Es realmente hipócrita la actitud de los políticos. Por una parte no dejan de quejarse de que se incumple la separación de poderes del Estado, pero no hacen nada por legislar y poner los medios para que eso no ocurra. Es tal su obsesión por imponer las mayorías ideológicas en las Instituciones, que han llegado a pervertirlas y a convertirlas en meras herramientas al servicio de los partidos. Entre ellas se encuentran el Tribunal Supremo, el Tribunal Constitucional, los Consejos de las empresas públicas y los órganos de dirección y la presidencia de las Cajas de Ahorros.
La propia existencia de las cajas de Ahorros es un anacronismo que ya ha sido denunciado repetidamente por la Comisión Europea. Se incumple de modo flagrante el tema de la competencia, donde las Cajas de Ahorros están en franca ventaja en el mismo mercado que el resto de la Banca. Para ser las Cajas de Ahorros Instituciones sin ánimo de lucro, su poder económico es sustancial y esencial para el desarrollo de las inversiones y del entramado económico de España. Es por eso que su destino a corto plazo debe ser su privatización.
Pero lo anterior choca frontalmente con varios inconvenientes, todos de orden político, derivados de la organización autonómica de España. Nadie quiere soltar su cuota de poder a nivel corporativo local o regional. Los problemas se agudizan cuando se trata de realizar operaciones de concentración que afecte a dos o más autonomías. Ahí es donde aparecen los principales escollos para la definición de asuntos tan sensibles como dónde radicará la sede central del ente resultante, quienes serán los gestores y en qué proporción, etc.
Y cuando se trata de Cajas de Ahorros de primera magnitud como es el caso de la Caja de Madrid, o La Caixa, el asunto se convierte en un tema de auténtica guerra política. En estos días estamos siendo testigos de las luchas interinas entre líderes del PP por tratar de imponer su criterio en la elección del nuevo Presidente de la Caja de Madrid. Por un lado, la Presidenta de la Comunidad, Dª Esperanza Aguirre, tras un consenso de reparto de poder en el Consejo de administración con el PSM, ha propuesto un candidato, rechazado frontalmente tanto por el Alcalde de Madrid, el Sr. Gallardón, como por el Presidente del PP, el Sr. Rajoy.
Esta lucha tiene un final incierto, en el que ha quedado patente el siempre negado enfrentamiento entre estos líderes. Personalmente mi apoyo y mi confianza se lo doy sin dudar a Dª Esperanza Aguirre. No obstante, creo que no se debe demorar más la reestructuración y privatización de un sector tan importante como es el conjunto de las Cajas de Ahorros y actuar antes de que la UE termine por imponerlo. No pueden seguir por más tiempo las dudas y las ayudas a este sector tan pésimamente gestionado por la casta política, que además elude sus responsabilidades y, como siempre, los perdedores son los que han confiado sus ahorros y pueden verlos volatilizados o cautivos en los “corralitos” tipo Argentina.
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Apátrida,
al márgen de lo estrictamente legal, existe un maremoto político en el PP en el que espero que la Sra. Aguirre mantenga su posición y ponga al Sr. Gallardón y al Sr. Rajoy en evidencia. El PP necesita una reconversión o perderán a una buena parte de su electorado, empezando por los liberales.
un afectuoso saludo
Yo tambien doy la razón a Esperanza Aguirre.
Según la Ley Organica de las Cajas de Ahorro, el nombramiento de los organos directivos es la competencia exclusiva
de las Comunidades Autonomas.
Esta ley no menciona en ningún sitio las competencias de los ayuntamientos, lo que demuestra el nefasto papel de Gallardón
en este asunto.
Evidentemente, la solución ideal seria desconectar totalmente a las cajas de ahorro de cualquier influencia politica.
Un saludo
Sábado, 2 de junio
Vicente A. C. M.
Paco Sande
Vicente Torres
Vicente A. C. M.
Juan Fernandez Krohn
Manuel Molares do Val
Julio César Izquierdo
Francisco Rubiales
Raúl González Zorrilla
Pedro Fernández Barbadillo
José Pómez
Carlos Ruiz Miguel
Antonio Cabrera