No puedo sino estar de acuerdo con las declaraciones de la Sra. de Cospedal sobre la deliberada lentitud del Tribunal Constitucional en resolver sobre los recursos de inconstitucionalidad al Estatuto de Cataluña. Tenemos que admitir que van a pasar casi cuatros años, es decir el equivalente a una legislatura completa, tan solo por la politización de una Institución Judicial que debería ser independiente. Pero nada más lejos de la realidad. Lo cierto es que las Instituciones Judiciales de España dependen y mucho de los partidos políticos, sobre todo del PSOE y del PP.
En lo que no puedo estar de acuerdo es que la culpa sea exclusivamente de los magistrados del TC. Porque por una parte tanto el PSOE como el PP han estado durante estos años en una batalla continua por el control de todas las Instituciones Judiciales, incluido el TC. Así que si el tiempo ha pasado, sin que este Organismo dicte sentencia, ha sido por razones extrajudiciales y de índole partidista. Tampoco es que el PP o el resto de recurrentes al Estatuto hayan mostrado demasiado interés, e incluso en algún momento han llegado casi a transmitir el sentimiento de haberse arrepentido de presentar el recurso.
Es indudable que los partidos políticos se mueven por estrategias de poder en las que se intenta alcanzarlo por los medios necesarios, renunciando a ideologías y discursos coherentes si la situación lo requiere, por ejemplo en el caso de elecciones autonómicas o municipales. De la defensa a ultranza de los valores constitucionales y los derechos de los ciudadanos, se puede pasar sin rubor a mirar a otro lado y consentir que esos derechos se pisoteen en aras a pactos de Gobierno. No es la primera vez que vemos aplicar un doble rasero por el PP en el tema lingüístico y permitir que el español sea denigrado en comunidades autónomas donde gobierna o ha gobernado como Baleares, Valencia o Galicia.
Es por eso que si la Sra. de Cospedal viene ahora con este discurso, no deja de ser otro vaivén político y un adelanto ante lo que ya presume o sabe con certeza de lo que va a ser un dictamen descafeinado que va a dejar a Cataluña en una posición de País asociado de facto, reconociéndola como Nación, si no en la definición, sí en su desarrollo del articulado, incluyendo los signos nacionales, la relación de bilateralidad en igualdad con España, la imposición del catalán como lengua nacional única, etc.
Y es que aquí la equivalencia retraso es igual a reconocimiento de inconstitucionalidad no se puede aplicar, porque se basa en un hecho falso y es que durante estos casi cuatro años el TC ha estado dedicado a este asunto que solo es complejo por lo extenso del articulado, pero no por la claridad del texto. Justo ha sido todo lo contrario, a lo que se ha dedicado es a intentar desequilibrar la balanza de votos cada uno a su posición prejuzgada. Y en estos cuatro años la imagen que define la situación fue la de la Vicepresidenta la Sra. de la Vega abroncando públicamente a la Presidenta del TC Dª María Emilia Casas. Eso sin olvidar el bloqueo de las renovaciones de los magistrados y la prórroga forzosa mediante ley “ad hoc” del Gobierno para la Presidenta del TC.
Así que sea lo que sea que sentencie el TC, tiene toda la apariencia que como dicen muchos será “interpretativo”, es decir ambiguo y que hará que cada parte sienta que se le da la razón. Eso llevado a la realidad, significa que el nacionalismo catalán va a lograr su objetivo y habrá dado otro paso de gigante en su avance imparable hacia la secesión y la desaparición de la estructura territorial de la España actual. Y aquí los ciudadanos somos los que deberemos pedir responsabilidades a los que han cometido un acto de alta traición a España.
De hecho, existen culpables en todos los Estamentos, empezando por el promotor el Presidente del Gobierno Sr. Zapatero, siguiendo por el PSOE y los diputados que aprobaron el texto en el Congreso de los Diputados, la oposición que no ha sabido o querido hacer su trabajo y por último, unos magistrados que no han sabido abstraerse de las presiones mediáticas y políticas para cumplir de un modo justo con sus funciones.Solo espero que cuando exista una verdadera Justicia en España, ésta llegue a alcanzarles y hacerles pagar por sus actos.
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Dani,
Creo que habrá leido las declaraciones de la Vicepresidenta Sra. de la Vega, que confirma una sentencia "interpretativa" en la línea que yo he apuntado en mi escrito y que se filtró hace tiempo. En el TC se ha esperado a tener un texto de consenso que no les comprometa y que que no anule el Estatuto para su completa rectificación.Saben que es inconstitucional desde su preámbulo, pero no van a provocar un conflicto social, ni una rebelión Institucional con la insumisión del Parlamento y Gobierno de Cataluña.
