(PD).- Recargar el teléfono móvil, alimentar marcapasos o bombas de insulina, impulsar brazos robóticos y suministrar electricidad a unos montañeros son algunas de las posibles aplicaciones de un sorprendente dispositivo que se coloca en la rodilla y aprovecha la energía que involuntariamente se genera al caminar.
Los científicos de EEUU y Canadá que lo han desarrollado asumen que se trata de un prototipo mejorable en algunos aspectos, sobre todo el peso (1,6 kilos) y el volumen, pero insisten en que las pruebas no han detectado un mayor agotamiento entre los voluntarios, según publica la revista Science.
El dispositivo, que va atado a las dos piernas con unos arneses, aprovecha la energía que genera el balanceo posterior a la flexión de la rodilla.
Sábado, 2 de junio
Juan Luis Recio
Jorge Gómez Alcalá
Pedro Antonio Martín
Juan Antonio Reig
Ricardo J. Nieto
Nicolás Ruiz Humanes
Periodista Digital
Silvia Cañella
Enrique Romero Aguilar
Soc. Esp. de Medicina de Familia y Comunitaria| Junio 2012 | ||||||
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