Pues va a resultar ahora que lo que sufre el etarra de Juana Chaos es acoso y linchamiento mediático. Me parece que lo que tiene que hacer es rellenar un formulario de declaración sobre un asunto de enaltecimiento del terrorismo. Claro que, como no se presenta y sigue de vacaciones ilocalizable, el juez de la Audiencia Nacional no tendrá más remedio, muy a su pesar, que sacar un Auto de “busca y captura”. Haría bien su mujer Irati Aranzabal en escribir menos artículos de protesta y decirle a su marido que cumpla con ese mínimo esfuerzo que le pide el juez.
Lo realmente indignante y mezquino es que el argumento que emplea en ese artículo de “unos señalan y otros…”, es el que se da a diario en el País Vasco con las dianas que los cachorros de ETA pintan en las paredes de las casas de los que amenazan. O cuando en diarios como el GARA, antes en el EGIN, se critica a ciudadanos y se les marca como enemigos de Euskal Herria. O como cuando define el Sr. Arzalluz de “unos mueven el árbol y otros recogen las nueces”. Tanta hipocresía solo se puede dar en quien tiene su conciencia deformada y cegada por un nacionalismo que justifica la violencia para alcanzar sus objetivos.
Se quejará del trato democrático que se le ha dado a su marido. Se le ha aplicado la Ley estrictamente y con incluso demasiada permisividad en cuanto a las reducciones de condena. Estas ni siquiera han merecido la atención de la Fiscalía General, ni de la Audiencia Nacional, ni del Ministerio de Interior para investigar si han sido aplicadas correctamente o ha habido fraude de Ley por falsificación de documentos y estudios. No se quejará de que incluso el Presidente del Gobierno dijera en su día la mezquindad y falsedad de que de Juana Chaos era un hombre favorable al proceso de paz. Desde luego su supuesta carta lo desmiente totalmente.
Solo le falta decir a esta mujer, tan abnegada en la defensa de su marido, que teme por su vida, que va a necesitar escolta permanente. Igual hasta puede que reconozca que la libertad de la que goza su marido es la que se le niega a muchos ciudadanos que viven en la Comunidad de El País vasco por el solo hecho de no compartir las ideas secesionistas. Igual hasta es capaz de ver que en esa sociedad enferma, en la que se desenvuelve tan a gusto, la libertad no existe desde hace tiempo y se tiene la hipócrita equidistancia de equiparar a víctimas con los verdugos.
Parece que a esta pareja de Irati e Iñaki se les da muy bien escribir panfletos. Desde luego el GARA es su medio ideal donde jamás les negarán un espacio de Honor para que los editen y los hagan públicos. Supongo que si fueran ecuánimes deberían admitir también que se editara alguna carta en la que se pidiese a ETA y a los que le apoyan que dejen de matar, de extorsionar y de señalar con dianas a los que no están de acuerdo con sus ideas. También sería ecuánime el que se pidiera a ese etarra asesino de 25 inocentes, que pidiera perdón a sus víctimas, que mostrase algún signo de arrepentimiento y que no se le considerara como un “gudari” sino como un pistolero sin conciencia.
Sé que es mucho pedir, pero igual a alguno se le despierta algún tipo de remordimiento o de sensación de culpabilidad. Lo dudo.
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Caminant,
sin embargo amí me produce una sensación de profundo desprecio y de repugnancia. Ningún demócrata puede admitir esta desfachatez y reivindicación sobre un linchamiento inexistente. Lo que si existen son los 25 cadáveres de los inocentes que mató ese etarra.
un abrazo
La verdad es que todo lo que puedan decir "esa pareja" me produce actividad emocional cero,vamos,que me importa un rábano.
Luego,si entramos en aquello de que uno es educado,piensa que esa gentuza tiene demasiados privilegios y que,en caso de vivir en su idílica nación inventada y ser ellos contrarégimen,lo pasarían pero que muy mal.
Vamos,que serían víctimas de sus amigos.
Que den gracias a que aún España conserva y que sean por muchos años,echuras de país democrático.
Un saludo.
Sábado, 2 de junio
Vicente A. C. M.
Paco Sande
Vicente Torres
Vicente A. C. M.
Juan Fernandez Krohn
Manuel Molares do Val
Julio César Izquierdo
Francisco Rubiales
Raúl González Zorrilla
Pedro Fernández Barbadillo
José Pómez
Carlos Ruiz Miguel
Antonio Cabrera