El juez D. Baltasar Garzón es equiparable en actitud al Gobierno de la C.A. de Cataluña. El sigue adelante con su proceso de investigación y revancha del franquismo y los otros siguen aplicando el desarrollo del Estatuto de Autonomía, sin esperar que la lenta Justicia resuelva si en ambos casos lo que se hace está sujeto a derecho. Parece que al juez Garzón ya le han parado algo sus largas manos de justiciero, aunque no se ha dado por aludido. Mientras, el TC sigue sin dar un veredicto sobre los recursos de inconstitucionalidad contra el estatuto.
La Justicia debe andar con pies de plomo, pero por mucho que pese ese calzado, debe avanzar lenta pero segura. No es de recibo que se deje que se siga con un desarrollo normal cada vez con más atribuciones de tintes separatistas e insolidarios, un Estatuto que apesta a inconstitucional. Es una vergüenza para el Tribunal Constitucional y un grotesco espectáculo el que están dando sus Señorías, incapaces de deshojar la margarita. Y sobre todo resulta lamentable las injerencias políticas de todo tipo que solo reafirman el carácter dependiente del poder de la Institución.
Que el Gobierno no quiera avanzar en ciertos temas sensibles, es hasta cierto punto comprensible. Pero que el PP como principal partido de la oposición, esté a verlas venir, en una actitud pasiva y sin presionar al Gobierno, es simplemente patético. No puede admitirse por más tiempo ni que el estatuto de Cataluña siga como un símbolo del distanciamiento político y fractura real del Estado, ni que el juez de la AN, el Sr. Garzón, se dedique a soliviantar los más oscuros episodios de la Historia, en un flagrante desafío a la razón y a la propia Ley.
Tanto uno como otro, deben ser apartados por la fuerza de la Ley de sus actitudes de insumisión. Ni el Estatuto debe ser aceptado, ni el juez Garzón proseguir como juez de la Audiencia nacional. Motivos hay más que suficientes para haber tomado medidas cautelares. Pero tal parece que este Gobierno está cómodo con ambas posturas. Una porque para el Sr. Zapatero, el concepto de España es algo discutido y discutible. Y por otro lado, la Ley de la Memoria Histórica necesita de hechos consumados o exhumados como los que pretende el juez Garzón.
Va siendo hora de que igual que ayer el PP declaró persona de total desconfianza al Sr. Conde Pumpido por toda su trayectoria durante el infame proceso de paz con ETA, se manifieste contra las actuaciones del juez Garzón y exija una sentencia del TC sobre el Estatuto para antes de fin de este año. No es cuestión de que la crisis económica y la recesión, nos haga olvidar otros asuntos de capital importancia, sobre todo la del Estatuto, que va en la línea de ahondar sobre la desigualdad entre los españoles.
Como ciudadano exijo el que la Ley se cumpla. Exijo que los políticos cumplan con su deber y no se dediquen solo a seguir aprovechándose de una falsa democracia para perpetuarse en sus cargos. Es mi deber exigir porque pago mis impuestos y ello me otorga el derecho a hacerlo. Esto es un Contrato entre los ciudadanos y sus representantes, que nos sale bastante caro. Así que es mejor que cumplan su parte del Contrato si no quieren que los ciudadanos dejen de cumplir su parte.
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Caminant,
Todavía tengo en la memoria aqué día de julio de 1997 antes del asesinato de Miguel Angel Blanco. Todos con las manos pintadas en blanco y el espíriu aquél de Ermua. No confío en nada que haga moverse a esta sociedad de su actual apatía. Cuando quieran reaccionar ya no habrá solución.
un abrazo
Por menos,el juez Gómez de Liaño fue apartado de una carrera que a mi entender llevaba con absoluta dignidad y profesionalidad.
Si esta nación quiere evitar su destrucción ha de reaccionar,hemos de reaccionar.
En Italia surgió el movimiento Mane Puliti,Manos Blancas,algo así ha de surgir que regenere esta sociedad. Y si no surge,habremos de inventarlo.
Un saludo.
Sábado, 2 de junio
Vicente A. C. M.
Paco Sande
Vicente Torres
Vicente A. C. M.
Juan Fernandez Krohn
Manuel Molares do Val
Julio César Izquierdo
Francisco Rubiales
Raúl González Zorrilla
Pedro Fernández Barbadillo
José Pómez
Carlos Ruiz Miguel
Antonio Cabrera