
(PD/Saludpress).- Un total de 4.104 personas fallecieron en accidente de tráfico durante 2006. El 15% de los fallecidos, alrededor de 600 personas, se encontraba bajo el efecto de alguna droga ilegal o medicamento con efectos nocivos sobre la conducción, según datos de la Dirección General de Tráfico.
Según el doctor Juan Carlos González Luque, asesor médico del Observatorio Nacional de Seguridad Vial de la Dirección General de Tráfico, “al igual que ocurre en la población general, las drogas más consumidas al volante son la cocaína, el cannabis y los opiáceos, cuyo uso provoca graves problemas en la capacidad de conducción".
"La presencia de comportamientos de riesgo, sobre todo desinhibición, o la alteración de las capacidades cognitivas necesarias para una conducción óptima" son, como señla el doctor González Luque, algunos de estos problemas que, además, pueden producir "una disminución importante de la capacidad de reacción”.
“Asimismo las personas que consumen algún tipo de sustancia tóxica al volante, tienen menos capacidad de solucionar situaciones complicadas en la conducción, como trayectorias difíciles de realizar”, afirma González Luque.
"Además del riesgo que supone el uso de drogas por los conductores, también hay un porcentaje importante de accidentes de tráfico ocasionados por efectos de algunos medicamentos y la frecuente asociación de consumo de medicamentos con consumo de alcohol", tal y como asegura Javier Álvarez, director del Instituto de Estudios de Alcohol y Drogas de la Facultad de Medicina de Valladolid, miembro de la Sociedad Española de Toxicomanías.
Álvarez critica que los pacientes, en general, "suelen tener escasa información sobre la interacción - de medicamenteos como tranquilizantes y psicofármacos- con las capacidades para la conducción".
Viernes, 25 de julio
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