(PD).- Varias sociedades científicas han creado un documento de consenso sobre hidratación dirigido a los profesionales para que aconsejen a la población general sobre las medidas para mantener una adecuada ingesta de líquidos, en especial en ancianos, niños, y embarazadas.
Para que los profesionales cuenten con unas pautas básicas para informar a la población sobre la necesidad de hidratarse, la Asociación Española de Gastroenterología (AEG), la Sociedad Española de Endocrinología y Nutrición (SEEN), la Sociedad Española de Médicos de Atención Primaria (Semergen), la Sociedad Española de Medicina de Familia y Comunitaria (Semfyc) y la Sociedad Española de Patología Digestiva (SEPD) han creado el Documento de Consenso Consejos de hidratación con bebidas con sales minerales e ingesta recomendada en los procesos de rehidratación y deshidratación leve.
El ritmo de vida actual influye en la hidratación de la población, que suele ser insuficiente. Estas orientaciones básicas están destinadas a evitar los problemas derivados de una incorrecta ingesta de líquidos, especialmente en circunstancias de exceso de calor y en los grupos de riesgo: ancianos, niños y embarazadas.
En este contexto, el consejo médico es fundamental para evitar problemas graves. Rosario Corio, de Semergen, explica que "para mantener un buen estado de hidratación hay que beber el líquido adecuado que reponga la pérdida de agua y sales minerales".
Especialmente en las épocas de calor se detecta fácilmente a los pacientes con síntomas leves de deshidratación en primaria, ya que suelen referir fatiga injustificada, dolor de cabeza, sed y boca seca, entre otros síntomas.
Las mujeres embarazadas deben beber líquidos en abundancia, especialmente al final de la gestación y durante la lactancia. "En el momento de la lactancia artificial es necesario preparar el biberón siguiendo las indicaciones, porque hacerlo mal puede provocar deshidratación en el niño".
Los ancianos son otro grupo de riesgo en lo que a hidratación se refiere, ya que "tienen disminuida la sensación de sed", pueden tener otros problemas añadidos, como disfagia, y pierden más líquidos.
Por eso, Alberto Sacristán, de Semfyc, insiste en que los cuidadores de los mayores deben insistirles para que beban pequeñas cantidades de agua frecuentemente. "También es importante que en su alimentación abunden los líquidos y en verano incluyan muchas verduras y frutas".
Pilar Matía, de la SEEN, afirma que hay que hidratarse siempre con moderación antes, durante y después del ejercicio en función de la actividad, del tiempo dedicado, de la temperatura ambiente y del estado físico del individuo para poder recuperar las sales minerales perdidas.
Asimismo, durante la época estival son muy frecuentes las consultas por toxicoinfecciones alimentarias en primaria y en especializada.
Para José Luis Calleja, de SEPD, hay que hacer entender al paciente que es una patología "autolimitada, que no necesita un tratamiento médico específico, excepto una dieta pobre en alimentos pero con mucho líquido.
Estas indicaciones que parecen sensatas no se cumplen en la mayoría de los casos". Sacristán puntualiza que "en las consultas no hay conciencia de que mandar hidratación y ejercicio sea una forma de prescripción".
Además, "la necesidad de hidratación depende del sexo, de la edad y de la actividad que se desarrolle", dice Corio. De ahí que se recomiende la ingesta de dos litros de agua como promedio, aunque no se sienta sed, y mantener una dieta saludable.
Domingo, 3 de junio
Juan Luis Recio
Jorge Gómez Alcalá
Pedro Antonio Martín
Juan Antonio Reig
Ricardo J. Nieto
Nicolás Ruiz Humanes
Periodista Digital
Silvia Cañella
Enrique Romero Aguilar
Soc. Esp. de Medicina de Familia y Comunitaria| Junio 2012 | ||||||
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