A algún bloguero supertimorato y a alguna bloguera hipersensible les molestó la cita bíblica del señor Zapatero en el desayuno de oración con Obama. Como si la Biblia fuese monopolio de creyentes de determinada divisa. Pero esa cita no era más que la punta del iceberg de un tema que llena las páginas de la Biblia.
Para la misa del tres de febrero (miércoles de la cuarta semana del Tiempo Ordinario) toca en el calendario litúrgico una lectura bíblica problemática. Les he dicho al empezar la celebración: “La primera lectura de hoy puede crear confusión: mejor la suprimimos, a menos que prefieran ustedes diez minutos de homilía para explicarla”. “Si no son más que diez minutos...”, musitó alguien desde el primer banco.
Es fácil orar juntas las iglesias hermanas desunidas. Es fácil también arrimar el hombro juntas en una misma tarea de praxis de solidaridad, compasión y liberación. Es difícil superar los conflictos a nivel institucional: las instancias administradoras no ceden poder y las instancias doctrinales no asumen la relativización y reinterpretación de los dogmas.
Nuestros hermanos y hermanas budistas de Vietnam apelan a la universalidad de Internet para solicitar nuestra solidaridad.
El historiador del budismo en Vietnam, Nguyen Lang (autor de tres volúmenes de historia crítica del budismo en Vietnam) escribe así en una carta abierta que merece difundirse:
“Hay que levantar la voz para proteger a cuatrocientos monjes y monjas jóvenes del templo Phuoc Hue, en la ciudad de Bao Loc. Su vida comunitaria de austeridad, oración y servicio a la sociedad local, como “budismno comprometido o engaged” es conmsiderada peligrosa o subversiva por parte del gobierno.
Ellos y ellas, jóvenes de entre 15 y 35 años, que han elegido una vida sin comodidades materiales, y optado por la no-violencia, no devolver mal por mal, cultivar la espiritualidad y promover la paz, son acosados a diario por la policía y sufren presiones físicas y psíquicas, pero siguen dando testimonio por un mundo no violento”.
Nos sumamos al llamamiento de Nguyen Lang desde la convivencia de las religiones y la solidaridad por la paz.
El bollo fue peor que el coscorrón. Los titulares habían dicho que “hay peores males que el terremoto de Haití”. Munilla dice “donde dije digo, digo Diego” y dice que estaba hablando desde un plano teológico; dice desde “su” teología: “el mal que sufren esos inocentes no tiene la última palabra, porque Dios les ha prometido la felicidad eterna”. Peligrosa afirmación que invita a consolar a las víctimas con una religión “opio del pueblo”, que daría la razón a Marx, Feuerbach o Nietzsche.

Para lectores y lectoras que, en vez de leer en pantalla, prefieren tener el libro en sus manos y pasar sus páginas subrayando, está a su disposición en librerías la colección de ensayos de fe y crítica que incluye artículos publicados en RD, Vida Nueva, etc. durante los últimos tres años. Reproduzco, a continuación,el índice del libro, recién publicado en editorial Nueva Utopía.

Las primeras veinte filas de bancos en la catedral se llenaron con representantes de otras religiones y de las otras iglesias cristianas hermanas. El arzobispo de Tokyo, Pedro Okada, glosó en su homilía el texto que orientó la vida y misión del cardenal Shirayanagi,para pilotar por más de cuatro décadas la nave de la iglesia en Japón según el rumbo reformado y reformador del Concilio Vaticano II: “La caridad de Cristo nos urge” (2 Co 5,14).(Foto: la catedral de Tokyo)
Según leyenda discipular, el testamento de Shakamuni el Buda fueron estas sencillas palabras, pronunciadas justo antes de expirar: “Cuando me haya extinguido, habrá tinieblas en el mundo. Vosotros cultivad, entrenad e iluminad vuestro interior con la luz del Dharma (la Enseñanza de la Verdad que os transmití)”.(Foto del Buda recostado, en la pagoda de Chaukhtatgyi, Myanmar, tomada del libro En el nombre de un dios, por Eduardo Rubio y Juan Masi:a, Lumwerg Editores, 2008)

El 30 de diciembre, a las 6:45 dejó de latir el corazón del cardenal Pedro S. Shirayanagi (81 años). El cardenal ha pasado los últimos días de su vida recogido en la enfermería de los jesuitas, en Tokyo. La iglesia católica en Japón, justamente al entonar el Te Deum de fin de año, despide para la vida eterna al pastor que fue piloto y faro de la renovación postconciliar en el último cuarto del siglo veinte y da gracias por la plenitud de su vida y la fecundidad de su acción pastoral.

(Reproduzco el post publicado el año pasado en RD para el día de la Sdagrada Familia -¡Día de la liberada familia de Nazaret1
Éste y otros textos han sido reproducidos también en el blog:
lacomunidad.elpais.com/apoyoajmc/posts
Este texto, junto con ensayos y columnas de estos últimos tres años, se encuentra recogido en el volumen recién publicado :
Juan Masiá, Vivir en la frontera: Convivie en paz, creer con sensatez, disentir fielemente, aprender lo diferente, ed. Nueva Utopía, Madrid, 2009).
El día de la Sagrada Familia escuchamos la retórica laudatoria de las sacralidades de la familia, en el marco de convocatorias de manifestaciones pro-familia, aparentemente con buena intención, pero sospechosamente ambiguas por el guiño cardenalicio al público neoconservador.
Cuenta la tradición Theravada que fue en el silencio de medianoche: cuando la primavera nace, duerme y sueña la reina Maya. Ve descender de los cielos un elefante blanco. Seis colmillos irradian luz. Maya siente penetrar en su seno un torrente de vida. Vacila por la fragancia y se apoya en un bambú. Estremecido su costado, se abre sin herida y, envuelta en tules variopintos, aparece la criatura. Nació Siddhartha Gautama, al que llamarán el Buda o Iluminado: “Desde ahora, dice puesto en pie, me llamarán Bienaventurado en todo el mundo”.

Hay que "detenerse", sigue diciendo el maestro Chih-i.Pararse a respirar de otro modo y a mirar las cosas de otro modo.
Miércoles, 10 de febrero
Peio Sánchez Rodríguez
Ana Bou
Asoc. Humanismo sin Credos
Miguel Blanes Coll
Guillermo Gazanini Espinoza
Pedro Tarquis
Robert Blair Kaiser
Ediciones Khaf
Mario Bruzzone
JC Rodríguez, A Eisman