De culebrones y nacionalismo
21.09.09 @ 01:14:42. Archivado en Escritos
Hace algunos años nuestro país era una potencia en la realización de telenovelas o “culebrones” como se les llama en otras latitudes. Los dos principales canales de televisión mantenían dos o tres novelas hechas en casa al día y éramos considerados una potencia en la materia. En la actualidad apenas si hay una novela nacional en Venevisión y RCTV. Usted se preguntará mis motivaciones para dedicar estas líneas a hablar de novelas cuando hay otros problemas más urgentes en los cuales centrar la atención.
Vivimos bajo un gobierno autodenominado como el más nacionalista de la historia, para algunos se trata de un lema propagandístico mientras para otro sector es una realidad incontrovertible. Resulta curioso constatar deterioro del aparato productivo, razón por la cual hemos aumentado las importaciones de diversos productos. Toda una paradoja bolivariana.
Mientras el gobierno arrecia su estrategia de dominio total de la sociedad y anda por América buscando pleito para exacerbar el nacionalismo de nuestros conciudadanos me encuentro de reposo como consecuencia de un enorme susto con mi salud, así que me he dedicado a ver televisión nacional. Entre las sorpresas encontradas está la cantidad de novelas colombianas incluidas en la programación de los canales de televisión abierta.
Me pregunto cómo es posible esta “invasión” por parte del hermano país. Tengo la sensación que nuestros vecinos nos han sacado una enorme ventaja en materia de novelas, he de confesar que muchas me gustan. Creo que los colombianos se atrevieron a ser auténticos en sus producciones, hay mucho humor y lo mejor es que no renuncian a su cultura, ni a su acento. Desconozco las estadísticas o cifras de rentabilidad, no obstante con una simple observación puedo afirmar que en la actualidad las producciones colombianas superan en cantidad a las criollas en la República Bolivariana de Venezuela. ¿Será que al gobierno sólo le interesa la manipulación de los canales opositores? El líder de la revolución quiere romper relaciones con Colombia y sus acólitos olvidan que la sociedad se encuentra expuesta a los mensajes del “enemigo”. Sería interesante iniciar una cruzada para rescatar la telenovela.
Yo, producto de la estrategia uribista de colonización mediática, he cambiado mi léxico, ahora todo es bacano, pido un tinto y soy fanático del Pibe Valderrama. Poco me importa si el comercio binacional se va al carajo o si existe contrabando de extracción, mientras pueda ver las novelas colombianas. ¿Qué importa si cierran 240 emisoras como parte de la supuesta aplicación de la ley? La inseguridad es una sensación y la culpa es de los canales golpistas.
No sé, a veces siento que este gobierno es un culebrón mal escrito y que el nacionalismo es una excusa para legitimar a un gobierno muy poco tolerante.
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