Además de la mención a estas técnicas, en las páginas pro-ANA y pro-MIA existen páginas web y foros especializados en este tema:
«Toda persona que se considere self-injure puede entrar -dice uno de ellos-. Es decir, que si tu reacción ante los problemas pasa por hacerte cortes en el cuerpo, golpearte la cabeza contra la pared, quemarte, darte latigazos o causarte dolor de cualquier manera, eres bienvenido».
Introducirse en los foros o en las comunidades es cada vez más difícil y sólo quedan disponibles para un círculo muy cerrado de usuarias, ya que se desconfía de todo aquel que no es conocido. Aunque en España hay varios foros que han sido eliminados hay otros que permanecen activos.
Pertenencia al grupo
Estas páginas web también son un «consultorio de medicina» con recetas que ponen en peligro la vida de las personas. Además, se incita al consumo de medicamentos de forma incontrolada e incluso sólo dos de ellos están autorizados por Sanidad para la pérdida de peso y en caso de obesidad, aunque con receta.
El estudio de estas páginas revela que las chicas que las visitan buscan tener un sentimiento de pertenencia al grupo y superar así su sensación de aislamiento.
Además funcionan como una «fuente de motivación» en los momentos de debilidad de las chicas y eliminan la sensación de que se trata de enfermas, sino muy al contrario las hace sentirse personas que están a la vanguardia de una doctrina que sólo pueden seguir los elegidos.
Hay incluso elementos de identificación, como un lazo blanco virtual que aparece en las páginas web que confeccionan o incluso pulseras, de color rojo con piedrecitas en el caso de las pro-ANA, e iguales pero de color morado en el de las pro-MIA. Así pueden reconocerse cuando van a lugares públicos.
El estudio de la BIT de la Policía, pues, revela la gravedad de la situación. Ahora, una vez conocida, es el momento de que se actúe en otras instancias. Comienza el debate jurídico.
Viernes, 27 de noviembre
Juan Luis Recio
Pedro Antonio Martín
Jorge Gómez Alcalá
José António
Ricardo J. Nieto
Nicolás Ruiz Humanes
Juan Antonio Reig
Salud
Silvia Cañella
Enrique Romero Aguilar