Un país a la deriva

¡Las coxas claras!

04.09.18 | 07:30. Archivado en Política Nacional

PEDRO SÁNCHEZ INSISTE EN QUE SE VOTE EN CATALUÑA EL ESTATUTO CON MÁS AUTOGOBIERNO. JOAQUIM TORRA EXIGE VOTAR SOBRE LA AUTODETERMINACIÓN.

Pedro Sánchez tiene un problema de fondo y es que ni entiende ni comparte lo que la Constitución de España propuso a los españoles a fin de dar satisfacción en lo posible a las reclamaciones identitarias de unas, en aquel tiempo, minorías. Porque el error de bulto ha sido querer confundir la descentralización administrativa y el acercamiento de las Instituciones a los ciudadanos a nivel local, provincial y regional mediante un sistema de establecimiento de autonomías más o menos coherentes y lógicas, con un sistema de territorios inconexos e independientes con objetivos propios. Y no es así ni nunca ha sido esa la intención. Y la verdad es que desgraciadamente la propia Constitución dejó abierta la especulación al establecer las dos singularidades consideradas históricas y heredadas de otros tiempos que nada tenían que ver con las modernas democracias. Me refiero a las excepciones de El País Vasco con el reconocimiento de su autonomía previa durante la República con el llamado “Concierto Vasco” y a los Fueros de Navarra.

Pedro Sánchez y, lo que es peor, una parte relevante del PSOE desde la etapa del despreciable José Luís Rodríguez Zapatero que tanto mal ha causado a este país, se ha abonado a la idea de hacer una enmienda a la Constitución al reconocer la existencia de diversos “pueblos” dentro de España diferenciándolos del reconocido como “pueblo español” que no es sino el conjunto de todos los ciudadanos nacidos o que han obtenido legalmente la nacionalidad en España. Y no solo intentan diferenciar lo que la Constitución califica de “singularidades” como hechos socio culturales y a veces lingüísticos, sino que admite que los territorios donde existen esas singularidades tengan la categoría de “naciones”. La conclusión es, por consiguiente, el mantra falaz que propugnan de que “España es una nación de naciones” o que España es un "Estado plurinacional”. Y esa afirmación carente de base histórica ni social, es la que sirve de perfecta excusa para que los nacionalistas independentistas vean legitimadas sus aspiraciones a obtener la independencia de lo que consideran sus territorios nacionales.

Y es precisamente este discurso el que mantiene vivo un debate que nunca debó plantearse y debía haber sido cortado de raíz, en vez de adoptar posiciones de interesada connivencia permitiendo el auge del independentismo y el adoctrinamiento identitario y excluyente a cambio de apoyos mercenarios a la gobernabilidad de España en el Parlamento de España. Un error de absoluta irresponsabilidad cometido por las dos fuerzas políticas mayoritarias PSOE y PP que se han ido alternando desde la transición en el Gobierno de España y el mando de la mayoría de las autonomías hasta que las fuerzas independentistas tuvieron suficiente base social como para acceder al poder y se sintieron con fuerza suficiente para lanzar su desafío. Una situación que pone en peligro inminente la propia supervivencia de España como nación y deja a los ciudadanos al capricho de unos gobernantes que hace tiempo han perdido el sentido de Estado y carecen de los valores y convicciones de aquellos que propiciaron el consenso y la redacción de la Constitución tras salir de una larga etapa de dictadura y una cruenta guerra civil.

Pedro Sánchez y su equipo de Gobierno están jugando un juego en el que solo pueden perder, pero cuyas consecuencias serán nefastas para España y los españoles. Porque lo primero es saber por lo que se lucha y se quiere alcanzar. Hay que saber distinguir primero de donde partimos y cuan segura es nuestra posición; segundo hacia dónde queremos ir dentro de los posibles destinos que nos den mayor seguridad y tercero, cual es el mejor camino que debeos tomar para protegernos en el avance hacia nuestro destino. Pedro Sánchez y el PSOE se han lanzado sin haber hecho ninguna de esas consideraciones, a pecho descubierto y confiando solo en sus fuerzas, en su determinación y en su agilidad de movimientos en un campo con fuego cruzado. El final es totalmente predecible y terminará por caer abatido. No es un movimiento ni siquiera heroico, sino insensato y suicida.

