El secuestro de barcos que faenan en aguas internacionales del océano Índico frente a las costas de Somalia por piratas de ese país, está siendo una verdadera prueba de fuego para valorar la fortaleza de muchos países. Se puede decir que hay dos clases de respuesta. Están los países que como Francia, reaccionan con contundencia y con la fuerza, usando todas las armas de su potente armada. Y en el otro lado están países como España que incapaces de defender eficazmente, prefieren pagar el rescate y evitar el enfrentamiento.
Y eso lo saben perfectamente los piratas que ven lo fácil que les resulta intimidar y hacerse con los barcos tomando como rehenes a los indefensos marineros. Mientras tanto, nuestras Fuerzas Armadas, compuestas por un avión de reconocimiento y por dos Fragatas, se dedican a la labor casi imposible de cubrir una extensa área. Esa escasez hace que la misión de defensa y de intimidación sea imposible y que, la mayoría de las veces, se llegue demasiado tarde para actuar sin poner en peligro la vida de los marineros. Su alternativa de abordaje tendría con seguridad bajas entre los civiles secuestrados.
Por otra parte, este Gobierno y su “pacifista” Ministra de Defensa la Sra. Chacón, han tardado en asumir su nula capacidad para cumplir la misión y han tenido que ceder a las pretensiones de los armadores de los barcos pesqueros para que puedan llevar a mercenarios con armamento militar defensivo adecuado. Y es que sin esas medidas, sería como lo del perro del hortelano que ni come ni deja comer. La excusa de que la Ley no contemplaba el enrolamiento de tropas en barcos no militares, podría haber sido modificada para adaptarse a los nuevos tiempos. Esta salida con mercenarios con armamento militar pesado, aún debe pasar un procedimiento legislativo para su implantación.
Pero mientras, lo que hay que hacer es exigir a los armadores que se abstuvieran de ir a esos caladeros, ya que el Gobierno no puede garantizar su seguridad y por otra parte, su negocio privado está costando demasiado al erario público que pagamos con nuestros impuestos. Si aún así, los armadores deciden ir, sería bajo su única y exclusiva responsabilidad. Por otra parte está el hecho de que los barcos navegan bajo banderas de otros países que nada tienen que ver con la nacionalidad de los armadores y mucho menos de sus variopintas, multiraciales e internacionales tripulaciones. Esto que es una práctica internacional habitual tiene el objetivo puramente económico de ahorrar costes de impuestos, es decir una verdadera fuga de capitales. ¿Por qué se consiente estos hechos?.
España tiene una de las mayores flotas pesqueras del mundo, pero su Armada no está en proporción y ha quedado reducida a su mínima expresión, al igual que las FFAA. Estamos militarmente a un nivel por debajo de lo que se consideraría el límite de seguridad, basándonos en la pertenencia a la Alianza Atlántica y en la idea de que los otros socios vendrán a defendernos. Este error de concepto favorecido tanto por los gobiernos del PSOE como del PP, han hecho de España un país que podría estar en el club de los pacifistas como Suiza.
Ha sido una elección avalada por la inmensa mayoría de los ciudadanos. Así que ahora no nos podemos rasgar las vestiduras y pedir a nuestras FFAA algo para lo que ni de lejos están en disposición de asumir de un modo profesional y responsable. Ser pacifista tiene el peaje de estar indefenso ante ataques de desaprensivos y si te secuestran, el camino que queda es el de pagar el rescate y salir con vida. Lo demás es demagogia, hipocresía y no querer ver la realidad en la que se ha convertido España y sus Fuerzas Armadas.
Sábado, 2 de junio
Vicente A. C. M.
Vicente Torres
Vicente A. C. M.
Juan Fernandez Krohn
Manuel Molares do Val
Francisco Rubiales
Rufino Soriano Tena
Pedro Fernández Barbadillo
Paco Sande
Julio César Izquierdo
Raúl González Zorrilla
José Pómez
Carlos Ruiz Miguel