La Constitución de España se ha tirado a la basura y con ella la democracia y el futuro de España como nación. Esto es lo que yo llamo "alta traición" por la que deben ser juzgados los responsables directos, no solo por la Historia, sino penalmente.
un saludo y le deseo un pr´sopero 2010
W.Blanco,
Estoy plenamente de acuerdo en que hay que cambiar el sietema actual, incluyendo la Lay electoral, las listas cerradas y la falta de democracia interna de los partidos políticos.
La casta "patriótica" no sé donde está, pero sí los que al menos públicamente denunciamos a esa casta política que ha secuestrado el poder y ejerce una "dictadura" disfrada de democracia. La solución la tienen los ciudadanos y deben plantearse si quieren seguir aborregados y lobotomizados con la telebasura y los telediarios teledirigidos por el poder.
un saludo y le deseo un próspero 2010
- Le dejo una frase para la reflexión. Churchill dijo: "el político piensa en las próximas elecciones, el estadista piensa en la próxima generación".
- El drama de España es que tenemos una clase política de tercera regional analfabeta y corrupta. Las personas con talento se han alejado de los partidos, convertidos en guaridas donde sólo medran los aduladores apparatchiks. Desde la generación post-Restauración de comienzos del siglo XX (Maura, Canalejas, Dato, Silvela, etc) no hemos tenido estadistas dignos de tal nombre. Y la situación cada vez va a peor con las Pajines, Bibianas y Pepiños. Para llorar.
- Estimado Vicente, si el TC declara la constitucionalidad del Estatuto aunque sea con una sentencia interpretativa, habrá dado la puntilla para la defunción definitiva de España como nación de ciudadanos libres e iguales en derechos y deberes. Se habrá consagrado la desigualdad, el "federalismo asimétrico" de Maragall por el que el estado es residual en Cataluña, convertida de facto en una nación independiente asociada. Una sentencia interpretativa será una fuente de conflictos permanentes.
- La politización de la justicia es un hecho así como la absoluta degradación de los altos tribunales y organismos (TC,TS,tribunales superiores de las CC.AA,CGPJ, etc) convertidos en correa de transmisión de los partidos. Los magistrados saben que si no se doblegan no ascienden.
- La historia juzgará a la servil Mª Emilia Casas y demás paniaguados magistrados del TC, al nefasto Zp, al inútil Rajoy, al converso Montilla, etc, y emitirá su veredicto.
El monarca ha emitido un discursos buenista, difuso y filogubernativo, por lo que le veo un futuro muy cortito. Su figura ha demostrado ser totalmente ineficaz, quizá con la excepción del grotesco y nunca bien aclarado caso del 23F, del que tan poco sabemos todavía, pero del que sin duda tendremos más información fiable en el futuro, cuando se acaben destapando los papeles de aquel golpe histórico llamado "de los coroneles". Quye ese sí que estuvo a punto de ser un golpe definitivo para el actual y corrupto régimen. ¿Estuvo su majestad a punto de dejarse querer? "Delenda est monarchia"
Este sistema político está corrompido y absolutamente deslegitimado. Hay que luchar por otro nuevo sistema que nos demos nosoros, no que nos lo den otros, como pasó con el actual. Y ese nuevo sistema debe aportar paz, unidad, trabajo, justicia y dignidad a los españoles, y tiene que incluir mecanismos de control para eliminar políticamente a los administradores políticos corruptos e ineficientes y para controlar el uso de los recursos económicos que aportamos los españoles con nuestros impuestos. De nada sirve ya cambiar en unas futuras elecciones un partido corrupto (como el que está actualmente en el poder) por otro no menos corrupto. No hay que cambiar un partido: hay que cambiar el sistema. Pero eso no se efectuará sin la participación de los españoles decididos, y va a ser difícil con esta sociedad desestructurada y bovina que nos rodea. ¡qué pena de país! El poder solamente sabe imponer medidas de control y miedo. ¿Dónde está la casta patriótica española? ¿y el monarca qué hace? ...
Sábado, 2 de junio
Vicente A. C. M.
Vicente Torres
Vicente A. C. M.
Juan Fernandez Krohn
Manuel Molares do Val
Francisco Rubiales
Rufino Soriano Tena
Pedro Fernández Barbadillo
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Julio César Izquierdo
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