinto del registro canónico. Esta clase de bendición esponsal sin boda canónica podrá servir de patrón y referencia para casos como los referidos antes. Esos casos me inspiraron el comentario estilo midrash sobre las tinajas vacías en el capítulo 19 de las relecturas de Evangelio: El Que Vive, ed. Desclée De Brower, Bilbao, 2017, p. 141: En Caná faltó agua, sobró vino.


María, José y Jesús en el umbral de la Vida

21.12.17 | 16:04. Archivado en Mística, Iglesia católica

Navidad: Jesús, al nacer, sale del seno de su madre por la “puerta de la vida”.

No sale como un rayo de sol a través de un cristal. Sale, vulnerando el cuerpo materno (como hicimos al alumbrarnos nuestras madres). Por esa misma puerta entró el germen paterno para unirse con el materno y desencadenar el proceso de la concepción. Es la puerta por donde se entra a la unión de las personas para engendrar nueva vida y por donde sale la nueva vida a ver la luz del mundo.

A la entrada, a la salida y a lo largo del proceso, la presencia energetizante de la dynamis del Espíritu de Vida actuó para que la unión se convirtiese en procreación. El misterio de la concepción es la presencia del Espíritu de Vida a lo largo del proceso que comienza y culmina con el cruce de “la puerta de la vida”.

José, en medio de un sueño, despierta a la incógnita y el deseo de acoger la nueva vida con la consiguiente ansiedad. El mensajero angélico le tranquiliza: “No tengas reparo, José, en llevarte contigo a María y unirte a ella como esposo, porque la criatura que llevará en su seno vendrá del Espíritu Santo. Dará a luz un hijo y le pondrás por nombre Jesús, el Liberador” (Mt 1, 20-21). El nombre lo escoge Dios, pero lo imponen la madre y el padre. Contra la costumbre patriarcal de que el padre imponga el nombre, el mensajero celeste encarga tanto a María, la madre (en el caso del evangelio de Lucas) como a José, el padre (en el caso del evangelio de Mateo), la imposición del nombre (aceptación de la nueva vida, en vez de rechazarla).

Toda criatura nace por obra de Espíritu Santo. Todo padre y madre pueden llamarse con propiedad co-creadores de la nueva vida, nacida de varón y mujer con la bendición del Espíritu de Vida y acogida por quienes le ponen nombre (como promesa de creación continua durante la crianza).

Mateo y Lucas sugieren que María y José conciben y dan a luz a Jesús gracias a la fuerza del Espíritu Santo. Al mismo tiempo están proclamando, de parte del Dios Vivo hecho Dios-con-nosotros, la maravilla de creatividad de toda concepción y alumbramiento.

La concepción es un sustantivo, pero concebir es un verbo. La concepción no es un momento, sino un proceso constituyente de una nueva vida individual y personal, biológicamente aceptada al consumarse la implantación-anidación, y humanamente acogida al asumir el alumbramiento e imponerle el nombre propio.

Concebir es acoger una palabra y una promesa, acogerse estrechamente dos cuerpos y acogerse íntimamente dos personas, acoger biológicamente un pre-embrión para que anide y se haga feto, acoger humanamente a una criatura,y un largo etcétera de acogidas (receptivas,virginales...)

Los progenitores hacen la criatura que Dios les da. Dios les da la criatura que ellos hacen. Y todo esto ocurrre en todo nacimiento. Concebir vida y alumbrar criatura nueva es el enigma y maravilla de creatividad de todo nacimiento, de lo cuál el nacimiento de Jesús es símbolo y epifanía. “La Navidad pone de manifiesto el sentido profundo de todo nacimiento humano” (Juan Pablo II, Evangelium vitae, n.1)

Concebir y dar a luz son actos de virginidad consumada. No solo no es incompatible la virginidad con la concepción y el nacimiento, sino que estos la consuman. El Espíritu actúa desde dentro: desde dentro de la evolución; desde dentro del óvulo y desde dentro del esperma; desde dentro del seno materno que acoge al pre-embrión al realizarse y comsumarse la concepción al final de la implantación en su seno; desde dentro del corazón de los progenitores que desearon esa nueva vida y la esperaron ya desde antes que se cerciorasen del embarazo; desde dentro de la decisión de cuidar esa gestación hacia el nacimiento, en vez de rechazarla; desde dentro de la aceptación biológica y materno-paterna, al consumarse la concepción; desde dentro de la puesta de acuerdo en darle nombre a la criatura, como gratitud por su vida, como promesa de criarla y educarla...

Al meditar esto en Navidad nos brota una gratitud inmensa hacia nuestros progenitores que nos engendraron con amor y gracias al Espíritu de Vida que nos hizo nacer por obra y gracia suya. También sentimos la responsabilidad de proteger y cuidar toda vida y de vivir todos y todas (hombres y mujeres, célibes o casados, fértiles o estériles, de sexualidad mayoritaria o minoritaria, sin ninguna discriminación ni exclusión) para darnos vida mutuamente y dar vida al mundo.

Ver más, en: El Que Vive,Relecturas de Evangelio, Bilbao: Desclée, 2017, p.57: Sueños de alumbramiento virginal, p.63-84: Entrevista a Mateo y Lucas sobre María, José y Jesús en el umbral de la vida.


¿Habrá "cuarta vía" en Cataluña?

18.12.17 | 04:05. Archivado en Justicia y paz

Con seny y en sazón

En este blog, el pasado 27 de septiembre, (a sabiendas de que la propuesta era inviable) , pedí utópicamente que Rajoy y Puigdemont se arrodillasen a meditar en silencio y, pacificado el corazón con el Zen, se sentasen a dialogar sin condiciones. La propuestas era utópica e inviable.

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El que vive: Relecturas de Evangelio

18.11.17 | 01:32. Archivado en Mística, Religion y sociedad

Queridos amigos y amigas, lectoras y lectores del blog, acaba de publicarse en editorial Desclée De Brower, el libro que recopila relecturas de evangelios nacidas en el contexto de mi conversación con ustedes en este blog. Me permito reproducir aquí un fragmento del prólogo, agradeciendo el ánimo que me dieron sus comentarios para decidirme a publicar estas páginas. Con mi gratitud, se las presento por si les sirven de lectura para Adviento y Navidad.

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