Creo que el incidente del actual Presidente de las NNGG del PP, el Sr. Uriarte, es algo de más profundo calado que una simple infracción del código de circulación al haber tenido un accidente y hallarle el doble de la tasa de alcohol permitida.Desgraciadamente la imprudencia al conducir en ese estado podría haber tenido peores consecuencias que las de un simple alcance entre vehículos. La ley está para cumplirla y quien la incumple debe estar dispuesto a asumir su responsabilidad. Una tasa de más del doble de alcohol en aire espirado es algo muy serio.
Un político no se diferencia en nada de otro ciudadano normal salvo, como en este caso, porque puede estar “aforado” y su encausamiento debe pasar el filtro del órgano de representación al que pertenece. Efectivamente, su condición de Diputado por Valencia, hace imprescindible el permiso del Congreso de los Diputados para que el Tribunal Supremo decida sobre la causa. La sentencia del juicio realizado ha sido la de la retirada temporal del carné de conducir, la medida normal que se establece para estos casos.
Pero el debate se centra en que si este suceso que el mismo Uriarte llama “error” es lo suficientemente importante para que siga siendo la imagen de los valores que dicen representar las NNGG del PP. Es claro que estamos ante un político de carrera, es decir, de alguien cuyo futuro depende exclusivamente de cómo se desenvuelva en su partido. Un político profesional típico de una casta que es la que domina la política española. Una casta que hará lo imposible para mantenerse en sus cargos, minimizando cualquier tropiezo.
El PP por mí puede hacer lo que quiera y mantener a este joven en su cargo. De hecho hemos sido testigos de casos más sangrantes de mantener a otros personajes como Bárcenas, Cobo o Sepúlveda, para asombro y vergüenza de muchos de los militantes y de la mayoría de los votantes. Así que no es de extrañar que estos “pecadillos” de juventud sean perdonados y no se arruine una prometedora carrera política por un suceso puntual del que nadie está libre, salvo que vaya en coche oficial y conduzca otro.
Otra pregunta pertinente sería cual es la edad límite para que alguien siga siendo considerado como “joven” y representante del colectivo de lo que llaman “nuevas generaciones”. Mantener a alguien que roza los 30 años, empieza a parecerse a aquellas series de televisión en la que los actores cursan indefinidamente en los institutos. Más que nuevas generaciones deberían llamarse el relevo generacional, aunque dada la longevidad y apego a los cargos de sus predecesores, les veo ejerciendo de eternos herederos como el Príncipe de Gales.
Domingo, 3 de junio
Vicente A. C. M.
José Pómez
Vicente Torres
Vicente A. C. M.
Juan Fernandez Krohn
Manuel Molares do Val
Francisco Rubiales
Rufino Soriano Tena
Pedro Fernández Barbadillo
Paco Sande
Julio César Izquierdo
Raúl González Zorrilla
Carlos Ruiz Miguel