Un país a la deriva

La última espantada de Rajoy.

01.06.18 | 09:04. Archivado en Política Nacional

RAJOY DERROTADO POR EL MERCENARIO PNV DA SU CANTO DEL CISNE Y SU ÚLTIMA ESPANTADA.


Es lo que tiene el cesarismo, que al final termina siendo traicionado. Mariano Rajoy ha pecado otra vez de falta de previsión y de intuición política al creer que tras la aprobación de los Presupuestos Generales del Estado gracias al apoyo mercenario de Coalición Canaria, Foro Asturias y sobre todo del PNV, estaba todo bien atado para poder subsistir sin sobresaltos los dos últimos años de esta legislatura. Sin embargo, la sentencia sobre el caso Gürtel fue un tsunami que ha terminado por arrastrarle junto al PP y cuyas consecuencias desastrosas aún están por valorar. Estaba claro que Pedro Sánchez no iba a desperdiciar esta oportunidad y aceptar el reto que le puso como cebo Pablo Iglesias y se animó a presentar la moción de censura sin siquiera haber consultado con su Ejecutiva ni con los barones del PSOE del Comité Federal. Una decisión audaz que, por una parte, convenció a los posibles disidentes de su partido que transigieron con posibles pactos con los independentistas que antes rechazaban y por otra parte, logró bloquear cualquier reacción por parte de Rajoy, pillado en shock e incrédulo ante lo que se negaba a aceptar como posible. Un error que le ha llevado finalmente a que hoy sea testigo de su derrota y el triunfo de su principal enemigo.

El error de bulto que ha llevado a Rajoy a terminar de esta forma tan lamentable ha sido su empecinamiento durante años en mantener un perfil bajo en la lucha contra la corrupción de su propio partido. Ha habido otros errores adicionales, como esa actitud de desdén continuo por sus socios de gobierno a los que veía más como competidores por el espacio político que como aliados. Para Rajoy el concepto de “confluencias” sencillamente no existe. Su desprecio por CIUDADANOS y por Albert Rivera al considerarles como unos recién llegados, inexpertos y demagogos censores, ha ido tensando una relación que ha terminado por un desencuentro irreconciliable que ha colmado el vaso de la paciencia de esa formación y que le hayan llevado a esa disyuntiva de elegir cómo quería terminar su carrera política.

Mariano Rajoy accedió al poder en un momento de angustia social a causa de la profunda crisis económica en la que se encontraba España. Una situación a la que nos había llevado la incompetencia y el sectarismo de un PSOE radicalizado gobernado por José Luís Rodríguez Zapatero y un melifluo Alfredo Pérez Rubalcaba. La mayoría absoluta obtenida por Mariano Rajoy en su primera legislatura fue solo una consecuencia lógica de la desesperación de un electorado que miraba al PP como tabla de salvación. Porque en el alma de los ciudadanos se haya incrustada la idea de “izquierda” avances sociales y “derecha” avances económicos. Pero esa percepción pronto fue rebatida por la fuerza de los hechos. La salida de la crisis pasaba necesariamente por aplicar unas medidas tan duras y restrictivas que priorizaban la recuperación de las grandes cifras macroeconómicas y mantener el tejido financiero bancario, pero que traía graves consecuencias para la pequeña economía familiar, de las PyMES y autónomos. De hecho, la inercia del descalabro tuvo como primera consecuencia el aumento descomunal del paro llevándolo a cifras de estallido social alcanzando los seis millones de desempleados. eso sumado a una escalada de impuestos y recortes en gastos fue minando la confianza del electorado y creando un clima de injusticia en el reparto del esfuerzo en la salida de la crisis.

Una etapa que quedó en el sentimiento colectivo, gracias a la labor de una izquierda radical emergente, como la época de los “recortes” sociales. El PP era el temido "hombre de negro" de la UE con las tijeras. Fue el inicio de toda clase de huelgas y manifestaciones de las llamadas “mareas” de todos los colores que afectaban a la Sanidad, a la enseñanza y a otros colectivos profesionales castigados por la pérdida de poder adquisitivo. Una etapa agravada por el auge del movimiento secesionista en Cataluña protagonizado por una CiU radicalizada y preocupada en desviar la atención, envuelta en la bandera separatista, de su expolio continuado de los fondos públicos con las comisiones por obra pública. Y aquí es donde Mariano Rajoy se muestra incapaz de enfrentarse a estos desafíos con la rotundidad y determinación que eran exigibles. Disponía de una mayoría absoluta en ambas Cámaras del Parlamento español y no supo emprender reformas de calado y prefirió centrarse en resolver los temas económicos y abandonar los políticos, iniciando la política de judicialización que, a la postre, le ha terminado por volver como un bumerang con los casos de corrupción heredados.

