Un país a la deriva

La rebelión de los yayos.

25.02.18 | 09:49. Archivado en Política Nacional

CUANDO SE APELA A LA VOLUNTAD POPULAR Y SE PERVIERTE LA DEMOCRACIA; CUANDO LA CLASE POLÍTICA ES LA NARCOTRAFICANTE QUE DOPA AL PUEBLO.

Todos los populistas y demagogos apelan siempre a la voluntad popular para legitimar lo que es una clara perversión de la democracia. Una manipulación de la que todos los políticos hacen uso con frecuencia. Lo normal de los discursos es envolverse en banderas y arrogarse la representación de todos, ese manoseado y desgastado “pueblo”, y su no menos supuesta “voluntad” expresada en las urnas. El pueblo, un concepto etéreo e informe codiciado por todos los que quieren alcanzar el poder. El pueblo, al que antiguamente las clases elitistas dominantes llamaban despectivamente “ las masas”, aludiendo a esas otras que desde hace milenios alimentan a la humanidad. Esos sufridos pueblos engañados en su fantasía de vivir en libertad cuando realmente sufren un esclavismo vigilado y dopado con el consumismo. Y a esos pueblos a los que esta casta de desaprensivos que ostentan el poder intenta convencer para que les sigan manteniendo como los auténticos parásitos que son. Unos pueblos que no son conscientes del yugo que les oprime ni de su propia fuerza para enfrentarse a la opresión, porque esa fantasía de libertad es su droga. Hay quien intencionadamente llegó solo a mencionar a una de las causas como única responsable diciendo que “la religión es el opio de los pueblos”, pero se le olvidó mencionar quiénes eran los que procuraban a los pueblos esa droga y la distribuían, ni tampoco la existencia de otras drogas mucho más dañinas. Unos prometen el estado del bienestar en la otra vida, mientras que los otros lo prometen en ésta si les votas, y eso si te dejan hacerlo.

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Martes, 21 de mayo

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Editado por

  • Vicente A. C. M. Vicente A. C. M.

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