Ahora tiene el Órgano de Dirección de los jueces una oportunidad para demostrar su imparcialidad y unificación de criterio a la hora de sancionar las negligencias de algunos de los magistrados, aunque estos sean jueces “estrella “como D. Baltasar Garzón. Inaugurado el nuevo curso judicial, es el momento de empezar a poner en práctica las buenas palabras de la sesión de apertura que tan pomposamente se produjo ayer con la presencia del Rey,las declaraciones del juez D. Carlos Dívar y las sorprendentes, por inexactas, del Fiscal General Sr. Conde Pumpido.
Creo que la Justicia necesita, más que un simple “lavado de cara”, todo un tratamiento corporal y estético que elimine la cantidad de defectos que han convertido su imagen en algo irreconocible y repulsivo. Es mucho el camino a recorrer para que los ciudadanos puedan empezar a tener confianza en sus Instituciones judiciales. Hasta ahora y como es ya histórico, sigue prevaleciendo en el sentimiento de la sociedad española un total desencanto y frustración por una Justicia corporativa, ajena a la realidad social y demasiado politizada y supeditada a los poderes públicos y los partidos.
Casos como los del juez D. Baltasar Garzón son causa de auténtico bochorno. Un juez que tiene un concepto selectivo y sectario de lo que es su trabajo. Un juez que dedica más tiempo a causas ajenas a su responsabilidad. Un juez que ha llegado a cometer actos de intrusismo descarado por falta absoluta de competencia en los asuntos que asume. Un juez que abandona las causas que sí son de su competencia, ralentizando su Instrucción e investigación – como el caso del “chivatazo a ETA” en la operación contra la trama de financiación- o cometiendo negligencia por la falta de seguimiento, como esta última de los dos narcotraficantes turcos excarcelados.
Y no es este un caso aislado, porque uno de los más sangrantes ha sido el del juez Tirado, cuya absolución por sus jueces compañeros hubo de ser recurrida por la propia Fiscalía ante la alarma social suscitada por la levedad de la sanción. Es inútil que las leyes se endurezcan, que la acción policial llegue al máximo de su efectividad, si los jueces responsables se dedican a todo menos a “sus labores, o dictan sentencias opuestas al espíritu de la Ley y alejadas del sentido común.
Parafraseando a Su Majestad D. Juan Carlos, habría que decirles a estos jueces ¿Por qué no trabajas? Los primeros que deben hacerlo para dar ejemplo son los que están en las mas altas Instituciones del Poder Judicial. No es admisible más retrasos en la resolución de los recursos contra el Estatuto de Cataluña. El Tribunal Constitucional no puede convertirse en un pantano de tierras movedizas donde se hundan los expedientes. El Tribunal Supremo no puede consentir que sus sentencias queden en papel mojado por la falta de voluntad del Gobierno en disolver los ayuntamientos donde siguen gobernandoy medrando los miembros de las organizaciones terroristas ya ilegalizadas de ANV y PCTV. El juez Garzón no puede esconder por más tiempo el caso del “chivatazo” y si no resuelve, deberá ser apartado definitivamente de él.
No tengo demasiada esperanza en que se produzca un brusco cambio de actitud en la judicatura, pero eso sería un buen comienzo para este nuevo año judicial donde las buenas palabras deben ser sustituidas por hechos.
Los comentarios para este post están cerrados.
Caminant,
Solo espero que pasen de las palbras a los hechos. Que den a este juez soberbio una lección de humildad y le sancionen como se merece y con el mismo rigor que al juez que cometió la misma negligencia.
un abrazo
Les denomino a este tipo de jueces o la profesión que sea el "síndrome del hijo del amo".
El típico niño bonito que acude a la fábrica de papá y picotea en las distintas secciones pero sin implicarse. Eso sí,pero cuando algún capataz le intenta reconducir hacia el trabajo enarbola su condición de heredero del negocio familiar.
Hace falta un padre con un par que le ponga o les ponga las peras a cuarto.
Puede ser,¿por qué no tener cierta esperanza?.
Sábado, 2 de junio
Vicente A. C. M.
Paco Sande
Vicente Torres
Vicente A. C. M.
Juan Fernandez Krohn
Manuel Molares do Val
Julio César Izquierdo
Francisco Rubiales
Raúl González Zorrilla
Pedro Fernández Barbadillo
José Pómez
Carlos Ruiz Miguel
Antonio Cabrera