LA NIÑA LLEVABA MUERTA AL MENOS, SEIS HORAS
Las maniobras de reanimación al bebé no dieron resultados. El pediatra que se encargó de ello, tras un primer intento, se percató de que la maceración y pérdida de sustancia que presentaba el feto ponían de manifiesto que el fallecimiento se había producido, al menos, seis horas antes de la cesárea. Sólo pudo certificar la muerte.
Al saber de la muerte de la pequeña, Raquel no pudo evitar el sentirse culpable. "Pensaba que tenía que haberle insistido más a la enfermera", dijo, pero el reconocimiento por parte del Jefe de Obstetricia de que, con los datos de los dos registros efectuados en el ingreso, él hubiese optado por practicar una cesárea de urgencia, le hizo darse cuenta de que los médicos no habían actuado correctamente.
"Me dijo que el facultativo que estaba en ese momento no lo decidió así y que había que conformarse con la decisión, pero yo le dije que no podía porque no era la acertada y mi hija había muerto", afirmó.
Y no se conformaron. Presentaron una denuncia que han ganado, y con la que sienten que le han hecho "justicia" a su hija. "Me siento bien porque quería hacerle justicia a mi hija, ya que ella no está aquí, por lo menos que se reconozca que no tuvo su derecho a vivir porque unas personas actuaron mal", concluyó Raquel.
Lunes, 23 de noviembre
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