La receta para la longevidad de los habitantes de Okinawa parece sustentarse en la conjunción de ciertos genes y en varios elementos clave que conectan mente, cuerpo y espíritu: alimentación adecuada, práctica habitual de ejercicio y una vida tranquila y con sentido espiritual, según señalan los autores del informe El estilo de Okinawa. Cómo la gente más longeva del mundo logra una salud duradera.
La obra sobre los centenarios de la isla es el resultado de las investigaciones que comenzaron en 1976 el geriatra y cardiólogo japonés Makoto Suzuki y los hermanos gemelos estadounidenses Bradley y Craig Willcox, internista y antropólogo, respectivamente. Los tres expertos desentrañan los factores determinantes de la larga vida y afirman que la genética no es determinante, aunque influye en un 30%.
En la comida, estos ancianos evitan casi totalmente los productos animales y dan preferencia a frutas como la papaya y a hortalizas como zanahorias, repollo, cebollas, pimientos verdes y lechuga, más una mezcla de algas y de hierbas como la albahaca. Su alimentación incluye, asimismo, pasta, arroz, maíz y pescado (salmón y atún, ricos en ácidos grasos omega 3, son los favoritos; los suelen comer hasta tres veces al día), mientras que de carne roja y huevos sólo toman unas pocas porciones a la semana.
Todo ello lo acompañan con té verde o negro (ricos en antioxidantes), y evitan la leche y el azúcar; además toman mucha agua (de 8 a 12 vasos diarios) y cúrcuma, una de sus especias favoritas para aderezar las comidas o para beber, a la que se atribuye un sinnúmero de beneficios para la salud.
Es lo que en algunos restaurantes de Okinawa se anuncia en inglés como Okinawan food, slow food, sin apenas grasa ni calorías y, a cambio, muchos vegetales. Ese lema no sólo se refiere a que esta gastronomía tiene su base en la frugalidad, sino también en degustar despacio para que cuando el cerebro reciba la señal de saturación del estómago, habitualmente a los 20 minutos de haber comenzado a comer, no se haya ingerido demasiada cantidad de alimentos.
La moderación, una de las claves de la longevidad de estos ancianos de Okinawa, se conoce con el aforismo inspirado en el confucianismo hara hachi bu, que viene a decir: come hasta que estés lleno al 80%, una garantía para llegar a una edad avanzada con buena salud.
Está claro que no hay una poción mágica. Investigaciones en el Instituto Nacional de Gerontología estadounidense han confirmado que limitar la ingesta de calorías supone un aumento de la esperanza de vida en todas las especies estudiadas, desde la mosca de la fruta hasta los primates. Los habitantes de Okinawa son, probablemente, el mejor ejemplo de población humana que ha aprendido de esa regla.
Domingo, 22 de noviembre
Juan Luis Recio
Pedro Antonio Martín
Jorge Gómez Alcalá
José António
Ricardo J. Nieto
Nicolás Ruiz Humanes
Juan Antonio Reig
Salud
Silvia Cañella
Enrique Romero Aguilar