Pozuelada... ¡qué bello es beber!
11.09.09 @ 12:18:01. Archivado en general
La pozuelada, en la que bandadas de jóvenes han pasado del botellón al asalto a una comisaría y de ahí a ser castigados tres meses sin salir de marcha, pone de manifiesto dos evidencias, a cual más paradójica:
1) La juventud occidental que, desde el 68 a esta parte, iba a poner patas arriba el mundo, salvar las ballenas y parar las guerras ha resultado a ser el paradigma de la frustración: se da a la bebida.
Quienes anunciaban la revolución para "un mundo cansado y con canas" (Serrat dixit) corren a esconderse en el bunker de los pusilánimes. Quienes prometían dar la vuelta a la sociedad, se evaden con el botellón, como hace un siglo ahogaban sus penas los obreros irredentos en la taberna, los sábados por la noche.
Alguien podrá objetar: de acuerdo, pero tocan las narices a la autoridad, asaltan comisarias, juegan a la transgresión como otros ilustres enajenados, estilo Rimbaud. Y eso sí que es aventura. ¿Transgresión? Eso es confundir la aventura con la subnormalidad profunda. Aventura es sacar una familia adelante (Charles Péguy). Ponerse ciegos de alcohol es lo más burgués que dan: consumo puro y duro. No lo digo yo, sino ellos mismos, los chicos de Pozuelo: "Ha sido la noche más divertida del año".
Estos amantes del riesgo beben para dar dinero a las multinacionales, beben para alimentar el Sistema, beben para procurarse unos gramos de una alegría más falsa que Judas. Beben con la vana pretensión de ser felices, cuando el silogismo debiera ser el inverso: "beber porque sois felices" (Chesterton).
2) No se me retiren, que los jóvenes no son sino las víctimas. Salidos de ese West-Point de la des-educación que son las LOES de los últimos 20 años, amamantados por esa hiena con piel de benefactora que es el Estado-del-Bienestar, los chicos del macrobotellón sólo tienen una pequeña parte de culpa. El demoledor informe de la OCDE sobre educación no es tanto un fracaso de estos jóvenes maulas, sino sobre todo un suspenso para sus padres, profesores y gobernantes. Un suspenso para España que echa por tierra la fachada de modernidad de la que vanamente ha presumido.
Quienes les hemos hecho consumistas -y por tanto carne de cañón del sistema- somos nosotros. Nada más letal para los jóvenes que el proteccionismo... nada más estimulante que la exigencia. Nosotros... y unos gobernantes que, a golpe de reírles las gracias, de subsidio y sobreprotección, han alumbrado una generación de peterpanes.
Ellos, los políticos, no son los dueños de nuestro destino, ni los "metetes" que entran en la república independiente del hogar, para regular cómo debemos vivir y beber. A ver si se enteran de una vez. El intervencionismo siempre es contraproducente, sobre todo si se disfraza de puritanismo. El tiro de la campaña antialcohol les ha salido por la culata: ahí tenemos los macrobotellones. Como la ley antitabaco e incluso el carné por puntos, las otras "leyes secas" españolas.
¿Por qué los gobernantes se empeñarán siempre en salvar nuestras vidas... y esquilmar de paso nuestros bolsillos?
Comentarios:
El caso es no reconocer que lo de Pozuelo es, nada más y nada menos, que el fracaso de la educación privada: en un municipio con la renta per cápita más alta de España, votante del PP, los gamberros que beben y pegan a la policía son los hijos del modelo que queréis imponer. A saber: educación privada y católica, menos impuestos para los ricos, etc.
Lo raro es que no hayas dicho que la culpa es del aborto, o la eutanasia.
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Alfonso Basallo



