David Taguas, el extraño caso del incompatible compatible
19.05.08 @ 09:01:11. Archivado en general
Los mismos socialistas que pusieron en jaque a los pluriempleados en 1982, con las famosas incompatibilidades, no reparan en la viga de Taguas en su ojo.
Recuerdo perfectamente el desencanto. Llegaron en 1982 con las alforjas llenas de promesas éticas.
Recuerdo perfectamente el fiasco. Entraron como un elefante en una cacharrería, blandiendo la demagogia, practicando –a escala- el mensaje robin-hood, de robar a los ricos para dárselo a los pobres.
A quienes esquilmaron a modo fue a las clases medias, dieron más poder a los que ya tenían poder y quienes se enriquecieron fueron ellos mismos.
Desalojaron del Palacio de Invierno no a los zares… ni a los potentados franquistas, reciclados en potentados demócratas de toda la vida… sino a profesionales liberales, pequeños empresarios, la gente que carga sobre sus espaldas el peso del país y que saca las castañas del fuego a los espabilados de la política.
Fueron sustituidos por un ejército de funcionarios, y de amiguetes del Partido, los famosos estómagos agradecidos que no tardaron en medrar.
Recuerdo perfectamente la amenaza. Las incompatibilidades.
Fue una de las armas que esgrimieron, allá por 1982, para apretar las tuercas a las clases medias, a los padres de familia, a los trabajadores apolíticos, a los pardillos de siempre.
Abogados, médicos, profesores… sufrieron una pequeña caza de brujas. No podían tener dos trabajos… había que repartir el poco que había entre los descamisados, a lo Alfonso Guerra.
Aunque eso significara dejar en la cuneta o disminuir la capacidad adquisitiva de esas clases medias que si se pluriempleaban no era precisamente por placer, sino por sacar adelante a una familia.
Veintinco años después, se les ha escapado vivo un señor que ha pasado de ser director de la Oficina Económica del Gobierno a estar en Seopan, el lobby de los constructoras. Ese señor cobrará 300.000 euros y un 80% de su sueldo en La Moncloa.
David Taguas no es un clase-media, ni un pequeño empresario, sino un alto ejecutivo. Y además ha formado parte del Gobierno. Es de los suyos. Razón de más para hilar fino en el asunto de las incompatibilidades.
Sin embargo, el propio Gobierno ha dicho que no. No Problem dice la ministra Salgado: No hay nada más que hablar porque la Oficina de Conflicto de Intereses ha dictaminado que Taguas no incurría en incompatibilidad.
Oficina que depende del Ministerio de Administraciones Públicas… es decir que es juez y parte.
Ahora, algunos diputados socialistas están dispuestos a montar la bronca en el Congreso ante tan descarada pantomima. El martes se votará una moción de Iniciativa per Catalunya que tacha de "burla a la voluntad del legislador", rechaza el fichaje y se queja del informe oficial favorable.
Los diputados socialistas díscolos exigirán la reforma de la Ley de Incompatibilidades para evitar casos como el de David Taguas. Sostienen que si este caso es considerado como legal, hay que cambiar la ley para impedir otros similares.
¿Qué ocurrirá? No lo sabemos.
Lo único que cabe concluir es que personajes como Taguas no son como los demás españoles. Como aquellos currantes de la clase media, que hacían horas extras para sacar adelante a su familia y que no tenían la inmensa suerte de tener amigos en el Gobierno, en el lobby de los constructores… o simplemente carné del PSOE.
Lo sé muy bien. Porque mi padre, un médico perseguido por incompatible, era uno de aquellos pardillos.
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Alfonso Basallo






