Un país a la deriva

Ordeno y mando.

31.08.17 | 10:46. Archivado en Política Nacional

El mando se hace evidente cuando hay uno que da una orden y hay otros que la cumplen sin rechistar. En este caso, en el proceso separatista de Cataluña, es evidente que quien manda es ese grupo radical de ultra izquierda y antisistema de la CUP. De haber sido un esperpento a la hora de apoyar o no a la gobernabilidad del Parlamento a la coalición de Junts p’el sí, exigiendo la sustitución del candidato a Presidente Artur Mas, por otro más voluntarioso y comprometido, como está siendo Carles Puigdemont y sometiendo luego la toma de decisión a sus bases en votación asamblearia, con empate técnico de 3500 votos a favor y en contra y resolución final por la Ejecutiva, hemos pasado a que sea la abanderada del proceso secesionista y la que imponga la hoja de ruta y los plazos. Hace ya tiempo que todo lo que la CUP ordena, los demás se limitan a acatarlo. Sin embargo, existe una resistencia a asumir en exclusiva las responsabilidades que se derivan de los actos de desobediencia y violación de sentencias de los Tribunales. Nadie parece dispuesto a ser un chivo expiatorio en lo personal y en lo familiar por las implicaciones directas sobre el patrimonio.

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Martes, 18 de junio

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Editado por

  • Vicente A. C. M. Vicente A. C. M.

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