Ut Unum Sint

El día en que actuó... y actúa

23.04.17 | 16:52. Archivado en domingo

“Este es el día en que actuó el Señor: sea nuestra alegría y nuestro gozo”. Querido, querida lector,lectora: han pasado ya ocho días desde la gran noche de Pascua en la cual, en medio de la oscuridad, recordamos, cantamos, y festejamos la victoria de Jesús sobre la muerte. Jesús ha resucitado. Han pasado ocho días en los cuales la Iglesia ha celebrado el domingo sin fin: el octavo día que rompe el sucederse de las semanas anunciando lo que será nuestro futuro. Estos ocho días de fiesta encuentran ahora su culminación: hoy se recuerda en el evangelio cómo el Señor de la Vida, Jesucristo, actúa, viene al encuentro de sus seguidores.

HOY Cristo viene a nuestro encuentro, se pone en medio de nosotros y nos dice: “Paz a vosotros”. Aquel que murió por nosotros, aquel que vio perforadas y clavadas sus manos en el madero de la cruz, aquel que vio traspasado por la punta de la lanza su costado, aquel que sintió cómo su corazón era agujereado por el hierro dejando escapar sus últimas reservas de agua y sangre, ese mismo, hoy, aquí y ahora, nos dice, estando en medio nuestro: ¡Paz a vosotros!

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23.04.17 | 16:51. Archivado en domingo

“Este es el día en que actuó el Señor: sea nuestra alegría y nuestro gozo”. Querido, querida lector,lectora: han pasado ya ocho días desde la gran noche de Pascua en la cual, en medio de la oscuridad, recordamos, cantamos, y festejamos la victoria de Jesús sobre la muerte. Jesús ha resucitado. Han pasado ocho días en los cuales la Iglesia ha celebrado el domingo sin fin: el octavo día que rompe el sucederse de las semanas anunciando lo que será nuestro futuro. Estos ocho días de fiesta encuentran ahora su culminación: hoy se recuerda en el evangelio cómo el Señor de la Vida, Jesucristo, actúa, viene al encuentro de sus seguidores.

HOY Cristo viene a nuestro encuentro, se pone en medio de nosotros y nos dice: “Paz a vosotros”. Aquel que murió por nosotros, aquel que vio perforadas y clavadas sus manos en el madero de la cruz, aquel que vio traspasado por la punta de la lanza su costado, aquel que sintió cómo su corazón era agujereado por el hierro dejando escapar sus últimas reservas de agua y sangre, ese mismo, hoy, aquí y ahora, nos dice, estando en medio nuestro: ¡Paz a vosotros!

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¿Vendrá?

08.04.17 | 15:03. Archivado en domingo

Ayer sábado, el evangelio de la misa del día concluía de esta manera: “Buscaban a Jesús y, estando en el templo, se preguntaban: ¿Qué os parece? ¿No vendrá a la fiesta?”.
Es una pregunta hecha por la gente del pueblo. Una pregunta que nosotros podríamos hacernos perfectamente: ¿Vendrá Jesús a las fiestas, a mi fiesta de Pascua de este año? Puede ser una pregunta que suena a muy tonta o bien a una de esas preguntas absolutas y definitivas; depende.

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Llorar, ¿un poder de Dios?

01.04.17 | 15:33. Archivado en domingo

Punto de partida: ¿se puede “dar la espalda a la muerte”?

Contemplamos hoy la reacción del Jesús solidario, es decir, Jesús llora. ¡Atención! He ahí el poder de nuestro Dios.

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Ver de verdad

25.03.17 | 18:04. Archivado en domingo

¿Nos hemos enfrentado con nuestra verdad y hemos superado tentaciones?
¿Reconocemos que hay una luz distinta que nos espera para revelarnos toda la realidad de lo que somos, de lo que es Dios y de lo que es el mundo que nos rodea?
¿Hemos identificado los cinco maridos con quien estamos casados y nos distraen de nuestra vinculación con el auténtico Esposo que es Cristo?

Hemos pasado ya por la Tierra del desierto-fuego, de la presencia-agua de la vida; hoy se nos regala la luz de la verdad.

