Un país a la deriva

Nadie puede alegar ignorancia

15.11.09 | 18:07. Archivado en Política Nacional
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Normalmente, las huelgas son el exponente más rotundo y manifestación de rechazo que usan los trabajadores en particular y los ciudadanos en general. Las huelgas son un elemente de presión para conseguir el objetivo de vencer la voluntad del oponente en la negociación colectiva. Las huelgas son una demostración del poder sindical que se erige siempre como representante de los trabajadores, actuando como la parte social, en oposición a la llamada patronal o empleadora, es decir, las empresas. El papel de los sindicatos está impuesto en la leyes laborales, y se les ha otorgado en exclusiva la facultad de negociación, dotándoles de los medios y tiempo necesarios para que puedan libremente ejercer esa función.

Y todo eso que está muy bien porque si no no sería posible la existencia, mantenimiento y promulgación de convenios colectivos, se pervierte cuando estos Sindicatos se posicionan claramente en posiciones contrarias a los intereses de los trabajadores a los que dicen representar. Por un lado, la afiliación real a los Sindicatos mayoritarios UGT y CCOO no llega ni al 10% de los trabajadores en activo. Sin embargo, su poder controla el 100% de las relaciones laborales y los convenios. Y ese poder, a todas luces tan desmesurado y desproporcionado, está amparado por la Ley, sin que los trabajadores puedan hacer otra cosa que sentirse utilizados y engañados.

El pasteleo mezquino existente entre los Sindicatos UGT y CCOO con el Gobierno del Sr. Zapatero, es simplemente nauseabundo. Unos Sindicatos que anteponen sus intereses personales como Organizaciones subvencionadas y dejan hacer al Gobierno su política- es una forma de hablar- anti social y lesiva para los intereses de los trabajadores. Para el Sr. Toxo y el Sr. Méndez todo lo que hace el Gobierno del Sr. Zapatero está bien y todo lo que hacn los empresarios está mal. Quizás será hora de que los trabajadores opinen por sí mismos cuando sufran en sus bolsillos la merma adquisitiva por la subida de impuestos general e indiscriminada.

Este Gobierno lleva tomando decisiones contrarias al sentido común y que fomenta el paro y la destrucción de empleo. Eso que es evidente para cualquier economista y para los expertos internacionales, se transforma para estos falsarios sindicalistas en criticas inadmisibles y campaña del capitalismo, enemigo de los trabajadores. Será por eso que no se atreven a salir a la calle para defender su rastrera postura de apoyo al Gobierno. Será por eso que deben reunirse en escenarios cerrados donde los asistentes son sus afiliados y liberados, sin posibilidad de tener a otros incómodos actores que les fastidien el aquelarre de auto complacencia y de adulaciones entre unos y otros.

La patronal, entendida esta como los empresarios, es decir en España las PyMES que tienen el 80% de los trabajadores en activo del total, son el enemigo común de esta pareja feliz y almibarada de Gobierno-Sindicatos. Ese enfoque sectario y pevertido de la realidad laboral, quiere imponerse para culpabilizar y demonizar a los que son simplemente auténticos Quijotes de emprendedores empeñados en sacar adelante su proyecto de empresa. El daño está hecho y solo cabe esperar a que esos malvados empresarios “tiren la toalla” y renuncien, buscando otras alternativas menos problemáticas. Porque en vez de ayudas y apoyo al desarrollo, se está en la labor de la desatomización empresarial y en la rendición al subsidio de una masa ingente trabajadora.

Los subsidios no pueden durar eternamente porque no hay economía que lo resista, ni banca que lo financie. Así que este Gobierno deberá tomar una resolución forzada y que su matrimonio ideal con los Sindicatos termine en un divorcio a la gresca. Por otra parte, no sería mucho pedir a los trabajadores que dieran la espalda a unos Sindicatos que solo les utilizan como excusa para seguir controlándoles. Sería un logro el que los trabajadores, en activo se unieran en una gran Huelga con los trabajadores en paro, una huelga contra este Gobierno sectario e incapaz y contra esos Sindicatos cómplices. Sería bueno, pero ¿a quién le importa?. Lo que no puedo admitir es que luego se alegue ignorancia de lo que está pasando como en la Alemania Nazi. Aquí todos somos conscientes y cómplices si no somos capaces de salir a la calle y expresar nuestro rechazo. Para eso están las huelgas generales.

2 comentarios


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Comentarios
  • Comentario por V.A.C.M. 16.11.09 | 18:29

    Caminant,

    Deben ser los trabajadores los que obliguen a un cambio en la legislación laboral y que tomen las riendas de su futuro y no estos Sindicatos de vendidos y vagos.

    un abrazo

  • Comentario por Caminant 16.11.09 | 13:37

    No sé que tendría que suceder para que los trabajadores se diesen cuenta del mangoneo que se llevan los sindicatos con Rodríguez. Por desgracia no se les ve capacidad de respuesta.
    Un abrazo.

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  • Vicente A. C. M. Vicente A. C. M.
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