¿Pero estuvimos alguna vez en la Luna?
21.07.09 @ 08:00:41. Archivado en general
Todo está en tela de juicio. Hasta la llegada del Hombre a la Luna. ¿Ustedes que creen?
Los que eramos unos mocosos en julio de 1969 lo recordamos vagamente. El televisor en blanco y negro, Hermida, y Armstrong y Aldrin dando saltos a cámara lenta en el Mar de la Tranquilidad.
El universo no tenía ya secretos para un Occidente que había resurgido de los escombros de la más mortífera de las guerras, las vacas gordas de la economía brillaban con el lustre del turismo, la medicina había erradicado enfermedades terribles por primera vez en la Historia y españoles y americanos disfrutaban del utilitario, el lavavajillas y la televisión. No había motivos para quejarse, por primera vez desde antes del Diluvio universal: la de mayo del 68 fue una revolución por puro aburrimiento, como las burguesitas infieles de las pelis de la Nouvelle Vague.
O eso creíamos. Porque ahora todo está en tela de juicio. Por supuesto la autocomplacencia de una sociedad analgésica que cree que el progreso es Hollywood. Pero también la conquista de la Luna. Cuarenta años después estudios sesudos y sesudos documentales (como uno de la Fox titulado La teoría de la conspiración) tratan de demostrar que aquello fue un montaje hecho en un plató en blanco y negro, con cuatro escafandras, una cápsula de plástico y 'tierra lunar' de Arizona. ¡Total, si Kubrick ya nos había llevado a galaxias de mentirijillas al compás del Danubio azul! Porque si algo sabían hacer los americanos era contar películas.
O sea, que el 20 de julio de 1969, 600 millones de nucas terrícolas seguían la estela blanca del proyectil de Cabo Kennedy que no iba a ninguna parte... mientras Armstrong, Aldrin y Collins hacían teatro en un plató de la CBS.
¿Y nadie descubrió el pastel? Y argumentan: a nadie en Occidente le interesaba demostrar que aquello era una filfa. Y cualquier chivatazo del otro lado del Telón, carecía de credibilidad por falta de imparcialidad. ¿Quién hubiera creído a Pravda?
Además, el mundo de 1969 carecía de ojos. No había internet ni móviles, ni Google Earth, ni mucho menos Google Moon; ni sistemas tan sofisticados de comunicación como los que han convertido el mundo actual en una aldea global donde estornudas y contagias la Gripe A a media humanidad.
Es inútil convencerles. Que la falta de estrellas en el cielo negro de la Luna es un efecto fotográfico; que la bandera no ondea, aunque lo parezca porque tiene un pliegue; que no hubo más expediciones a la Luna después de 1972, porque el presupuesto no daba para más y lo que compensaba eran los Skylabs o los Hubbles... Pero no se lo creen y te ponen el ejemplo de aquella película, 'Capricornio uno', en la que el Pentágono ordenaba matar a unos astronautas díscolos que querían subir al espacio en lugar de salir por la puerta de atrás del decorado, tras haber escenificado un falso despegue.
Se les han metido en la cabeza la 'conspiranoia' y no hay quien les apee de su escepticismo.
No son capaces de entender que aquel no era más que un pulso entre dos superpotencias, con un objetivo científico como pretexto. Un vasto campo de maniobras para experimentar armas y hacer el rodaje de satélites último modelo. Una prolongación de la Guerra Fría en el espacio, de dos sempiternos duelistas a los que les quedara pequeña la Tierra para su esgrima nuclear. Un motivo romántico, cantado por los poetas y soñado por lunáticos como Cyrano y Julio Verne, para un fin despiadado y ambicioso.
No entienden que el hombre ha dejado un testimonio perdurable, la huella de Edwin 'Buzz' Aldrin sobre la superficie del Mar de la Tranquilidad, fotografiada por él mismo con un objetivo de 70 milímetros. Una huella, que debido a la ausencia de atmósfera, se mantendrá inalterable cientos de años, a diferencia de nuestras pisadas en la playa.
La demostración de que, como se decía en una vieja comedia de Lubitch, el hombre ya ha sido capaz de poner el pie en todas las partes. En todas las partes, excepto una: el tocador de señoras.
Comentarios:
Se muestran únicamente los últimos 40 comentarios de cada post.
Los comentarios para este post están cerrados.
Alfonso Basallo



