Con independencia de las filias y fobias personales entre dirigentes de las naciones, debe estar siempre por encima el interés general y el pragmatismo de la realidad que cada nación representa en el ámbito internacional. Puede que haya muchos baremos para establecer la tabla de clasificación por importancia o influencia real y que esos baremos sean discutiblemente objetivos. Lo que no puede dudarse es que España está entre los países industrializados y ocupa un lugar preeminente tanto en Europa como en el mundo, siendo el mayor inversor en Ibero América.
El mundo financiero está atravesando una dura crisis que si no se resuelve, puede producir la mayor catástrofe y recesión económica que se haya conocido en la era moderna de la industrialización y desarrollo. Su alcance, duración y consecuencias son inimaginables y es por ello que se deben tomar medidas urgentes y en común para poder hacer frente a esta situación. No se trata de una “invitación” personal, sino de un derecho por méritos propios el que España tiene para estar presente en cuantas reuniones se celebren. Ese derecho es exigible y no debe ser considerada la reclamación con una actitud mendicante para obtener un protagonismo no merecido.
No son aceptables las excusas de que deba existir un número clausus de naciones que pueden estar presentes. El llamado grupo G-8 no tiene la autoridad para imponer un veto a la participación de otros socios, sobre todo cuando se ha demostrado que ha sido la propia imprudencia e ineficaz gestión de control de los dirigentes de esos países y que son los máximos responsables de que se haya llegado a esta situación tan dramática. El hecho de que oficialmente España no figure en el listado de socios del G-8, G-14 o G-20 o G-50 es irrelevante, cuando su posición económica y de desarrollo está objetivamente entre los diez primeros países del mundo.
Así que debo estar del lado de el Sr. Zapatero y apoyar su reclamación. Y eso es con independencia de la opinión personal que públicamente he manifestado sobre los modos de proceder de nuestro actual Presidente. Políticamente no comparto con su partido o con él absolutamente nada y nos separa un abismo ideológico, pero representa a España y a los españoles y en estos casos en que la supervivencia está en juego, no podemos ni debemos entrar ahora en disputas partidistas o recriminaciones, sino apoyarle sin fisuras y que sea la voz de España la que se escuche.
Otra cuestión será posteriormente debatir sobre las responsabilidades particulares en cada nación que debe quedar en el ámbito de cada Parlamento y sus representantes. Las elecciones son el momento en que los ciudadanos podemos evaluar y juzgar las actitudes y otorgar nuestro voto a quien consideremos que se merece tener nuestra representación. Esa es la confianza y en democracia la única forma de expresarlo con libertad.
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Caminant,
Es evidente que España ha bajado puestos, pero también otros que siguen en ese "Club". Además, la fortaleza de una economía se debe medir por su capacidad de reacción ante las crisis. creo sinceramente que Espña puede salir, así que su voz y voto deben contar en las soluciones.
un abrazo
Por desgracia,este el pescado que hay para vender y pienso que poco se puede hacer.
Podemos ser un país industrializado,pero que realmente ha bajado puestos en la clasificación de naciones y este político que detenta la presidencia del Gobierno hace de todo menos gobernar. Por lo tanto es normal que nadie le respete porque la mujer del César no sólo ha de ser honrada,sino parecerlo.
Un saludo.
Apátrida,
Los Grupos nunca pueden ser cerrados y menos en temas que afectan de un modo global a todos los países. Las decisiones se deben tomar por consenso, en lo posible ye stablecer los medios de control para que esta situación no vuelva a repetirse.
En este asunto, todos los países industrializados y en vías de desarrollo tienen voz y voto, porque de lo contrario, se exponen a que resurjan medidas de defensa como está pasando en Argentina con las nacionalizaciones.
un afectuoso saludo
Esta vez discrepo.
Si el formato elegido es G-8 más G-20,
España no tiene derecho de asistir a esta reunion por no pertenecer a ninguno
de los dos grupos.
Si finalmente dejan a participar e España, abren la puerta a muchos paises
que pueden reclamar lo mismo.
¿Por qué ultilizar el criterio del PIB
y no del PIB per capita?
Por otro lado, creo que Aznar tiene una oportunidad de oro para hacer una jugada
maestra.
Deberia ultilizar sus buenas relaciones con Bush y conseguir la invitación para el gobierno español.
A continuación, la Casa Blanca emite
un comunicado, diciendo que el gobierno de los EE.UU. ha reconsiderado su posición e invita a España a la cumbre,
gracias a la intervención de Aznar
Seria interesante ver la reacción del mendigo monclovita; a lo mejor rechaza la invitación.
Un saludo
Sábado, 2 de junio
Vicente A. C. M.
Paco Sande
Vicente Torres
Vicente A. C. M.
Juan Fernandez Krohn
Manuel Molares do Val
Julio César Izquierdo
Francisco Rubiales
Raúl González Zorrilla
Pedro Fernández Barbadillo
José Pómez
Carlos Ruiz Miguel
Antonio Cabrera