En España se está llegando a unos límites verdaderamente kafkianos. Mientras por un lado proliferan como setas los programas de televisión basura, por el otro se quiere poner coto a la libertad de expresión y ejercer una censura previa de lo que se pueda publicar. En vez de avanzar en la democracia, estamos retrocediendo a los años de la represión franquista. Es francamente preocupante la actitud de la Casa Real respecto a filtrar la presencia de periodistas en la recepción del Rey en el Palacio Real el día de España por excelencia, el 12 de octubre.
¿Y cual es la respuesta que se debería dar a este injustificado espíritu censor? Pues creo que todo el mundo periodístico debería boicotear ese acto y todos los celebrados el mismo día, sin entrevistar a ninguno de los que se prestan a este ejercicio de censura real. No es admisible que los medios de comunicación solo sean bien vistos siempre y cuando o no molesten, o no critiquen y mucho menos a una cada día más obsoleta monarquía parlamentaria. Lo de parlamentaria suena en este caso a broma, porque lo que no consiente es precisamente “parlamentar”, preguntar en libertad y con respeto.
Ya no somos solo unos pocos quienes nos cuestionamos la validez de un sistema que tiene de todo menos ser democrático. La Constitución define a España como una Monarquía parlamentaria. Pero la Monarquía como Institución y no solo en España está sujeta a algo tan poco democrático como que la sucesión sea el modo de acceder al mayor puesto de la Jefatura del Estado y además, que sea preeminente el hombre sobre la mujer, independientemente de la idoneidad o aptitud para el desempeño de su función. Evidentemente, todo lo opuesto a la famosa Ley de Igualdad, que incluso ya dispone de un Ministerio en el Gobierno del PSOE.
No creo que interese ahora que empiece un debate si este modelo de Estado es el más apropiado para el siglo XXI. La mayoría de los partidos políticos no tienen en su ideario precisamente el ser monárquicos. Lo único que les retiene es la actual vigencia de una Constitución aprobada en unos momentos de cambio y de transición de un régimen totalitario a una incipiente y "vigilada" democracia. Muchos nos podemos cuestionar la validez de tal aprobación y si hubo verdadera "libertad sin ira".
Pues actitudes como la de censurar la asistencia de la mayoría de los periodistas, solo contribuyen a aumentar el descrédito de la Corona y que el rechazo de los ciudadanos sea mayor. No está la situación actual, donde los ánimos empiezan a estar a flor de piel por la situación económica, de paro incontrolado y de recesión, como para abrir otro frente de debate en el que muchos miren hacia la Familia Real ajena, materialmente al menos, a estos problemas de los ciudadanos.
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Caminant,
quien sea el que le asesore, creo que el rey deb tener autonomía y criterio propios para saber que no debería hacer esa discriminación.
un abrazo
No sé quien asesora a SM,pero creo que en esta ocasión ha metido la gamba hasta el corvejón.
El rey representa y ha representado lo mejor de la sociedad,asumiendo lo que esa sociedad le proyectaba.
Ahora más de uno sentimos que no conecta con el pueblo.Y eso no es bueno para la institución que es algo más que una persona,es una Corona,una Nación.
Malos tiempos,no todo es ser simpático ni escuchar según que voces,Majestad.
Sábado, 2 de junio
Vicente A. C. M.
Paco Sande
Vicente Torres
Vicente A. C. M.
Juan Fernandez Krohn
Manuel Molares do Val
Julio César Izquierdo
Francisco Rubiales
Raúl González Zorrilla
Pedro Fernández Barbadillo
José Pómez
Carlos Ruiz Miguel
Antonio Cabrera