
(PD/Agencias).- Los antiguos sumerios se daban masajes hace ya 4.000 años. Es cierto que esas friegas curativas documentadas en la vieja Mesopotamia nos pueden parecer hoy algo excéntricas -aunque quizá no mucho más que otros masajes que aparecen en los anuncios por palabras-: las practicaban exorcistas vestidos de pez que acompañaban el tratamiento, muy completo, con conjuros.
Al final de la sesión, que incluía el uso de aceites y en la que los masajes se realizaban de forma centrífuga, desde el torso hacia las extremidades, los masajistas-sacerdotes colocaban amuletos en las muñecas y los tobillos del cliente, para impedir que las dolencias y los demonios que las causaban entraran de nuevo en el cuerpo.
Una investigadora del Consejo Superior de Investigaciones Científicas, (CSIC) la asirióloga alemana Barbara Bock, ha reconstruido en una investigación esos tratamientos curativos mediante masajes y conjuros.
Lo ha hecho a través del estudio de tablillas de arcilla conservadas en distintos museos como el British Museum o el Vorderasiastiches de Berlín.
Martes, 9 de febrero
Juan Luis Recio
José António
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Nicolás Ruiz Humanes
Juan Antonio Reig
Silvia Cañella
Enrique Romero Aguilar
Soc. Esp. de Medicina de Familia y Comunitaria