Lo siento Majestad, reconozco que ayer no oí su discurso porque mi ánimo es contrario a la propia existencia de la Monarquía como Institución. Soy de pensamiento republicano y Liberal. No obstante, presto el debido respeto a sus palabras y hoy con más calma, he leído el texto de dicho discurso y me atrevo a comentar algunos aspectos que considero relevantes de su mensaje. Desde luego no soy nada más que un simple ciudadano y mi opinión será muy discutible e incluso equivocada por lo que entiendo que nadie la comparta, lo cual entra totalmente en la esencia de la democracia.
Su Majestad ha resumido en tres los aspectos relevantes de este año 2008, El 30 aniversario de la Constitución, la lucha contra el terrorismo y la crisis económica.
En cuanto a la Constitución es innegable que España ha vivido 30 años de desarrollo, pero aquí entiendo que no es el tiempo transcurrido lo importante, sino si la Constitución ha servido como fundamento para la convivencia y solidaridad entre las diferentes regiones de España. Creo sinceramente que esta Constitución nació con taras que con el tiempo se han ido agrandando como un cáncer. Hoy por desgracia vivimos un momento en que los nacionalismos reclaman con más insistencia su soberanía y la independencia, radicalizando sus posiciones e incluso sumando a su frente anti español a formaciones teóricamente de ámbito integrador nacional. Los casos del PSC, PSE y PSG son solo unos ejemplos del camino emprendido. Yo no creo que sea precisamente para felicitarse, sino todo lo contrario.
Lo de Gran Nación es incompatible con los nuevos Estatutos aprobados en el Congreso, alguno de ellos recurrido por inconstitucional y sin resolver por la morosidad de la Justicia. Así que nación y nacionalidad son palabras que quedan adjudicadas directa o indirectamente a territorios y ciudadanos concretos, coexistiendo naciones dentro de esa Gran Nación y algunas que se consideran en plan de igualdad con España. Por supuesto que se podrá decir que aún no se ha producido la fractura ni la independencia real de ninguna autonomía. Creo que su Majestad tiene una visión demasiado optimista de la situación real de España.
En cuanto a su exposición sobre el terrorismo, me uno a su Majestad en su felicitación a las FFyCCSE y al deseo que se aplique el Estado de Derecho con todas las armas que se dispone para acabar con los terroristas. Eso implica desde luego no negociar, ni permitir que etarras de formaciones ilegalizadas sigan cobrando de los impuestos de los ciudadanos a los que someten al chantaje y al terror. Las víctimas del terrorismo no solo merecen nuestro recuerdo y apoyo, sino también defenderlas del entorno hostil en que aún siguen viviendo y que es farisaicamente negado por los nacionalistas en el poder. El final del terrorismo estará cerca solo cuando exista una verdadera voluntad para acabar con las raíces del problema y no se dé aliento y tratos de favor.
De la crisis económica, solo quiero resaltar que el paro en España es consecuencia directa de una pésima gestión y planificación del desarrollo y que poco tiene que ver con la crisis internacional. Es algo nuestro, como la pérdida de calidad en el sector servicios, estando estancados en el sector turístico. Sentencias absolutorias a desfalcadores que no devuelven lo robado, como los casos AFINSA y FORUM FILATÉLICO, la cultura del pelotazo y de la prevaricación, no contribuyen a crear un clima de confianza. Tampoco la opacidad en el reparto de las multimillonarias ayudas al sector bancario y que no llegan a redundar en beneficio de los ciudadanos. No es así como podremos todos “remar” para salir de la crisis. El esfuerzo debe empezar por aquellos que no solo no pierden sino ganan con esta crisis.
Del resto de su discurso no consigo destacar nada novedoso y sí muy buenas intenciones y su disposición a seguir como Jefe del Estado y alentando la Unidad de España. Pues espero que consiga Su Majestad cumplir sus deseos y si se mantiene esa Constitución que le avala y le legitima, sea para el bien de esta Gran nación, idea que comparto plenamente con usted en seguir manteniendo.
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Caminant,
Estamos hartos de hermosas palabras y que estas no se vean acompañadas por hechos. Lo de echar la culpa fuera es propio de dictaduras y una manera de "escurrir el bulto", como ha hecho SM al no reconocer una realidad en España, al menos la que yo percibo.
un abrazo
No tengo ningún empacho en definirme monárquico.Quizá de una monarquía que no puede existir,casi medieval,en cuanto a la relación del rey guerrero con su pueblo.Es mi propìa definición y la asumo como tal.
Por eso me parece que SM ha hecho un discurso poco valiente.
Los males vienen de fuera y de dentro,Majestad.
Vienen del cáncer nacionalista y del desgobierno socialista.
Nosotros estamos dispuestos a tirar del carro. ¿Y vuestra Majestad?.
Un saludo.
Sábado, 2 de junio
Vicente A. C. M.
Paco Sande
Vicente Torres
Vicente A. C. M.
Juan Fernandez Krohn
Manuel Molares do Val
Julio César Izquierdo
Francisco Rubiales
Raúl González Zorrilla
Pedro Fernández Barbadillo
José Pómez
Carlos Ruiz Miguel
Antonio Cabrera