Es el colmo de la desfachatez. Es la insolencia de un sindicalismo subvencionado y de sumisión funcionarial en la que priman sus propios intereses a los de los trabajadores que dicen representar. Son de los que prefieren repartir el paro, a que al menos se mantenga parte de la plantilla y la viabilidad de las empresas. Son los primeros en dejar de trabajar y ser “liberados” y los últimos en poder ser despedidos. Se quejan de los blindajes de ciertos directivos, pero no dicen nada de sus propios blindajes de contrato. Son el lastre de una trasnochada y mal entendida lucha de clases que vive de su inmovilismo y de su constante demagogia. Son en definitiva esos sindicatos que ya no tienen ni la representatividad ni la confianza de los trabajadores españoles.
Sábado, 2 de junio
Vicente A. C. M.
Paco Sande
Vicente Torres
Vicente A. C. M.
Juan Fernandez Krohn
Manuel Molares do Val
Julio César Izquierdo
Francisco Rubiales
Raúl González Zorrilla
Pedro Fernández Barbadillo
José Pómez
Carlos Ruiz Miguel
Antonio Cabrera