El caso es que tras esa etapa de desgaste personal y la aparición de otros actores políticos como CIUDADANOS y PODEMOS en las elecciones al Parlamento europeo, vino la debacle de las elecciones generales del 2015 con un descalabro monumental de escaños tanto del PP que pasó de los 186 a 123 (-63), como del PSOE de los 110 a 90 (-20) y la aparición en escena de esas dos formaciones PODEMOS y sus confluencias y aliados periféricos que obtuvieron 69 escaños y CIUDADANOS con 40 escaños. Rajoy estuvo en shock al ver cómo, aun siendo la opción más votada, le resultaba imposible formar gobierno. Por ello dio su primera espantada al declinar ante el recién coronado Rey D. Felipe VI presentarse como candidato. Fue la oportunidad del nuevo Secretario General del PSOE Pedro Sánchez, que, con sus escuálidos 90 votos y previo pacto con CIUDADANOS, presentó su candidatura, que fue condicionada por la entonces Ejecutiva y Comité Federal del PSOE negándole el pacto con los nacionalistas independentistas. Una candidatura que estaba de antemano condenada al fracaso.

A esta etapa, le siguió una especie de bloqueo institucional donde Mariano Rajoy mantenía el Gobierno en funciones, hasta que, cumplido el plazo reglamentario de dos meses tras el intento fallido de investidura, se disolvieron las Cámaras y se convocaron nuevas elecciones. Los resultados fueron bastante similares, pero con una especie de intercambio de cromos entre formaciones teóricamente afines. Lo mas destacable fue que no se produjo el temido “sorpasso” de PODEMOS al PSOE. Pero las cuentas de nuevo no daban para gobiernos estables, aunque finalmente fue la actitud audaz de Pedro Sánchez que intentó sortear las limitaciones de su Comité Federal respecto a posibles alianzas con independentistas, aún más radicalizados, las que le llevaron a su destitución como Secretario General y la creación de una Gestora que fue la que propició que prosperase la candidatura de Mariano Rajoy que contaba además de sus socios habituales de UPN y Foro Asturias, con el apoyo de CIUDADANOS y el mercenario de costumbre de Coalición Canaria, Nueva Canarias y el PNV. Una legislatura basada en casi los mismos puntos que CIUDADANOS había acordado con el PSOE un año antes, que contemplaba temas de lucha contra la corrupción, regeneración política, bajada de impuestos, etc. Una alianza incómoda para el PP que ha intentado zafársela y tensarla con sucesivos incumplimientos.

Y es que lo que mal empieza, mal acaba. Esta legislatura comenzó coja, con un Gobierno marcado de cerca por su socio, débil y polarizado en contrarrestar el desafío secesionista catalán que culminó con el golpe de Estado. Una época convulsa donde se multiplicaron los casos de corrupción que afectaban a personajes muy relevantes del PP en la que era la joya de la corona del partido, la Comunidad de Madrid con las sucesivas dimisiones de Esperanza Aguirre y Cristina Cifuentes con los escándalos de la Púnica y de Francisco González. Un deterioro de credibilidad que ha terminado por dañar gravemente a este transatlántico que está a punto de hundirse con su capitán en el puente de mando hasta el último momento.

La negativa de Mariano Rajoy ha reaccionar a tiempo ante lo que se le avecinaba, ha sido la que le va a llevar a su final político con el deshonor de ser el primer Presidente del Gobierno de España que es cesado por una moción de censura. Además de ser el único Presidente del Gobierno de España que no culmina su segunda legislatura en la democracia. Un triste final para una larga carrera política que puede que le lleve a abandonar el PP definitivamente y acceder a su destino en Santa Pola de Registrador de la Propiedad o retirarse a su terruño a lamerse las heridas y escribir sus memorias.

Aún le quedan dos horas para optar por la dimisión y dar un último golpe de efecto a sus adversarios. Pero dudo que lo haga, ya que su espantada de ayer por la tarde refugiándose en un conocido restaurante de lujo cercano al Congreso desde la comida y una interminable sobremesa hasta las diez de la noche, dan la impresión de estar pasando por una fase depresiva importante, muy característica del tópico gallego que conlleva una paralización y bloqueo emocional difícil de superar. Hoy no se espera otra espantada y si pasar el mal trago dando si acaso su póstumo canto de cisne al menos hacia los suyos que deben sentirse como dejados a su suerte e momentos dramáticos para todos.

La realidad es que nos quedamos en manos de un sujeto capaz de venderse y vendernos por un plato de lentejas y que, ahora sin oposición y con la compañía de indeseables enemigos de España puede llevarnos a un fraccionamiento social muy similar al que ya existe en Cataluña, e incluso si se llega a tensar demasiado la cuerda, a un enfrentamiento civil en toda regla. Y es que ya se sabe lo de que “para que el mal triunfe, basta con que los hombres buenos no hagan nada”. Cada uno deberá decidir entre no hacer nada o enfrentarse al mal.

¡Que pasen un buen día!


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Comentarios
  • Comentario por Alef 01.06.18 | 11:39

    Cuando recién conseguida la mayoría absoluta por Rajoy se procedió a nombrar secretaria de estado a una conocida izquierdista presentadora de actos insultantes para el PP, se vio con toda nitidez que sólo con un milagro podría completar dos legislaturas ese señor. Acierta bastante Lasquetty cuando le dice que se ha cargado el partido al invitar a marcharse a los liberal conservadores, y acierta bastante Dezcallar al decirles que se lo han ganado a pulso.

Jueves, 16 de agosto

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  • Vicente A. C. M. Vicente A. C. M.

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