Toda España se ha sentido conmocionada por la trágica noticia del accidente del avión de Spanair con destino a Gran Canaria. Ha habido milagrosamente 19 supervivientes , aunque el estado de algunos de ellos sea crítico y sus posibilidades de supervivencia escasas. Desde aquí quiero sumarme al dolor de esas familias de los 153 muertos y transmitir mis mejores deseos para la pronta recuperación de los supervivientes.
Ahora es cuando surgen muchas preguntas para poder explicar qué pudo pasar para que este accidente se produjera y cuáles han sido los fallos materiales y humanos que han contribuido a esta catástrofe. Los indicios y testimonios preliminares y las susceptibilidades de la propia situación económica por la que atraviesa la compañía aérea Spanair, hacen necesario que en este asunto se llegue hasta el fondo en la investigación y se depuren las responsabilidades que se establezcan a todos los niveles, incluido el político.
La primera cuestión que se plantea es como usuario la total desinformación que se da al pasaje siempre que hay algún incidente. Son raros los casos en que se comenta en la zona de embarque o por el comandante de vuelo una vez embarcados en el avión, el tipo de incidencia. Normalmente se zanja con un simple “causas técnicas” o ninguna respuesta. No se tiene en consideración la sensibilidad de los usuarios, su falta de conocimientos técnicos y el casi general “miedo a volar”. Esto resta cualquier posible alternativa que el usuario pudiera tomar en caso de albergar dudas respecto a la seguridad.
La investigación será lenta y con muchas dificultades, siendo muy importantes los testimonios de testigos directos y de los propios supervivientes. En este caso, tras las declaraciones de una hermana de una de las heridas supervivientes, parece haberse reconocido que antes de la primera aproximación a pista de despegue el comandante debió volver al lugar de atraque para la revisión de una alarma, presumiblemente de un sensor de temperatura ¿del motor izquierdo quizás? El caso es que tras una revisión se da el visto bueno para el vuelo y es en el despegue cuando el motor izquierdo se incendia, explosiona y provoca la desestabilización y caída del avión desde una altura considerable.
La susceptibilidad y las dudas se ven agravadas por la crisis que atraviesa Spanair, por el despido previsto de casi 1.200 trabajadores y por las medidas extraordinarias que según parece se estaban tomando en las operaciones de mantenimiento de los aviones, implicando en esas tareas a los pilotos. No obstante habrá que aclarar este y otros aspectos que son competencia del Gobierno a través de su Ministerio de Fomento de quien depende la inspección y la vigilancia del cumplimiento de las normas relativas a la seguridad de los aviones.
Puede que haya sido solo la fatalidad y un fallo mecánico el causante de esta tragedia, pero debe ser el Gobierno de España el que de un modo transparente investigue y dé sus conclusiones sobre lo que ha pasado. Por otra parte sería deseable que se cuidara mucho más el aspecto de la relación con los usuarios, obligando a la Compañía con su personal de Apoyo en el Aeropuerto o los comandantes de vuelo ya en el avión, a informar verazmente de los incidentes y dejando libertad para que el usuario pueda decidir si opta por otras alternativas.
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Caminant,
con este escrito solo quiero poner mi pequeña denuncia sobre algo que creo que se pudo evitar. Eso no nos devolverá a los muertos, ni consolará a sus familiares, pero puede que contribuya a que en el futro se mejoren las normas y se informe adecuadamente a los pasajeros.
un abrazo
En primer lugar mi oración y apoyo moral a las familias de tan grave suceso.
Luego queda todo lo que expone en su artículo: saber las causas,pronto y evitarlas en lo posible.
No puede quedarse en una tragedia de la cual nos sintamos apenados y nada más.
Sábado, 2 de junio
Vicente A. C. M.
Paco Sande
Vicente Torres
Vicente A. C. M.
Juan Fernandez Krohn
Manuel Molares do Val
Julio César Izquierdo
Francisco Rubiales
Raúl González Zorrilla
Pedro Fernández Barbadillo
José Pómez
Carlos Ruiz Miguel
Antonio Cabrera