Sinde, la guionista del Gobierno
15.04.09 @ 14:12:20. Archivado en general
La película (por llamarla de alguna manera) 'Mentiras y gordas' es una metáfora de la crisis de Gobierno (por llamarla de alguna manera). Un montón de excusas.
Con la excusa de un "cambio de ritmo" el zapaterismo da un giro a la izquierda y desempolva el laicismo y la estrategia de la confrontación. Lo cual evidencia su inanidad, su carencia de ideas (y de banquillo) en un momento especialmente dramático para los españoles. A falta de ideas, buenas son tortas.
Con la excusa de dibujar crudamente el vacío existencial de tipos y tipas en edad de merecer, 'Mentiras y gordas' sirve una ración de porno y rayitas que ha arrasado en taquilla. ¿Calidad? No, zoología aplicada: el chucho de Paulov y otros experimentos.
Película y Gobierno tienen un común denominador: Angeles González Sinde, coguionista del bodrio y ministra de Cultura. Pena, porque tiene algún guión de nivel, como La buena estrella y ha dirigido alguna peli notable, como Una palabra tuya. Pero se ha prestado a coescribir Mentiras y gordas y a seguir la estela de personajes tan desastrosos como Carmen Calvo o César Antonio Molina, con una radicalización liberticida en Internet, con la excusa de la piratería.
España ha tenido mala suerte con los ministros de Cultura. Algunos tan sobrevalorados como Javier Solana, el que se hacía un lío con los quebrados y los ordinales (catorceavo por decimocuarto), y que luego ha ido de Henry Kissinger europeo, dedicándose al frente de la OTAN a jugar a los soldados con los hijos de los demás, o a silbar disimuladamente cuando lo de la limpieza étnica en Kosovo.
Otros como Jorge Semprún Maura (guionista de Costa-Gavras) que quiso ser el Malraux español e hizo el ridículo con aquella celebre rabieta que agarró cuando a Cela le dieron el Nobel y él no acudió a la ceremonia de entrega del Premio en Estocolmo.
Recientemente hemos tenido a Carmen "Pixi-Dixi" Calvo, o a César Antonio "SGAE" Molina, un daltónico que confundía lo público con lo privado y aprovechaba los micrófonos de Radio Nacional para promocionar sus libros de poesía.
Angeles ha sido recibida de uñas por los usuarios, por su posición favorable a mutilar las descargas en la Red y a favorecer a las mafias de las entidades de gestión. Un listo ha tenido la humorada de etiquetarla jugando con las iniciales al revés Excelentísima Angeles González Sinde (SGAE).
No va descaminado. Sobre todo tras el nombramiento, como fiel escudero, de Ignasi Guardans, nuevo director del Instituto del Cine, nieto nacionalista de Francesc Cambó, que siendo europarlamentario demostró su amor por la libertad y el progreso al propugnar el cierre de webs sin permiso del juez
¿Creen ustedes que Angeles e Ignasi se merecen cien días de gracia?
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Alfonso Basallo



