La lucha de Jacob - V -
24.06.07 @ 11:23:16. Archivado en Comentarios bíblicos
“Y vio que no podía ganarle y tocó en la cavidad de su muslo y se dislocó la cavidad del muslo de Jacob al luchar con él”.
Este Dios no deja de sorprender al hombre. Es un Dios que cae en tierra intentando zafarse de su contrincante, es un Dios que aparenta ser más débil que Jacob pero que sin embargo se atreve a herirle en la cadera, desarmándole e imponiéndose finalmente.
¿Qué Dios es tan fuerte que se manifiesta en la debilidad? Esta es la paradoja de la experiencia de Dios, el hecho de haberle tocado en el muslo es una prueba de que Dios lo hubiera podido vencer desde un principio, si hubiera usado la fuerza.
Pero el lenguaje de Dios no es como el de los hombres. En la debilidad, Dios manifiesta su gloria, y lo que parecía un fracaso, al final se comprende como una victoria. Dios no quiere sacrificios de ningún tipo, sino que el hombre se convierta y se salve.
El combate implica la presencia de un enemigo o de alguna dificultad, física o moral, que debemos vencer. La lucha del hombre de fe es una lucha desigual y es allí donde se aprende a conocer a Dios.
En un primer instante, Dios lucha con Jacob porque tiene que aprender que la fuerza del hombre está en contradicción con lo que Dios mismo es. Para que Dios pueda irrumpir en el corazón del hombre, debe empezar por romperlo. Basta con que lo toque en la cadera para dejarlo desarmado.
¡Y pensar, que Jacob se creía vencedor de este cuerpo a cuerpo! Una vez que Dios lo ha reducido, entonces la revelación puede llevarse a cabo. Cuando la propia vida, el ego más seguro de Jacob estalla por todos lados, entonces, la fe se desarrolla en el hombre, reemplazando la energía de su naturaleza.
Ahora es él quien lucha contra Dios: “no te dejaré si no me bendices”. Jacob no puede utilizar sus artimañas en este caso, no puede arrebatarle a Dios la bendición por astucia. Quizás lo que está pasando se pueda entender mejor a través de un texto del profeta Oseas (Os 12, 5).
El texto dice: “Luchó con el ángel y le pudo, lloró y le imploró gracia”. En definitiva, la fe que Dios da le hace reconocer la derrota como una victoria sobre sí y sobre los hombres, y es que hasta ese momento, Jacob, a pesar de su astucia, siempre había salido perdiendo de su enfrentamiento con los hombres, como ocurrió con Esaú y con Labán. Jacob acaba de ser vencido por Dios que lo ha herido, pero en realidad ha sido configurado como vencedor.
La tradición espiritual de la Iglesia ha conservado este relato como símbolo de la oración en clave de combate. Se trata de una lucha espiritual que enfrenta al hombre con el Misterio de Dios.
En el camino de la oración no faltan ni los obstáculos exteriores, ni las dificultades interiores, pero el verdadero orante no se desanima nunca. Por eso, la oración es como un camino que adquiere muchas veces la fisonomía de una verdadera lucha.
Se trata de un combate misterioso pero fecundo, porque la confianza en el amor de Dios es la raíz más profunda de la experiencia de la oración. La lucha del orante encierra muchas cosas al mismo tiempo, pero ante todo es la expresión simbólica de una Presencia que se percibe en la oscuridad.
La oración es el lugar en el que la fe asume esta contradicción. El Dios que habla es también el Dios que se calla. La oración consiste en escuchar lo que Dios nos dice en su silencio. En esta terrible lucha, la palabra vendrá sólo al final, después de una larga noche.
Dios no se revela necesariamente en la elocuencia, sino que ordinariamente se hace presente en un silencio que es percibido en lo callado del silencio de la noche de la fe. La superación de este momento, aparentemente terrible, ocurre cuando el creyente se encuentra con el Dios que salva, aunque sea a través del enfrentamiento.
Es como si su silencio se volviera fecundo y necesario para la fe. Entonces, el creyente descubre la novedad del Misterio que en ningún momento ha dejado de estar presente. El Dios de Jacob es un Dios a quien buscar y en quien esperar, más que un Dios a quien hallar y poseer.
Dirección para hacer trackback a este post:
http://blogs.periodistadigital.com/btbf/trackback.php/102509
Comparte esta información
Comentarios, Trackbacks, Pingbacks:
Aún no hay Comentarios/Trackbacks/Pingbacks para este post...
Se muestran únicamente los últimos 40 comentarios de cada post.
Fausto Antonio Ramírez
autor
Contacto








