El PP se ha quitado la careta ayer ante el tema de la lucha anti terrorista eludiendo la oportunidad que le brindaba UPyD para instar a la ilegalización de AMAIUR y BILDU. Su postura de sumarse a una especie de panfleto del resto de partidos políticos instando a ETA a su disolución, ha sido el abandono de una política de firmeza y el cambio de discurso hacia posiciones mucho más cercanas y coincidentes con las del PSOE-PSE y su hoja de ruta para lo que llaman la "normalización y pacificación de El País vasco". Lo que hizo el PP ayer fue certificar su falta de voluntad en profundizar en las investigaciones y presentar nuevas pruebas que esta vez garanticen que el tribunal Constitucional no enmiende la sentencia del tribunal Supremo, tan descaradamente como lo hizo cuando permitió que BILDU se presentase a las elecciones autonómicas.
Causa vergüenza ver el cambio radical del PP en el tema de la lucha anti terrorista y las actuaciones y declaraciones del Ministro de Interior Fernández Díaz, con la excarcelación de etarras y discursos sobre el conflicto político vasco. El caso Faisán ha quedado absolutamente en el olvido y se ha echado una losa de silencio permitiendo que los culpables de la delación y traición sigan impunes y que Rubalcaba salga limpio de cualquier sospecha de ser el principal responsable de que se produjera. La detención de etarras solo es una constatación de que las FFyCCSE siguen trabajando con independencia del discurso político deteniendo a estos terroristas y poniéndoles a disposición judicial. Y claro, la pregunta que hay que hacerse es ¿Cuál ha sido la causa de este repentino cambio de actitud del PP?
Desde luego que cabe suponer que algo habrá tenido que ver la extensa reunión de casi cuatro horas, con comida incluida, que mantuvieron en Moncloa Rubalcaba y Rajoy. Supongo que Rubalcaba le pondría al día de la situación que heredaba respecto a ETA y su anuncio de cese definitivo de la violencia y su famoso comunicado de exigencias de contraprestaciones políticas a su decisión. Y es demasiada casualidad que el Gobierno de Rajoy haya sufrido una transformación tal que en este asunto le hace perfectamente equiparable e indiferenciable con el anterior gobierno del PSOE y Zapatero.
La opacidad de estas conversaciones entre Rubalcaba y Rajoy solo inducen a pensar que, tras la nota de ETA, lo que hay simplemente es un chantaje y una amenaza terrorista cuyo alcance solo podemos sospechar. Todos sabemos que ETA ni se ha disuelto, ni se ha arrepentido, ni va a entregar las armas y mucho menos quitarse la careta y entregarse a la Justicia. Al contrario, su amenaza de volver a matar es la espada de Damocles que sigue pendiendo sobre la democracia de España. Es por eso que la actitud de concesiones políticas como permitir que siga BILDU y AMAIUR en las Instituciones y financiando a ETA, solo puede ser calificado como una rendición del Estado de Derecho y una actitud cobarde.
No sé qué nuevas pruebas aportaba UPyD en su petición en el Congreso, pero fueran las que fuesen eran al menos un intento de recuperar la dignidad de un Congreso que sigue manchado con aquella resolución del visto bueno a las negociaciones con ETA. No hubiera sido una mala idea que el PP, aprovechando esa mayoría que el pueblo español le ha dado, hubiera limpiado esa mancha obteniendo una resolución clara de lograr el final de ETA por el único camino posible, por el anuncio de su disolución, por la entrega de las armas y la disposición de sus integrantes ante los jueces y todo ello, sin ningún tipo de contra prestaciones.
El comunicado conjunto de ayer y el rechazo de la propuesta de UPyD, es un acto más de indignidad y de hipocresía de un PP que ha preferido renegar de sus promesas. Un PP que sigue acomplejado por una izquierda y unos nacionalistas secesionistas, y al que le aterra el aislacionismo y la etiqueta de inmovilista. Otra vez triunfa el arriolismo y el pragmatismo frente a la solidez de unos principios irrenunciables. Luego se extrañarán de que muchos de sus votantes le abandonen de un modo definitivo ante tanta hipocresía y constante desprecio por las víctimas que se sienten una vez más traicionadas.
Con lo que han rajao los peperos y ahora resulta que el nuevo ministro del interior nos sale con que ETA tiene "una dimensión política". ¡POLÍTICA nada menos!Para este buen hombre, los etarras ya no son asesinos, sino políticos.
Para mear y no echar gota.
Otro puntito negativo (de los gordos) para Rajoy. Y van.....
El terrorismo es la gran herida de España. Y los terroristas son los que abren esa herida mientras que existan. Si tengo que elegir entre terroristas y víctimas no tengo dudas: las víctimas son inocentes y los terroristas merecen prisión de por vida.
Un abrazo.
Sábado, 2 de junio
Vicente A. C. M.
Francisco Rubiales
Rufino Soriano Tena
Pedro Fernández Barbadillo
Paco Sande
Vicente Torres
Vicente A. C. M.
Juan Fernandez Krohn
Manuel Molares do Val
Julio César Izquierdo
Raúl González Zorrilla
José Pómez
Carlos Ruiz Miguel