Porque hay conceptos que deben tenerse absolutamente claros y que no permiten interpretaciones semánticas que jamás estuvieron en la intencionalidad de quienes los formularon. Y es verdad que no existe una verdad absoluta, pero sí un consenso generalizado y aceptado por las mayorías. El que exista el daltonismo no significa que la mayoría que no lo padece no vea subjetivamente los mismos colores, aunque sea imposible comprobar que lo percibido sean las mimas realidades. Y lo mismo pasa en todos los ámbitos de la convivencia humana. Todo son consensos, pactos de reglas de comportamiento y normas de relación en colectivos. La ley, que nos delimita nuestro campo de acción y preserva los derechos de todos los individuos dentro del colectivo.

La Constitución de 1978 es nuestra ley por la que nos debemos regir y respetar. Los conceptos principales son claros y no pueden estar sometidos constantemente a revisión, porque entonces sería imposible lograr consensos duraderos. Al parecer el PSOE y sus dos últimos dirigentes, Zapatero y Sánchez, precisamente porque no creen ni comparten esos conceptos fundamentales los ponen en cuestión y están dispuestos a suprimirlos. Pero es que, además, parece no importarles las consecuencias de sus acciones de lograr llevarlas a cabo. Así que creo conveniente recordar algunos de los conceptos esenciales vertidos en la que es nuestra ley de leyes de la que se derivan y legitiman todos los poderes del Estado, autonomías incluidas. Recomiendo a mis conciudadanos que refresquen sus conocimientos releyendo la Constitución y saquen sus propias conclusiones de si se está respetando.

ARTÍCULO 1
1. España se constituye en un Estado social y democrático de Derecho, que propugna como valores superiores de su ordenamiento jurídico la libertad, la justicia, la igualdad y el pluralismo político.
2. La soberanía nacional reside en el pueblo español, del que emanan los poderes del Estado.
3. La forma política del Estado español es la Monarquía parlamentaria.

ARTÍCULO 2
La Constitución se fundamenta en la indisoluble unidad de la Nación española, patria común e indivisible de todos los españoles, y reconoce y garantiza el derecho a la autonomía de las nacionalidades y regiones que la integran y la solidaridad entre todas ellas.

ARTÍCULO 3
1. El castellano es la lengua española oficial del Estado. Todos los españoles tienen el deber de conocerla y el derecho a usarla.
2. Las demás lenguas españolas serán también oficiales en las respectivas Comunidades Autónomas de acuerdo con sus Estatutos.
3. La riqueza de las distintas modalidades lingüísticas de España es un patrimonio cultural que será objeto de especial respeto y protección.

ARTÍCULO 8
1. Las Fuerzas Armadas, constituidas por el Ejército de Tierra, la Armada y el Ejército del Aire, tienen como misión garantizar la soberanía e independencia de España, defender su integridad territorial y el ordenamiento constitucional.
2. Una ley orgánica regulará las bases de la organización militar conforme a los principios de la presente Constitución.

ARTÍCULO 14
Los españoles son iguales ante la ley, sin que pueda prevalecer discriminación alguna por razón de nacimiento, raza, sexo, religión, opinión o cualquier otra condición o circunstancia personal o social.

ARTÍCULO 137
El Estado se organiza territorialmente en municipios, en provincias y en las Comunidades Autónomas que se constituyan. Todas estas entidades gozan de autonomía para la gestión de sus respectivos intereses.

ARTÍCULO 138
1. El Estado garantiza la realización efectiva del principio de solidaridad, consagrado en el artículo 2 de la Constitución, velando por el establecimiento de un equilibrio económico, adecuado y justo, entre las diversas partes del territorio español, y atendiendo en particular a las circunstancias del hecho insular.
2. Las diferencias entre los Estatutos de las distintas Comunidades Autónomas no podrán implicar, en ningún caso, privilegios económicos o sociales.

ARTÍCULO 139
1. Todos los españoles tienen los mismos derechos y obligaciones en cualquier parte
de territorio del Estado.
2. Ninguna autoridad podrá adoptar medidas que directa o indirectamente obstaculicen la libertad de circulación y establecimiento de las personas y la libre circulación de bienes en todo el territorio español.

Creo que va siendo hora de que Pedro Sánchez y sus secuaces tengan claros estos conceptos que parecen tener oxidados o simplemente quieren ignorarlos.

¡¡¡GOBIERNO OKUPA DIMISION!!! ¡¡ELECCIONES GENERALES YA!!

¡Que pasen si pueden y su conciencia se lo permite un buen día!


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