Tenemos la historia de un encuentro, la experiencia personal del ciego de nacimiento. Encuentro entre un hombre al que le falta algo desde el inicio de su existencia y que depende absolutamente de todo y de todos lo que le rodean: el ciego; y un Dios que tiene una capacidad increíble de ver: no solo las apariencias que es a donde llegamos nosotros, sino de ver el corazón, el centro, la verdad de cada persona, de cada uno de nosotros.

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Pero, ¿con quién estás casado?

18.03.17 | 11:24. Archivado en domingo

Un pueblo cansado, cabreado, desesperado, murmurador.
Es el pueblo rescatado de Egipto de forma maravillosa.
Y ahora se pregunta: ¿está o no está el Señor en medio de nosotros?
Un pueblo en definitiva “torturado por la sed”.
¿Qué sed te tortura?
¿Qué es eso que no te deja de punzar desde dentro y te tiene intranquilo?

Nuestra memoria es muy débil y muy selectiva; lo que nos pasa hoy y ahora es lo que nos ocupa. Lo convertimos en un absoluto.

Exigimos que Dios responda aquí y ahora, porque solo me acuerdo de Dios cuando una tortura se apodera de mi vida.
Eso es lo que endurece nuestro corazón y nos aleja del Dios vivo, el Dios de verdad, el que existe, el que es diferente de nosotros y se revela diciéndonos cómo es... No como queremos que sea.

Tenemos que acercarnos el Manantial de la verdad, al manantial de la vida, al manantial que surge en medio de nuestro camino de sedientos.

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Pero, ¿con quién estás casado?

18.03.17 | 11:24. Archivado en domingo

Un pueblo cansado, cabreado, desesperado, murmurador.
Es el pueblo rescatado de Egipto de forma maravillosa.
Y ahora se pregunta: ¿está o no está el Señor en medio de nosotros?
Un pueblo en definitiva “torturado por la sed”.
¿Qué sed te tortura?
¿Qué es eso que no te deja de punzar desde dentro y te tiene intranquilo?

Nuestra memoria es muy débil y muy selectiva; lo que nos pasa hoy y ahora es lo que nos ocupa. Lo convertimos en un absoluto.

Exigimos que Dios responda aquí y ahora, porque solo me acuerdo de Dios cuando una tortura se apodera de mi vida.
Eso es lo que endurece nuestro corazón y nos aleja del Dios vivo, el Dios de verdad, el que existe, el que es diferente de nosotros y se revela diciéndonos cómo es... No como queremos que sea.

Tenemos que acercarnos el Manantial de la verdad, al manantial de la vida, al manantial que surge en medio de nuestro camino de sedientos.

Dos personajes. Jesús, cansado del camino (solidario al 100%: es como nosotros). Mujer samaritana: sale al mediodía, muestra desparpajo con un extranjero y además varón, tenía 5 maridos: ¡gran currículum!, no era de muy buena reputación, es pecadora pública, es decir, está fuera del orden social judío.

Primero se inicia una conversación, un diálogo. Así es como funciona Dios.
Segundo, un diálogo difícil. Se mezclan dos mundos, dos intereses, dos objetivos. La samaritana está metida en su mundo. Solo le preocupa resolver su papeleta: la sed que tiene ahora y aquí. No está reconciliada con su pasado, no se está enterando más que de aquello que quiere y le interesa.

Jesús actúa con nosotros como con la samaritana.

Estamos agobiados por mil cosas, estamos casados con cinco maridos que nos exigen, que nos piden cosas, que nos exigen amor, respeto, fidelidad... nos lo piden todo. Cinco maridos que podemos llamar: trabajo, diversión, moda, dinero, relevancia, reconocimiento, vacaciones..., o salud, preocupación exclusiva por mi mismo, mi tiempo libre, mis ratos de retiro y silencio a toda costa, mis cosas, etc. etc. etc.

