Los corsarios de la SGAE
09.12.08 @ 11:00:46. Archivado en general, politica
Puede que los que comercian con copias en Internet sean piratas, pero los Vigilantes de la Playa de la SGAE, los guardianes de la ortodoxia digital, están resultando ser unos auténticos corsarios. Con la patente de corso que les da el Gobierno para imponer cánones injustos o meterse en la intimidad como elefantes en una cacharrería.
Lo acaban de hacer ahora, fisgando en una boda, con una torpeza digna del Superagente 86, para demostrar que se usa música en el bailongo sin pagar derechos de autor. El fin no justifica los medios. Pero los corsarios no entienden esas sutilezas.
Ya en 2005, la SGAE grabó sin permiso una boda para demostrar que se usaba música sin pagar derechos de autor. El restaurante de las nupcias fue multado por esto; pero, al mismo tiempo, el juez rechazó como prueba el vídeo de la SGAE por haberla obtenido sin permiso de los interesados, por lo que la Sociedad también se llevó su correspondiente sanción (61.100 euros).
Ahora, los Anacletos de la SGAE han vuelto a la carga y se han metido en otras nupcias y su correspondiente chunda-chunda, vídeo en ristre, para demostrar que el salón se estaba violando los derechos de autor. Y la Agencia de Protección de Datos puede imponerles una multa aún mayor por tratarse de reincidencia.
El peligro de la piratería no se conjura utilizando los métodos mafiosillos de la SGAE.
Ni tampoco con campañas como del Ministerio de Cultura, con su muy controvertido y matizable decálogo anti-piratería, donde mezcla conceptos, y difunde errores, como se han encargado de subrayar asociaciones de internautas, poniendo los puntos sobre las íes.
Nadie está diciendo que no se protejan los derechos de autor. Lo que denunciamos es el contubernio Gobierno-SGAE, con su cruce de intereses, y que, al final, siempre sean los mismos los que paguen el pato: los consumidores.
Llueve sobre mojado. El famoso canon digital, aprobado hace unos meses, es un bodrio porque subvierte un principio básico del Derecho al tratarnos a todos de chorizos mientras no se demuestre lo contrario. Y desde el punto de vista práctico, ni siquiera garantiza la pretendida eficacia, dado que el canon digital generará un mercado negro, un top manta tecnológico.
¿Entonces? Entonces queda al descubierto su finalidad verdadera: el Gobierno de Zapatero devuelve favores a la gran entidad de gestión de derechos de autor, la SGAE. Los intermediarios que se lucran con este derecho de pernada digital.
Un chiringuito, por cierto, sobre el que pende la espada de Damocles de la sospecha. Teóricamente es una entidad sin ánimo de lucro, pero facturan para ella varias empresas donde figuran directivos suyos. La gestión está sumida en la opacidad y la cúpula es un modelo de falta de transparencia y de caciquismo.
Aquí todos estamos bajo la lupa ominosa del Estado. Todos, menos la SGAE. ¿Cuándo la someterán los poderes públicos a una investigación que sirva para limpiar bajo las alfombras?
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Alfonso Basallo



