Un país a la deriva

De bolardos y bastardos.

18.08.17 | 18:36. Archivado en Política Nacional

No existe protección total contra quien quiere atentar y provocar una masacre como las que se han producido en los últimos atentados yihadistas en ciudades de la UE como Londres, París, Berlín, Estocolmo, Niza y ahora Barcelona. El “modus operandi” de usar un vehículo pesado, camión o furgoneta, o todo terrenos a modo de tanqueta de asalto contra la población civil indefensa y desprevenida que pasea tranquilamente por avenidas peatonales, cumple con el doble objetivo de sencillez y eficacia. No se necesita un entrenamiento especial ni manejo de armamento, el propio vehículo se convierte en la más eficaz arma. Una debilidad que solo parcialmente se puede reducir mediante el uso de los famosos bolardos de acero escamoteados en el terreno o la colocación de elementos pesados disuasorios como son las conocidas “jardineras decorativas” o bloques de hormigón armado ocupando el espacio libre de acceso. Un sistema que ha demostrado su eficacia sobre el terreno en el control de acceso en zonas de conflicto bélico a instalaciones sensibles como son los edificios oficiales, acuartelamientos de tropas, etc.

Conforme pasan las horas y como suele ocurrir en este tipo de sucesos con gran conmoción social que crean sensación de inseguridad y el miedo que es lo que persiguen los terroristas, viene tras la etapa de desconcierto inicial, la consabida reafirmación en el éxito, la eficacia de la respuesta y las concentraciones de auto convencimiento y determinación en la victoria, la ineludible “búsqueda de culpables”. Se trata de que cada responsable intenta cubrir su cuota de responsabilidad y señalar a otros. Y este ha sido el caso de la famosa carta de finales del 2016 donde se aconseja el uso de estos sistemas de protección de bolardos y bloques jardineras en zonas susceptibles de ser objetivo terrorista por su habitual masificación, como puede ser el centro de Madrid zona de la Puerta del Sol y calles de Preciados, Mayor, Arenal, etc., o como ha sido el caso de Barcelona, en las mundialmente conocidas Ramblas.

Resulta ahora que se insinúa que esta recomendación no fue atendida por los responsables de la seguridad ciudadana en Barcelona, véase Ayuntamiento y Mozos de Escuadra. Y si a esto añadimos la filtración de un supuesto aviso nada menos que de la CIA al CNI de España y de este a los Mozos sobre la gran probabilidad de un atentado de grandes dimensiones yihadista en Barcelona y en concreto en las Ramblas, ya tenemos el escenario típico de ir buscando al chivo expiatorio de todo este desaguisado de seguridad. Y es que las víctimas inocentes y las imágenes de una avenida repleta de cadáveres y de heridos, es algo muy difícil de olvidar de la memoria colectiva y que provoca que los ciudadanos en su frustración miren a sus gobiernos y dirigentes en busca de la seguridad perdida.

Y es que, aunque muchos comunicadores se desgañiten intentando convencer a sus conciudadanos de que estamos inmersos en una guerra con el radicalismo islamista lanzado a una yihad de conversión o aniquilamiento del infiel, en la que nuestras calles, nuestras plazas nuestras avenidas han sido declaradas por el enemigo como escenarios bélicos, esta idea no parece haber calado en una sociedad que sigue viendo el conflicto como lejano en tierras donde otros mueren a diario en atentados terroristas. Y creo que es hora de que todo el mundo se conciencie de la dramática realidad y dejen de frivolizar y seguir pensando que eso no va a ocurrirles a ellos ni en sus calles. Atentados como el de París en la sala Bataclán y en las calles y cercanías del Estadio de Fútbol, son un doloroso ejemplo de lo cerca que está la línea de fuego.

Es evidente que existen multitud de lugares de adoctrinamiento en el fanatismo religioso impropiamente llamadas “mezquitas”, donde unos no menos fanatizados imanes proclaman la lucha santa contar el infiel y convencen a sus fieles para convertirse en mártires y soldados de Alá. Es evidente que no podemos seguir tolerando esa doctrina del odio en nuestra propia casa en una mal interpretada democracia y libertad religiosa. El enemigo está dentro e incluso comparte nuestra nacionalidad y derechos. Ha existido demasiada permisividad a la hora de admitir una inmigración con la que nunca se ha tratado de establecer unas normas de convivencia aceptables para todos, dejándoles hacer a su voluntad manteniendo sus costumbres y usos, la mayoría inaceptables en nuestro sistema de democracia y de libertades, sobre todo en cuanto a las mujeres se refiere. Unos colectivos que lejos de integrarse han permanecido en auténticos guetos sin que a nadie pareciera importarle.

Y ahora se trata de concienciar a todos los ciudadanos de una realidad incómoda que va a requerir soluciones incómodas y que recortarán nuestras libertades en aras de la seguridad. Y aquí no existe demagogia tolerable. Estamos en una guerra de supervivencia de nuestra civilización occidental de democracia y de libertades y todos debemos colaborar para que finalmente podamos salir vencedores. Ya no basta con comunicados de apoyo de un Islamismo “llamado moderado” pero que sigue financiando a estos grupos radicales, tal y como sucede con países de la península Arábiga y las dinastías de incontables jeques. El Islam debe ser parte activa en la lucha contra esa facción de su propia religión y colaborar a su destrucción, empezando por dejar de ser el soporte económico y espiritual de esos grupos. En caso contrario deberán ser considerados como parte de esos enemigos de la civilización occidental.

Ni minutos de silencio, ni concentraciones multitudinarias de repulsa politizadas, ni más altares de flores y velas improvisados, eso son solo muestras de nuestra frustración e impotencia. Debemos pasar a la acción y no permanecer en estado permanente de alerta de seguridad esperando a ver cuándo ataca el enemigo. Tomemos conciencia de que estamos en guerra con un enemigo que se oculta entre nosotros y espera su oportunidad para causar el mayor daño y víctimas posible.

¡Descansen en paz estas nuevas víctimas inocentes de la barbarie humana! Tomemos la iniciativa contra el radicalismo y el fanatismo.


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Comentarios
  • Comentario por Alef 19.08.17 | 09:21

    Parece que los mossos de escuadra han evitado que el chavalito de Ripoll conceda en breve entrevistas a las televisiones progresistas y por esa parte todo se va a limitar a las habituales recomendaciones de no incurrir en la islamofobia. Es evidente que en esa comunidad autónoma hay mucha gente que le ha visto a la democracia cara de tonta. Y con razón.

Miércoles, 19 de junio

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  • Vicente A. C. M. Vicente A. C. M.

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