Un país a la deriva

Dos pasos por delante.

14.03.17 | 17:36. Archivado en Política Nacional

Casi todos los especialistas y críticos opinan que la sentencia del TSJC (Tribunal Supremo de Justicia de Cataluña), ha sido demasiado “benévola” con el sedicioso ex Presidente del Gobierno de la Generalidad, Artur Mas, Joana Ortega e Irene Rigau. Su condena no incluye el delito de malversación ni el de prevaricación administrativa, centrándose en el de desobediencia a las sentencias del Tribunal Constitucional. Prevalece así la consideración de otorgar mayor gravedad al desacato que a haber usado medios públicos, incluyendo fondos “ad hoc” de partidas presupuestarias inapropiadas e ilegales. Y reconocido el delito de desobediencia, la sentencia sorprendentemente se fija en el límite más bajo y benevolente dentro del amplio umbral que contempla la Ley, haciendo caso omiso de lo demandado por la Fiscalía ante la gravedad del hecho imputado y de la relevancia del cargo público ostentado por Artur Mas. Un abuso de poder evidente que el Tribunal no ha querido tener en consideración.

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Lunes, 21 de agosto

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Editado por

  • Vicente A. C. M. Vicente A. C. M.

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