Cosas en las que creemos encontrar un sentido para la vida, en las que creemos que somos fuertes y en las que nos reconocemos, pero que no son más que aguas de las que bebemos, aguas que no nos quitan la sed, aguas que además tenemos que beber cada vez mayor número de veces… Un marido, que ciertamente no es nuestro marido, es nuestro opresor, es quien nos esclaviza…

Dios, Jesús, se acerca con nosotros y poco a poco, muy poco a poco, comienza a hablar con nosotros. Nos exige:
1. mira tu cántaro: tienes que reconocer dónde está tu vacío; quién es el marido falso al que te entregas, el marido que no te llena, que no te equilibra, que no te hace ser feliz; qué marido te hace andar por ahí en plena insolación, a las doce, a buscar agua, un agua que no quita la sed.

2. deja tu cántaro: comienza a contar tu experiencia; cuenta a tu gente que has encontrado el agua de verdad, el agua que da vida y no sed; que has encontrado el marido auténtico, el que te llena por completo y que te ayuda a recolocar todo en tu vida.

3. deja el cántaro y llénate del agua que te da la vida: escucha de labios de tu Dios todo lo que has hecho en tu vida; deja que encuentre tu herida; deja que él, sólo él, la sane; deja que él, solo él, te quite la tortura de la sed.

Esta historia de la samaritana nos enseña cómo actúa y quién es Dios: no es ningún mago, es un Dios de pisar tierra, de hablar de nuestra vida tal cual es, no de mis sueños, ilusiones o formas de ser más o menos normales.
Nos enseña que cada uno de nosotros, tenemos que ir a escuchar en persona a Jesús, solo si cada vecino se acerca en persona a Cristo podrá decir que su sed se ha apagado, que no cree de oídas, que no cree por lo que le han dicho, que no cree por costumbre, sino que cree él, cree en lo que ha vivido, en lo que ha camino, en lo que ha sentido cuando todo su pasado, todos sus errores han sido perdonados, curados, cerrados y su vida vuelve a estar en un punto de inicio nuevo, abierto, sin rencores, sin prostituciones, sin esclavitudes ni postraciones.

¿Dónde encontramos hoy a Cristo? En la Palabra de Dios (Evangelio), en la Eucaristía (en sus diferentes partes) y en el Sacramento de la reconciliación (ese tú a tú donde decimos lo que nos atrevemos a decir o lo que queremos, y donde recibimos la palabra de Jesús, el abrazo y el gesto de perdón).

Esto es cuaresma:
1. encontrarse con uno mismo, con todo lo que es de bueno y de malo (desierto)
2. subir a la montaña donde aprendemos que no vemos toda la verdad y realidad de nuestro mundo ni de nuestras personas (Transfiguración)
3. buscar cada uno en su vida, el encuentro con Cristo que calma la sed para siempre, en cualquier momento de la vida
4. pararse a reconocer con quién estás liado, con quien está casada tu alma y ver si eso te da vida o te la quita.

Eso es cuaresma: misterio de muerte y resurrección, misterio del Dios con nosotros, que nos deja la prueba de su amor en su Hijo clavado en la cruz por amor a ti, por saciar tu sed, por locura de amor por tu vida.


Exceso de verdad

12.03.17 | 08:25. Archivado en domingo

Segundo domingo, segundo paso en el camino de la experiencia.

No hablamos de ideas, sino de situaciones vitales que hay que vivir si creemos que Cristo es Dios y que Cristo está vivo aquí y ahora.
Sin el primer paso no entendemos el segundo.

Dejamos el desierto, lugar de la duda, aunque lugar donde se juega la conciencia de la propia identidad; lugar del enfrentamiento entre el “si eres hijo” y el “está escrito”; lugar del si hemos hecho los deberes, si nos hemos reconciliado con nosotros, si reconocemos nuestra tierra, entonces podemos subir al monte.

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Exceso de verdad

12.03.17 | 08:20. Archivado en domingo

Segundo domingo, segundo paso en el camino de la experiencia.

No hablamos de ideas, sino de situaciones vitales que hay que vivir si creemos que Cristo es Dios y que Cristo está vivo aquí y ahora.
Sin el primer paso no entendemos el segundo.

