Marsé, mosca cojonera del nacional-catalanismo
27.04.09 @ 10:00:00. Archivado en general
No pudo con él el franquismo y no puede con él la progresía metropayesa. El rojo Juan Marsé no se casa con nadie. Quizá por eso la prensa catalana ha ignorado al Premio Cervantes.
Para la prensa catalana no existe el autor catalán más importante del momento. Ni La Vanguardia, ni El periódico, ni Avui llevaron a portada la entrega del Premio Cervantes a Juan Marsé en Alcalá de Henares.
Es el noi del Guinardó, obrero de la palabra, y el mejor cronista que ha tenido la Barcelona de la posguerra, con novelas como Últimas tardes con Teresa o Si te dicen que caí. Pero para los periódicos catalanes, res de res.
Cataluña quiere competir al Oscar, y pasearse por los estadios del mundo con selección propia. Pero no reconoce la universalidad de un escritor catalán que ha trascendido fronteras, ha sido traducido al inglés, francés, alemán o hasta el húngaro; y que "escribe en castellano", sin ver en ello "nada anormal".
Hijo de rojo encarcelado y fustigador de la burguesía barcelonesa, Juan Marsé (1933) sigue repartiendo estopa por todos lados: al cine subvencionado y "sin talento", mal que le pese a Antonio Banderas, o a los pancatalanistas que tratan de instrumentalizarlo: "escribo en castellano porque me da la real gana".
Los nacional-catalanistas debieron pensar que el látigo de las niñas bien de Pedralbes, el creador de un buscavidas como el Pijoaparte, el autor de La oscura historia de la prima Montse iba a servir de juglar a la causa del resentimiento. Pero Juan Marsé no se casa con nadie.
ANTES DICKENS QUE JOYCE
Antifranquista pero también antinacionalista, antisistema, anti-tontería; escéptico y huraño, amamantado por la loba charnega y criado entre la crudeza de los barrio proletarios y la sed de fantasía que colma en los cines cutres de los años 50, Marsé no tiene otro norte que el viejo arte de contar historias ("prefiero a Dickens antes que a Joyce").
Y no le importa apearse del jurado del Planeta, por denunciar la baja calidad de los originales o el oportunismo de los concursantes (María de la Pau Janer). O meterse con vacas sagradas del cine (Trueba y Aranda), por "su escaso talento" para adaptar sus novelas a la pantalla.
La mosca cojonera de la Diagonal les ha salido por la Tangente.
Comentarios:
Soc un mal català.
La entrada del blog hace un análisis exacto de la situación; por un lado la cortina de silencio impuesta por los medios subvencionados por la Generalitat, ignorando a un vecino de su propio terruó, que ha alcanzado la maestría en su arte. Por otro lado incide en como es ese catalán ahora universal.
Y ante esto, salen uno(s), sacudiendo como matamoscas la "catalanofobia" del personal. No se todavía si me dan pena, risa o grima..no lo se, una mezcla de todo tal vez.
Si si claro, yo también soy anticatalán y brrggg guau guau y además miau miau miau. Jajajjajajaja, realmente me decanto por el lado cómico de los llorones.
Un saludo desde Vitoria.
Pd: jaujaujaujaujauajaja
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Alfonso Basallo



