Un país a la deriva

Golpe de Estado en marcha (7)

12.09.17 | 11:12. Archivado en Política Nacional

VOLUNTAD INFINITA DE DIÁLOGO SOBRE LOS TÉRMINOS DE CELEBRACIÓN DEL REFERÉNDUM

Algunos se hacen los tontos y otros directamente es que lo son. A pesar de las sonrisas, de las felicitaciones y exageraciones típicas sobre el número de asistentes, la realidad es que la Diada de ayer fue un nuevo fracaso de convocatoria. Y ¿Por qué? Pues creo sencillamente que la mayoría de catalanes no quiso ser cómplice, ni usada para los fines independentistas haciendo bulto en una manifestación politizada y apropiada por la ANC y por los partidos secesionistas. Una Diada que desde luego ya no representaba a todos los catalanes, sino solo a aquellos fervientes partidarios de la independencia. Un rechazo que fue percibido por los convocantes y por el propio Gobierno de la Generalidad, donde un cada vez más azorado Carles Puigdemont cambia el discurso y ahora propone establecer un diálogo hasta el último minuto antes de la celebración del referéndum para pactar los términos en que se desarrollaría. Es decir, le ha sobrevenido el miedo escénico ante el rechazo general en amplios sectores de Cataluña, de la opinión pública española, de diversos foros internacionales como el de la UE y el ser consciente de que está llevando al Gobierno de España y a la oposición Constitucionalista del PSOE y CIUDADANOS a formar un frente común forzado y meterse en un callejón sin salida donde han terminado por acorralarle.

Y es que si hay algo que caracterice a los catalanes es precisamente el tener sentido común y huir de posiciones extremas, el típico pragmatismo de quien siempre ha preferido las componendas y pactos en sus relaciones, casi siempre comerciales en la búsqueda del beneficio mutuo. Algo connatural de quien lleva siglos dentro del gran mercado del arco Mediterráneo abierto a diferentes pueblos y culturas. Así que este extremismo obligado por un posicionamiento radical impulsado por su socio de Gobierno, la CUP, es algo anti natural en un partido nacionalista moderado que siempre ha alardeado de practicar el “seny” en la búsqueda de pactos. Es por ello que la deriva hacia la radicalidad experimentada por la antigua Convergencia, ahora PDeCAT, da la impresión de ser impostada y forzada por las “malas compañías” de unos socios de Gobierno dispuestos a inmolarse por alcanzar su objetivo de independencia y constituir una República de izquierdas en Cataluña.

Y es que ese diálogo pudo haberse planteado desde el principio dentro del marco de la Constitución. El llevarlo al extremo de rebeldía y desobediencia actual apelando a derechos inexistentes no reconocidos y, por tanto, inconstitucionales, no dejaba resquicio a un posible acuerdo y obligaba al Gobierno a cumplir con su deber de la defensa del marco constitucional. Un camino que se fue deteriorando con actitudes prepotentes y desafiantes con acusaciones falaces como el “España nos roba”, y con gestos de desobediencia y deslealtad institucional con la promulgación y celebración de una farsa de consulta sobre la independencia. Hechos todos ellos dentro de una escalada de rebelión, agudizada tras la celebración de las elecciones autonómicas y la coalición electoral formada por CiU y ERC como Junts p’el sí, que debieron recurrir, para formar una mayoría de Gobierno y parlamentaria, al apoyo del partido minoritario radical de extrema izquierda y anti sistema de la CUP, que, a la postre, se ha convertido en el motor impulsor de la aceleración del proceso separatista y de la fijación de los plazos de preparación, legitimación y fecha de celebración del referéndum ilegal del próximo 1 de octubre.

Ahora, Carles Puigdemont vuelve a plantear un diálogo a escasas dos semanas de la fecha del referéndum inconstitucional. Pero su oferta carece de credibilidad ya que limita la agenda a tratar de pactar los términos de su desarrollo, buscando una legitimidad de la que carece el actual referéndum. Y es que lo que no quiere comprender, porque sería reconocer un fracaso, es que en los términos que establece la Constitución de España, es imposible que se pueda negociar con la Soberanía del pueblo español, dando entidad jurídica a una parte de la ciudadanía para resolver sobre algo tan esencial como es la indisoluble unidad de la nación española. Dos términos sobre los que la discusión solo puede tener un foro de debate, el Parlamento de España, y cuyas conclusiones, deberán ser sometidas vía referéndum al pueblo español para que decida sobre su futuro. Pero eso lo sabe de sobra Carles Puigdemont y solo intenta dar una imagen de falsa disposición a un diálogo imposible.

Lo único cierto es que se acaba el tiempo que ellos mismos pusieron como plazo para consumar su acto de traición al Estado de Derecho y eso, necesariamente, debe crear una sensación de miedo escénico y terror por el salto al vacío. Porque no habrá el llamado choque de trenes, sino solo la actuación de un Ejecutivo reforzado por el apoyo de una parte esencial de la oposición, en la defensa del marco jurídico constitucional ante el desafío golpista de unos dirigentes de una autonomía en franca rebeldía. Es simplemente la respuesta del Estado de Derecho apoyado en la Ley.

Mariano Rajoy también estaba dispuesto y lo sigue estando a establecer un diálogo sereno sobre los temas de revisión de las relaciones y aspiraciones legítimas competenciales de los diferentes gobiernos autonómicos, pero siempre dentro del marco de la Constitución y de los foros apropiados, no en cumbres bilaterales excluyentes. De todo se puede hablar y casi todo puede llegar a pactarse, pero siempre dentro de un orden en el que se respete el derecho de y no se cause perjuicio a terceros. Ese marco existe y se llama Parlamento, Congreso y Senado.

Aún hay tiempo para que los secesionistas depongan su actitud y renuncien a mantener el desafío. Deben desconvocar el referéndum y derogar cuantas leyes inconstitucionales han aprobado como paso previo al inicio de un diálogo. Saben que es la única salida posible.

¡Que pasen un buen día!


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Comentarios
  • Comentario por Alef 12.09.17 | 16:30

    La participación de la comunidad musulmana en la reivindicación independentista explica la reciente tendencia de los combatientes del proceso a "inmolarse", aunque sin la crueldad yihadista; como mucho a convertirse en carne de Soto del Real o similar.

  • Comentario por Àngel Drach 12.09.17 | 13:12

    Se equivoca, Dn.Vicente, en casi todo su planteamiento.
    Nada que ver con todo lo que vd.dice en todo el post 7. La situación es otra muy distinta.
    Saludos

Martes, 26 de septiembre

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  • Vicente A. C. M. Vicente A. C. M.

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