Un borrador y una sentencia: Cataluña-nación y el sexo de los ángeles
05.05.08 @ 13:36:34. Archivado en general
Por ironías (quizá goyescas), en la semana del Dos de Mayo hemos tenido un intento de imposición despótica y un levantamiento ciudadano.
Me explico:
El primero no es otro que la inclusión del término nación en el preámbulo del Estatut, tal como consta en el borrador de la sentencia del Constitucional, filtrado el viernes.
El segundo es el respaldo que la Justicia ha dado a los padres que recurrían contra Educación para la Ciudadanía, ese plan para troquelar cabecitas con contenidos tan huxleyanos como Ideología de Género. La sentencia del Tribunal Superior de Justicia de Andalucía que anula esos contenidos implica una victoria de la libertad de educación y del movimiento objetor, una forma de levantamiento popular frente al totalitarismo educativo.
Las primeras reacciones ante el borrador del Estatut no son nada tranquilizadoras. Y no lo son justamente porque tratan de quitarle hierro al asunto. Incluir el concepto de nación en el preámbulo no es para tanto, ha venido a decir el ministro Corbacho. "Espero que ahora no empiece la discusión sobre los efectos jurídicos, porque ser o no ser una nación es un tema de sentimientos".
Poner el acento en los sentimientos y negar los efectos jurídicos es un tic típicamente nacionalista. En ese sentido, el nacionalismo continúa aún en ese estadio propio de la adolescencia que consiste en soñar con quimeras románticas y perder el sentido de la realidad. Ni las Constituciones, ni la administración de los pueblos son cuestiones sentimentales, sino asuntos serios basados en serios principios (que suelen traducirse en dineros), y no en impresiones subjetivas y evanescentes.
Incluir "nación" en el preámbulo no es cuestión baladí, como se empeñan en decir algunos, sino una pica en Flandes del nacionalismo de importantes consecuencias.
Porque sí tiene efectos jurídicos.
No lo decimos nosotros sino destacados expertos. Hagamos un somero travelling:
Antonio Hernández Gil (presidente del Consejo de Estado y del Supremo, durante la Transición): "Los preámbulos forman un todo con las Constituciones". De hecho, los preámbulos en Cartas Magnas o Leyes Fundamentales –como la de Bonn- han sido algo más que preceptos: han marcado la interpretación y la proyección del texto constitucional.
López Medel, profesor de Derecho natural: "Llevar el concepto Nación al preámbulo es tanto o más grave que si figurase en el texto del articulado".
Jorge de Esteban, catedrático de Derecho Constitucional: Incluir "en el frontispicio del Estatut" el término "nación catalana" "posee eficacia jurídica evidente" (…) "es de evidente valor jurídico, con su corolario de unos ficticios derechos históricos y un seudo poder soberano del pueblo catalán".
Los jueces del TC saben perfectamente que llevar el término "nación" al preámbulo no tiene un propósito decorativo. Si el Estado moderno se configura en todas las Constituciones como "nación jurídicamente organizada", no cabe, en consecuencia, que un Estado aloje naciones diferentes, dado que cada nación aspira un Estado propio.
Lo expresa gráficamente Jorge de Esteban: "Venir a reconocer ahora dos naciones en España es como reconocer que un hijo pueda tener biológicamente dos madres".
Pero mayores engendros jurídicos hemos visto en lo que llevamos de zapaterismo. Y todo indica que el fallo final del TC mantendrá, más allá de la cosmética, otras cargas contra los cimientos del Estado.
La unidad de España queda, por lo tanto, tocada con este torpedo nacionalista alojado en las primeras líneas del Estatuto catalán. Nos queda el consuelo de que en otro frente donde está en juego la libertad, otro tribunal –el Superior de Justicia de Andalucía- ha dictado una sentencia que abre un esparanzador horizonte.
El fallo judicial gravita sobre tres ideas esenciales:
Primera.- El Tribunal reconoce el derecho fundamental de los padres a elegir la educación de los hijos.
Segunda.- Frena la injerencia estatal, al denunciar que los curriculos de EpC, tal como están redactados, vulneran un principio constitucional: la neutralidad ideológica del Estado. De forma que en esos curriculos hay indicios de ilegalidad.
Tercera.- Anula los contenidos de EpC referentes a ideología de género. Lo cual es consecuencia lógica de lo anterior. La sentencia señala expresamente que no se puede educar a los alumnos de Andalucía en esta materia, por considerar esos contenidos incompatibles con la neutralidad a la que está obligado el Estado.
La sentencia del Tribunal andaluz es dos veces decisiva y (se podría añadir) audaz.
Porque reconoce, por un lado, el derecho de los padres a elegir la educación de sus hijos. Ya sé, resulta cansino defender lo obvio y demostrar que el día es día y la noche, noche, pero no queda otro remedio cuando ciertos gobernantes se empeñan en retorcer la realidad, con leyes kafkianas… Kafkianas pero no caprichosas, ojo. El objetivo es ganar más poder, invadiendo la esfera privada.
Y por otro lado, la sentencia es decisiva y audaz porque pone en cuestión la validez de Ideología de Género. La nueva ingeniería ideológica, tan errada como el marxismo y, al propio tiempo, con tantas pretensiones totalitarias, se encuentra por primera vez con un mentís jurídico, con una instancia que la pone en su sitio y la desenmascara.
No se trata únicamente de que la sitúe extramuros de la ley (al apreciar en los contenidos indicios de ilegalidad), sino que pone en tela de juicio su fundamento último: considerar el sexo materia cultural y no biológica.
Así el Tribunal rechaza que la asignatura propugne "que el sexo no define al hombre y a la mujer como tales, sino que es fruto de una determinada concepción cultural o de un accidente biológico; es decir, que a los seres humanos no los define como personas el sexo, sino la opción sexual elegida".
Estas cuatro líneas son absolutamente cruciales.
Implican un tiro en la línea de flotación de una cruzada ideológica basada en una patraña y que trata de reeditar la lucha de clases, jugando esta vez no con la propiedad sino con la diferencia varón y mujer.
Por algo se empieza.
Dirección para hacer trackback a este post:
http://blogs.periodistadigital.com/btbf/trackback.php/163481
Comparte esta información
Comentarios, Trackbacks, Pingbacks:
Hombre, a mí me aburren ciertas definiciones, pero no dejan de sorprenderme tantas indefiniciones de nuestros políticos.
Es que son como niños...
Se muestran únicamente los últimos 40 comentarios de cada post.
Alfonso Basallo