Dejamos el desierto, lugar de la duda, aunque lugar donde se juega la conciencia de la propia identidad; lugar del enfrentamiento entre el “si eres hijo” y el “está escrito”; lugar del si hemos hecho los deberes, si nos hemos reconciliado con nosotros, si reconocemos nuestra tierra, entonces podemos subir al monte.

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Mirada sincera

05.03.17 | 18:57. Archivado en domingo

Cuaresma: mirar con sinceridad nuestra propia verdad.
Objetivo: sanarla y constituirla en su verdad.

Puntos firmes que surgen de la conciencia de quien redactó el Génesis:
- “arcilla del suelo” junto a “un aliento de vida”, unidas además de modo inseparable.
- es nuestra verdad, una sin la otra hacen de nosotros nada
- ambas partes (arcilla y aliento; cuerpo y espíritu) son modeladas y dadas por Dios, con una ternura a considerar despacio.
- somos hechos autónomos, independientes, capaces de decisión, libres.

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Anuncio de Cuaresma

01.03.17 | 08:35. Archivado en domingo

1. Cuaresma. Disponte a la celebración de la Pascua.
Escucha. Conversión. Memoria de tu Bautismo.
Reconciliación con Dios y con los hermanos.
Más oración. Más ayuno. Más limosna.
Cuarenta años en el desierto para estar listo para entrar en la tierra prometida.
Cuarenta días para celebrar la Pascua del Señor.
Ninguna tristeza ni opresión fingidas.
Sí a la purificación y a la renovación.
Coopera con la gracia para hacer morir el hombre viejo que actúa en ti.
Rompe con el pecado que habita en tu corazón,
Aléjate de todo lo que te lleva lejos del plan de Dios.

2. Tiempo para volver a la fuente: la historia de las iniciativas salvíficas de Dios que preparan el acontecimiento central: el misterio Pascual del Señor Jesús.
Abraham, Moisés, David, los profetas, el Siervo de Yahvé…
Creación, tentaciones, transfiguración…
La samaritana y el agua, el ciego y la luz, Lázaro y la vida…
nos esperan en este camino que hoy se abre ante nosotros.
Medita sobre la historia de la salvación,
realizada por Dios-amor en favor de todos nosotros,
de ti que eres a su imagen y semejanza.
Conviértete de tu vida egoísta, que te encierra en un error existencial.
Vuélvete hacia el Señor, Camino, Verdad y Vida,
que te lleva al Padre en el Espíritu Santo.
Busca a Jesucristo en su victoria pascual, presente en los sacramentos de su Iglesia: "Dios ha amado tanto al mundo que ha dado a su Hijo unigénito, para que quien crea en él non muera, sino que tenga vida eterna" (Jn 3,16).
Combate espiritualmente, coopera activamente con la gracia
para hacer morir al hombre viejo y tu pecado.
Lucha por la santidad, no es una heroicidad; es una exigencia que nace de tu Bautismo.

3. Olvida por ahora el "aleluya", el himno del "Gloria", las decoraciones y las flores;
suprime las grandes melodías y músicas.
Austeridad. Valora las invitaciones de tu comunidad.
Repite con constante eco: "Señor, piedad".
Entra por lo tanto, en el significado espiritual de la Cuaresma.
Haz penitencia dentro de tu espíritu;
Y que te ayuden los frutos de las privaciones voluntarias, del ayuno.
Debemos salir hacia la vía del éxodo en el desierto cuaresmal.
Y todo esto, ¿por qué?
Porque volverán la mirada a Aquel que han traspasado.
Purifica tus ojos.
Déjate reconciliar con Dios.
Vuelve a tu carisma.
Muere como hombre viejo y multiplica la fecundidad de tu hombre nuevo.
En Cristo.
Con Cristo.
Por Cristo.


Tú no eres Dios

18.02.17 | 18:38. Archivado en domingo

Jesús no dedicó un segundo al problema de la existencia de Dios.

Para Jesús ése no era ni es el problema.

El problema está en lo que sabemos que existe sin duda alguna: yo, tú, nosotros.

Jesús afrontó este problema (yo) denunciándonos: te crees Dios/a

Pruebas:

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Lunes, 24 de abril

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