¿Cómo sabía el Sr. Rubalcaba que era Al Qaeda la autora del secuestro?¿Acaso fue una intuición similar a la del 11M o bien fue una información que ya se sabía por la advertencia de los USA? Y si se sabía, ¿Por qué se permitió a esa ONG de Barcelona ir sin protección? Ahora vienen los comunicados de confirmación de la autoría y se esperan unas peticiones que podrían ser inasumibles por un Estado libre. Según los captores, los tres españoles están “bien de salud” y se les tratará de acuerdo con la ley islámica. El tema es simplemente dramático.
Estamos ante una organización terrorista cuyas pretensiones son simplemente imponer la ley islámica a los infieles capitalistas de los países occidentales considerados los opresores del mundo musulmán. Estamos ante unos fanáticos que usan la religión como excusa para sus fines. Estamos ante una lucha de culturas en la que una de ellas, la musulmana, se siente con la misión de expandirse y anular al resto de creencias, convencidos de ser instrumentos de Alá, su dios. Su nulo respeto por los derechos humanos y su fanatismo en aplicar la ley islámica y el Corán, les convierte en unos peligrosos enemigos de toda la raza humana.
Hay quien dirá que entre esos musulmanes hay facciones moderadas que condenan la violencia de Al Qaeda. Me gustaría que eso fuera cierto y ver en las televisiones manifestaciones de Ayatolás pidiendo la liberación de los secuestrados y el final de la yihad. Mientras eso no suceda, serán cómplices del terrorismo islámico liderado por Ben Laden y aliados de su terrorismo. Y es que las noticias en las zonas de conflicto son desalentadoras y hacen crecer el pesimismo sobre un final cercano o incruento. Aquí solo puede haber un bando derrotado y este debe ser Al Qaeda.
Pero para lograrlo hay que tener la convicción de que, en primer lugar la lucha es necesaria y en segundo lugar, que hay que disponer de todos los medios militares necesarios para lograr una victoria sobre ese implacable enemigo. Lo que no pueden los Estados libres es someterse al chantaje de los terroristas y deben responder con frialdad y siguiendo un plan sistemático de localización y destrucción o captura del enemigo hasta su completa aniquilación. En esta guerra no hay treguas ni puede ser una guerra limpia. Ellos no dudan en usar kamikazes fanáticos que prefieren morir matando por su fe.
Me gustaría mantener una postura optimista respecto a los españoles y el francés secuestrados, pero salvo que se quiera ceder a lo que vayan a pedir, las posibilidades de negociación o de rescate son prácticamente nulas. No obstante siempre hay que guardar un mínimo de esperanza en un final feliz que todos deseamos.
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Caminant,
La solución pasa por que la Sra. Haidar deje su postura suicida porque legalmente es una "apátrida" en el sentido de que su país el Sáhara Occidental no está reconocido por la ONU, no mientras un referéndum no obligue a Marruecos a abandonar esa ex colonia española ocupada y anexionada de modo ilegal.
un abrazo
Con el desgobierno que tenemos,somos capaces de soltar hasta al nieto de Almanzor,don Vicente.
Apátrida,
Siendo realista, las posibilidades de liberación son escasas. Si se cede a este nuevo chantaje, se estará dando el mensaje de que el terrorismo compensa para doblegar a Gobiernos débiles. Eso no puede asumirse. Lo que hay que hacer es aumentar el grado de seguridad de los ciudadanos y dejarse de "misiones humanitarias" en países de alto riesgo.
un afectuoso saludo
Si los secuestrados fueran sólo los ciudadanos españoles, el gobierno español se comportaria de forma habitual; aceptando todas las demandas de los terroristas.
Ahora, con un ciudadano francés tambien secuestrado el problema se complica porqué
el gobierno de Francia suele ser mucho más intransigente con las demandas de los terroristas.
La solución satisfactoria para la seguridad de los secuestrados es muy incierta.
Un saludo
Sábado, 2 de junio
Vicente A. C. M.
Vicente Torres
Vicente A. C. M.
Juan Fernandez Krohn
Manuel Molares do Val
Francisco Rubiales
Rufino Soriano Tena
Pedro Fernández Barbadillo
Paco Sande
Julio César Izquierdo
Raúl González Zorrilla
José Pómez
Carlos Ruiz Miguel