Un país a la deriva

Un polichinela sobreactuado.

13.05.18 | 10:33. Archivado en Política Nacional

(JOA)QUIM TORRA SE PASA DE FRENADA Y MUESTRA SU CARA MÁS RADICAL EN SU INTERPRETACIÓN / LA CUP PREFIERE AL ORIGINAL Y POSPONE SU DECISIÓN HASTA EL 14.

Calificar de esperpento o de “aurora boreal” lo que sucedió ayer en la primera sesión de investidura del polichinela del PIMPAMPUM, Joaquim Torra, sería quedarse demasiado corto. Su discurso cumplió con creces las expectativas de quien le había designado que estaba exultante por su sumisa lealtad y se atrevió a apuntalarlo amenazando con convocar elecciones en cinco meses si se persistía en la persecución (se entiende que a él ya los fugados). Pero no va a hacer falta, posiblemente la CUP con su voto negativo dé la puntilla a una legislatura donde ha terminado por vencer la radicalidad de una parte y la candidez por la otra. Un discurso lleno de soflamas, de amenazas y de burdas mentiras como la de decir que en Cataluña lo que se vive es una crisis humanitaria. Y es que a este sujeto ya le tienen “calado”. Todo en él es una pose, una farsa del típico pijiprogre de familia acomodada que buscó refugio en el independentismo tras su fracaso en la empresa privada y su aventura laboral insulsa y anodina en Suiza. Una farsa donde su interpretación de troglodita radical independentista y su actitud lacaya con Puigdemont, solo puede engañar a los más ilusos. Un típico oportunista demagogo que usa su verborrea incendiaria para dar credibilidad a su interpretación. Y no quiero acudir aquí a los viejos tópicos de los dichos sobre abogados con una capa de barniz intelectualoide.

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Jueves, 18 de octubre

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Editado por

  • Vicente A. C. M. Vicente A. C. M.

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