
(PD).- El uso prolongado del chupete y la costumbre de llevarse los dedos a la boca para succionarlos, favorecen la falta de armonía en los huesos del rostro, que en algunos casos llegan a ser severas y deben ser corregidas con cirugía.
El abuso de estos malos hábitos en la infancia provoca una mala posición de los dientes que limita el crecimiento normal de los huesos de la cara.
Los pequeños tienen el hábito de chupar las cosas, porque es uno de sus reflejos naturales y a medida que crecen lo hacen con distintos propósitos.
Succionar el propio pulgar o demás dedos, así como los chupetes u otros objetos, les ayuda a sentirse seguros y contentos y a conocer el mundo que les rodea. También es un gesto relajante que puede inducirles a dormir.
Pero en exceso lo que originalmente es positivo, puede volverse negativo. Si como padre le preocupa que su hijo mantenga demasiado tiempo la costumbre de chuparse los dedos o succionar el chupete, y si se pregunta si esta actividad puede provocarle algún daño en el futuro, la respuesta es ¡Sí!, ya que puede llegar a deformarle la cara.
Las llamadas disarmonías dento-faciales son todas aquellas anomalías en la posición, el tamaño y la forma de los huesos de la cara, especialmente de los maxilares. Suelen aparecer en la edad infantil, en lo que se conoce como trastornos del crecimiento, y se van acentuando en la adolescencia hasta estabilizarse cuando la persona deja de crecer.
Es un problema que puede tener un origen genético, pero también puede ser funcional, en cuyo caso “empeora con hábitos como chuparse el dedo o mantener el uso del chupete durante demasiados años, que de alguna forma limitan el normal crecimiento de los huesos de la cara”, según el doctor Jesús Sánchez Gutiérrez, del Servicio de Cirugía Oral y Maxilofacial Hospital Clínico San Carlos. de Madrid.
Otros hábitos como la masticación unilateral o la masticación predominantemente blanda, como en la dieta infantil actual, también favorecen la aparición de ciertas alteraciones dentarias que se pueden transformar, a largo plazo, en deformidades faciales.
MALOS HÁBITOS QUE HAY QUE CORREGIR
“Igualmente, la deglución atípica y los hábitos respiratorios alterados, como la respiración oral, también potencian estos casos”, añade el médico.
Los especialistas calculan que entre un 10 y un 15 por ciento de la población puede presentar algún tipo de disarmonía dentofacial. En un porcentaje significativo de la población, aunque no existen deformidades evidentes, se considera que no existe un equilibrio correcto entre las distintas partes de su cara, un hecho que afecta estética y funcionalmente a la persona.
“Las anomalías severas necesitan de un tratamiento quirúrgico, lo cual ocurre ahora mismo en el 2 al 3 por ciento de los casos de disarmonía dentofacial”, según el doctor Sánchez Gutiérrez.
Para solucionar estos problemas se recurre a la cirugía estética del esqueleto y la máscara facial, un tipo de intervenciones han mejorado notablemente en los últimos años, acortándose el tiempo de ingreso hospitalario, minimizándose las cicatrices y reduciéndose el tiempo de intervención, gracias a los avances en las técnicas quirúrgicas y la anestesia.
“Dado que la mayoría de estas alteraciones afectan a la oclusión de los dientes, es esencial la colaboración del odontólogo especialista en ortodoncia que se encargará de conseguir una posición adecuada de los dientes antes de la cirugía”, explica el doctor Federico Hernández Alfaro, jefe de Cirugía Maxilofacial de Centro Médico Teknon, de Barcelona.
Uno de los grandes avances en la cirugía estética del esqueleto facial es la aplicación de técnicas radiológicas y fotográficas en tres dimensiones, que permiten la simulación de la cirugía y una planificación precisa.
Entre las últimas novedades de esta cirugía destaca también el uso de miniplacas de un material que desaparece con el tiempo, y sustituyen a las antiguas placas de titanio que permanecían en los tejidos. “Son materiales con propiedades mecánicas que se mantienen entre 6 y 36 semanas y que se reabsorben lentamente entre los 9 y los 48 meses, eliminándose por vía respiratoria o renal”, según Hernández Alfaro.
Los comentarios para este post están cerrados.
en caso de que el nino siendo pequeno se chupe el dedo mucho tiempo, su dedo se comiensa a poner blando y al secarse tiene como costras trasparentes, y se ve con grietas desidratado.
que se debe hacer en ese caso, ya se hace dano?
debe dejar de chuparse el dedo, a que podria avansar este dano?
Sábado, 2 de junio
Juan Luis Recio
Jorge Gómez Alcalá
Pedro Antonio Martín
Juan Antonio Reig
Ricardo J. Nieto
Nicolás Ruiz Humanes
Periodista Digital
Silvia Cañella
Enrique Romero Aguilar
Soc. Esp. de Medicina de Familia y Comunitaria| Junio 2012 | ||||||
| L | M | X | J | V | S | D |
|---|---|---|---|---|---|---|
| << < | > >> | |||||
| 1 | 2 | 3 | ||||
| 4 | 5 | 6 | 7 | 8 | 9 | 10 |
| 11 | 12 | 13 | 14 | 15 | 16 | 17 |
| 18 | 19 | 20 | 21 | 22 | 23 | 24 |
| 25 | 26 | 27 | 28 | 29 | 30 | |