Al final alguien, supongo que el piloto comandante del vuelo, aceptó volver a intentar volar con ese avión. Poco importa si la Ministra de Fomento, la incompetente Sra. Álvarez o Spanair son los que tienen razón a que si se en algún momento se barajó la posibilidad de cambiar de avión. El caso es que no se hizo y no hay ninguna Ley que impida a un Comandante piloto aceptar el destino de casi 200 pasajeros y el suyo propio al tomar una decisión, quizás influenciada, pero que se demostró fatalmente equivocada.
Creo que el historial de vuelo y de incidentes de ese avión MD-82 era lo suficientemente preocupante para que jamás hubiera intentado volver a despegar. Si no hay ninguna Ley que lo impida, debería haberla. Hay algo mal en las leyes cuando se deja la vida de tantas personas y su futuro solo en las manos de tan pocos. Siempre está por encima el derecho a la información y poder decidir en un momento si el Contrato de vuelo queda suspendido en esas circunstancias tan lamentables.
El simple hecho de haber tenido un despegue frustrado y estar a la espera de una posible reparación de una avería, sin que el pasaje pueda tomar una decisión, me parece tremendamente abusivo y que no tiene en cuenta la libertad. El contrato de vuelo es para llevar en condiciones de seguridad al pasaje a un destino y estas condiciones de seguridad no parecen que se puedan valorar siempre con la misma imparcialidad. Soy de la opinión que la información que se transmite al pasaje es nula y que se impone una especie de mando “militar” en el que abandonar la nave es imposible.
No dudo de que el Comandante piloto pensó en que podría despegar, volar y llegar al destino. Quizás se fió demasiado y no supo o no estaba en disposición de admitir las múltiples deficiencias que ese avión arrastraba. El caso es que para cuando quiso rectificar, no pudo. Pero lo peor es que no comprendió el miedo de algunos de los pasajeros y no dejó desembarcar a nadie. Algo hay en la Ley que no puede dar el poder de la vida y la muerte en estos casos tan flagrantes. Al menos las personas se merecen tener una segunda oportunidad.
Desde aquí ya que ni siquiera el PP es capaz de hacerlo, reclamo que la Ley se cambie. Reclamo más derechos para los ciudadanos que toman un avión como medio de transporte. Reclamo no más controles, sino controles más profundos y de mayor calidad. Reclamo el derecho a poder anular el vuelo por parte de un pasajero que en circunstancias similares sienta un “miedo irrefrenable” ante esa situación anormal. Reclamo una mejor vigilancia de los responsables de los vuelos que no supieron, salvo por un comunicante anónimo, que el avión se había estrellado delante de sus propias narices. Reclamo un control de pistas de despegue donde se haga un seguimiento de los aviones hasta que alcancen la cota de seguimiento por los radares de vuelo.
Como en el caso del Prestige, traigo aquí el lema que el PSOE supo esgrimir con tanto énfasis y deslealtad política : “NUNCA MÁS”. Y nunca más se debería aceptar la comparecencia de una Ministra de Fomento que en todo su mandato ha demostrado hasta la saciedad su incompetencia , su falta de asunción de responsabilidad y su soberbia.
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Caminant,
La Ministra de Fomento ha querido "escaquearse" otra vez de sus responsabilidades. No basta con decir que se han hecho 100 inspecciones, sino la calidad de las mismas. Ese avión debió sufrir una revisión más que rutinaria por los sucesivos fallos detectados. Las máquinas envejecen y dejan de ser fiables. Eso lo sabía Spanair y habían decidido cambiar la flota en pocos meses. Siempre hay cuestiones económicas que priman sobre otros aspectos, entre ellos una legislación posiblemente permisiva.
un abrazo
Mi pregunta es: ¿Cuanto vale una vida o 153 para una compañía aérea?.
Creo que es deber de un Gobierno,del color que sea,proteger con leyes la vida de los ciudadanos que les han puesto ahí.
Si no saben o no quieren hacerlo,que se vayan.
Un saludo.
Sábado, 2 de junio
Vicente A. C. M.
Paco Sande
Vicente Torres
Vicente A. C. M.
Juan Fernandez Krohn
Manuel Molares do Val
Julio César Izquierdo
Francisco Rubiales
Raúl González Zorrilla
Pedro Fernández Barbadillo
José Pómez
Carlos Ruiz Miguel
Antonio Cabrera