El último suceso de bochorno e insultante para la dignidad nacional sin duda ha sido el secuestro y gestión de rescate del Alakrana. Sin embargo no deja de tener importancia el hecho ocurrido por parte de una patrullera británica con base en Gibraltar al hacer prácticas de tiro contra una boya con los colores de la bandera de España. La denuncia provocó la respuesta del Gobierno mediante la llamada al embajador del Reino Unido, el cual se limitó a dar “excusas y la promesa de abrir una investigación”.
Desde luego que este incidente solo demuestra la falta de respeto que nos tienen no solo las organizaciones criminales y terroristas, sino además los que teóricamente son nuestros aliados en organizaciones de defensa como la OTAN. Y el caso es que no me extraña el comportamiento de auténticos “Hooligans” de esos soldados británicos envalentonados por pertenecer a una de las fuerzas armadas más potentes del mundo, cuya demostración de fuerza ya la hicieron contra la invasión por Argentina de las islas Maldivas en un contencioso muy parecido al de España con Gibraltar.
El caso de Gibraltar sigue siendo una constante afrenta y demostración del espíritu colonizador de una potencia dispuesta a mantener su hegemonía y a vulnerar cualquier tratado internacional. Desde hace años el uso de la colonia de Gibraltar ha sido una vulneración del Tratado de Utrecht y el Reino Unido ha ido expandiendo la colonia y usurpando, al más puro estilo de bucaneros como los somalíes, terrenos que no le pertenecen y aguas costeras. Y además el miserable uso de la base naval como fondeadero de barcos monocasco prohibidos y submarinos nucleares averiados con peligro radioactivo y ecológico contra la propia población del peñón y comarcas españolas limítrofes.
Eso que ya es de por sí un desafío basado en una posición de superioridad militar, se acompaña del mantenimiento de la Colonia en territorio europeo, negando la discusión del tema de la soberanía y la restitución de esta a España, escudándose en la decisión de los habitantes, lo cual no estaba reflejado en el tratado de cesión. Si a ello le sumamos el que Gibraltar se ha convertido con los años en un paraíso fiscal, en el refugio europeo de toda clase de evasores de capital y en una sede de blanqueo de dinero, tenemos la imagen de que es la Isla Tortuga para refugio de delincuentes amparados por la Corona del Reino Unido. Es clarificador el hecho de que existen más empresas que habitantes y monos del peñón juntos.
España no debería dejar que este asunto de la patrullera se quede solo en eso y debe retomar con energía las conversaciones encaminadas a conseguir el primer paso para la co-soberanía o directamente la integración de Gibraltar como autonomía en España, otorgando el derecho de los actuales habitantes a mantener la nacionalidad británica o la doble nacionalidad. Por otro lado se debe presentar una denuncia ante el Tribunal Internacional de los continuos incumplimientos del Reino Unido del Tratado y su delación en conseguir una acuerdo para el futuro de la colonia.
Muchos Gobiernos han intentado hasta ahora sin éxito vencer la resistencia de la posición británica, que se mantiene más por orgullo que por interés real en el futuro de los gibraltareños. Su abuso de posición militar es inadmisible y debe ser denunciada. No estaría de más que este tema se llevara al Parlamento Europeo e interviniera la nueva Ministra de Exteriores de la UE. En fin, sigamos deseando que algún día Gibraltar vuelva a ser español
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Amator,le agradezco su comentario
Me parece correcto resolver de modo amistoso los viejos conflictos territoriales. Sin embargo, yo abogo por la unión peninsular en una república federal. El nombre podría ser Iberia o República federal de Iberia.
un saludo
Lamentable la actuación de las tropas inglesas, sin lugar a dudas. De igual modo entiendo que Gibraltar debe pertenecer a España, pero no puede existir dos pesos e dos medidas. Asi, Olivenza debe volver a la pertenencia de Portugal.
Caminant,
Y además, el Reino Unido se atreve a apropiarse de aguas territoriales españolas que superan los límites que recoge el Tratado de Utrecht. Son unos imperialistas estos hijos de la Gran Bretaña.
un abrazo
Saben muy bien los británicos quien está en Moncloa.Esto,en otras circunstancias y momento,no se habría producido.
Un abrazo.
Domingo, 19 de febrero
Vicente A. C. M.
Juan Fernandez Krohn
Avelino Vallina
Vicente Torres
Manuel Molares do Val
Raúl González Zorrilla
Vicente A. C. M.
Antonio Javier Vicente Gil
Pedro Fernández Barbadillo
Cesar Sinde
Toni García Arias
José Pómez
Francisco Rubiales