Vida Saludable

Quienes padecen un infarto y siguen fumando multiplican por tres el riesgo de recaída

04.04.08 | 10:58. Archivado en Hábitos de vida, Ciencia médica

(PD/Agencias).- Los pacientes que siguen fumando después de sufrir un infarto agudo de miocardio tienen cerca de tres veces más posibilidades de volver a padecer un episodio cardiaco que los pacientes que dejan de fumar después del primer infarto.

Así lo confirman los resultados de un estudio sobre recurrencias cardiovasculares presentado durante la LVII edición del Congreso Anual del Colegio Americano de Cardiología, celebrado en Chicago, Estados Unidos.

Seguir fumando después de sufrir un infarto es "el indicador más poderoso" a la hora de predecir nuevas recurrencias cardiacas en personas con menos de 35 que años que han sobrevivido a un fallo cardiaco. En concreto, de los 135 participantes de este estudio, más de la mitad (el 56%) siguieron fumando después de sufrir el infarto y uno de cada tres pacientes sufrió un nuevo episodio cardiaco (tres muertes, 30 síndromes coronarios agudos y 11 revascularizaciones).

Casi la mitad (el 45%) de los fumadores persistentes con una media de 20 cigarrillos por día sufrieron estos eventos cardíacos, en tanto que sólo el 18 por ciento de los que dejaron de fumar sufrieron algún episodio cardiovascular durante el periodo de seguimiento. Asimismo, tres de cada cuatro pacientes, que además estaban aquejados de sobrepeso u obesidad, volvieron a sufrir disfunciones cardiacas (con unos niveles de colesterol superiores a 200mg/dl en el 70% de los casos).

El riesgo es más alto independientemente del tipo de tratamiento que se siga o la presencia de otros factores de riesgo cardiovascular, como el colesterol alto, la hipertensión, la diabetes o el índice de masa corporal. "Los resultados de este estudio sugieren que el hábito de fumar juega un papel principal, no sólo en el desarrollo de infartos agudos de miocardio, sino también en futuros episodios coronarios", aseguró el profesor de Medicina Cardiovascular de la Universidad de Attikon (Grecia), el doctor Loukianos Rallidis.

"Los pacientes que han sufrido un infarto a una edad temprana pueden mejorar considerablemente su pronóstico a largo plazo si dejan de fumar y adoptan unos hábitos de vida más saludables, además de seguir adelante con el tratamiento prescrito por su cardiólogo", añadió Rallidis.

"Es de primera necesidad para los sistemas de salud proporcionar programas de ayuda para abandonar la adicción al tabaco como parte del tratamiento holístico de la enfermedad coronaria. Además, fumar es un factor de riesgo modificable y su efecto, en gran parte, reversible", concluyó.


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