El caso de Chantal Sébire ha ocupado la actualidad informativa francesa desde que el rostro tremendamente deformado de esta mujer, madre de tres hijos, se asomó a las páginas de los periódicos o a las pantallas de televisión. Ella había decidido mediatizar su drama para así poder acceder a un suicidio médicamente asistido al tiempo que planteaba una situación que también tienen que afrontar otros enfermos.
El sentimiento general era de que había que acabar con lo que el abogado de Chantal Sébire ha calificado de una "situación hipócrita" puesto que la ley permite dejar que el enfermo agonice durante quince días, en un coma provocado, pero no acortar su sufrimiento y el de las personas de su entorno.
El actual Gobierno conservador había encargado de inmediato que una comisión estudiase las "eventuales insuficiencias de la legislación" pero todo parece indicar que Chantal Sébire no ha querido esperar los dictámenes jurídicos al respecto.
Un diputado socialista, Gaëtan Gorce, que participó también en la elaboración de la citada ley de 2005, también había manifestado su piedad ante la situación de Chantal Sébire y reclamado una excepción para ella. No ha hecho falta que ese derecho a la excepcionalidad fuese pronunciado, pues la muerte ha alcanzado a la enferma. ¿Voluntaria o involuntariamente? De momento nada se sabe, pero nadie ha olvidado que Marie Humbert salió exculpada del proceso que tuvo que afrontar en su día.
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Viernes, 27 de noviembre
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