UNA LIGADURA DE TROMPAS QUE YA NO DESEABAN
Raquel y su marido habían decidido que tras el nacimiento de esta niña no tendrían más hijos. Por eso, tras la cesárea, aprovecharían la operación para que la madre se realizase una ligadura de trompas.
Cuando el bebé nació muerto, los médicos del quirófano avisaron a un pediatra para que iniciase maniobras de reanimación, y ellos, por su parte, prosiguieron con la ligadura de trompas.
José Luis esperaba noticias en la sala de espera, cuando una enfermera se presentó allí, --pero a título personal-- y le avisó de que la niña había fallecido y de que estaban procediendo a ligar las trompas de su mujer.
Gracias a esa enfermera, a la que el matrimonio guarda un enorme agradecimiento, José Luis consiguió que la intervención se detuviese cuando sólo habían ligado una de las trompas. De no haber sido así, Raquel y su marido no hubiesen podido tener más hijos. Por suerte, no fue así, y ahora tienen otra hija de tres años.
Viernes, 27 de noviembre
Juan Luis Recio
Pedro Antonio Martín
Jorge Gómez Alcalá
José António
Ricardo J. Nieto
Nicolás Ruiz Humanes
Juan Antonio Reig
Salud
Silvia Cañella
Enrique Romero Aguilar