A nadie le importa lo que los demás tengan que decir.El Congreso un espectáculo de vergüenza.
Como español me siento profundamente decepcionado. Tras la comparecencia de ayer esperaba al menos por parte del Sr. Zapatero un acto de reconocimiento de sus errores y una propuesta sincera de colaboración de todos los partidos para sacar a España adelante. Lejos de eso mantuvo el “esto es lo que hay y nosotros sabemos lo que hay que hacer, ustedes deben cooperar”. Por supuesto que las respuestas de todos, con pequeños matices, fueron de rechazo total a una política que ya ha demostrado estar en el camino contrario a la razón y se reclamó unánimemente el consenso en las medidas y su debate.
Por otra parte, el discurso del Sr. Rajoy volvió a recuperar la contundencia y la claridad del mensaje que he estado echando en falta desde hace casi un año, justo desde que se empeñó en darle la vuelta al PP e imponer una estrategia de seguidismo, de ruptura con los principales valores e iconos de la dignidad del Partido y con la elección de colaboradores de bajo nivel y de nula empatía y liderazgo con las bases y con los votantes del PP. Es de resaltar lo de “estoy dispuesto a colaborar, no a ser cómplice”. Eso resume lo que se viene reclamando desde todos los estamentos de la sociedad española, pero que el Sr. Zapatero y su Gobierno se niegan a hacer.
Del resto de los intervinientes me pareció la más directa la de la Dª Rosa Díez, cuyo mensaje fue “convoque un pacto de partidos para solventar la crisis o convoque elecciones generales”. Esta última alternativa es la que parece ser la única que podría dar la palabra a los ciudadanos y al menos, tener la oportunidad de elegir a aquella opción u opciones en las que confíen para poder salir de la crisis. El inmovilismo y las erráticas medidas que ha adoptado el Sr. Zapatero y sus asesores económicos, han sido hasta ahora un rotundo fracaso.
También es de destacar la intervención “espontánea” de la representante de Coalición Canaria. Su escenificación de una improvisada “reflexión” sobre la situación actual y en concreto la de las Islas canarias y de la comunidad andaluza, dejó en el ambiente un sombrío panorama de uno de los pilares de la economía española, el turismo. Es claro que la recesión se va a cebar con mayor crudeza en el área de los servicios. Los síntomas vienen ya de años atrás con un estancamiento del número de turistas y del gasto medio. Hemos bajado en el podio al tercer puesto mundial y estamos a punto de perder la zona de medallas. Esto se traduce en una auténtica catástrofe que, como muy bien se dijo, va a disparar en esas comunidades el paro por la focalización productiva y dependencia total de una fuente de ingresos.
Y para solucionar todo eso, al Sr. Zapatero se le ha ocurrido poner 1.500 millones de euros para la subvención del paro que se nos viene encima. Otro cheque para pasar un mes. ¿Y después?¿Cómo se va a mantener esta situación sin acometer reformas estructurales en profundidad?. Por desgracia esa labor no se improvisa, ni se puede suplir con aportaciones basadas en incremento de la deuda. Hay un límite al endeudamiento posible y no está la situación mundial como para fiarse de que otros vendrán a financiarnos. Muy al contrario, los que ahora nos prestan, dejarán pronto de hacerlo si no ven perspectivas de recuperación y medidas de control del gasto. Justo lo que el Sr. Zapatero no está dispuesto a hacer por motivos meramente electoralistas, miedo a la reacción social y para asegurarse la reelección basada en promesas que no puede cumplir.
La sesión de ayer fue para olvidar y por desgracia no ha dejado vislumbrar ni un solo rayo de esperanza . Una vez más, la cortedad de miras, la soberbia, la prepotencia y la irresponsabilidad de un Gobierno, hace imposible el que España pueda levantarse. Si ellos no son capaces de ponerse de acuerdo, deberemos ser los ciudadanos los que les obliguemos. Es la hora de actuar y no de lamentarse. Si no será verdad aquello de que tenemos el Gobierno que nos merecemos, por cobardes y pusilánimes.
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Apatrida,
Algo parece haber sacado al PP de su apatía. Quizás el miedo a desaparecer y perder su poder les haya hecho recapacitar y hacer una piña. Espero que no sea algo temporal y mantengan esta actitud hasta forzar el cambio de Gobierno y la convocatoria de elecciones generales.
un afectuoso saludo
Efectivamente, el triste espectaculo
para los ingenuos en el Congreso
carece de la más minima importancia.
Los tres problemas principales que tiene
ahora mismo España son:
-De hecho, España ha dejado de ser
un estado de derecho, con todos los
servicios del estado, sobretodo judicial, al servicio ilimitado del Psoe.
-España se dirige de forme irremediable
al regimen del partido unico, en el mejor de los casos, disfrazado del sistema del PRI mejicano.
-Ruina total y aboluta de la economia,
provocada por la banda de los analfabetos economicos del gobierno.
Un saludo
Caminant,
Me temo que lo de ayer fue el comienzo de la revolución que ya está en marcha. España no puede permitirse seguir estancada por la pasividad de un Gobierno de incompetentes y de aprovechados.
un abrazo
Lo de ayer fue la representación de algo trágico,en el sentido real de la palabra.
Trágico es ver que alguien inepto se agarra a un puesto que entiende como suyo,no como un puesto de servicio y que las Cortes no le repudian y envian a la oposición por el bien de España.
No concibo que alguien pueda hundir una nación por seguir en un puesto que ha demostrado le viene grande.
Un abrazo.
Sábado, 2 de junio
Vicente A. C. M.
Paco Sande
Vicente Torres
Vicente A. C. M.
Juan Fernandez Krohn
Manuel Molares do Val
Julio César Izquierdo
Francisco Rubiales
Raúl González Zorrilla
Pedro Fernández Barbadillo
José Pómez
Carlos Ruiz Miguel
Antonio Cabrera