Cuando la pasividad de la Fiscalía General se hace evidente, no queda otro remedio que ejercer la acusación privada para defender la dignidad de las víctimas. La Audiencia Nacional se mueve por caminos inescrutables. Sus motivaciones y cómo se puede excitar su celo en la persecución de los delitos de terrorismo, incluido el enaltecimiento, es todo un misterio para el común de los mortales. El caso es que justificada o injustificadamente, se están produciendo manifestaciones del mundo de ETA con total impunidad.
Ahora resulta que cuando se quiere es competencia propia de la Audiencia Nacional y cuando no, se escuda en que la responsabilidad es del Gobierno de la Autonomía. Y no digo que no sea así en primera instancia, pero en otros casos, ha bastado disponer de uno de los infinitos pasquines que llenan las ciudades del País Vasco, para proceder a dictar un Auto prohibiendo las manifestaciones donde ya queda demostrada la apología del terrorismo.
¿Por qué este cambio de actitud?¿A qué viene ser escrupuloso con las denuncias de asociaciones de víctimas como la AVT o Dignidad y Justicia, exigiendo avales económicos para iniciar un proceso en el que se debería actuar de oficio? La respuesta seguramente esté en que se sigue con el lema de “cuando convenga a la jugada”. Y ahora la jugada parece aconsejar estar a la espera de qué propone ETA para retomar las negociaciones. No son creíbles las palabras del Ministro de Justicia Sr. Bermejo, cuando ha sido el propio Presidente Sr. Zapatero quien ha indicado que en el acuerdo con el PP no estaba “expresamente excluido” el diálogo con ETA.
El doble lenguaje está instalado. Pero también el doble rasero en cuanto a la lucha anti terrorista. Y no es por el dinero, que puede ser legal exigirlo para iniciar cualquier proceso judicial, con vistas a cubrir “gastos”, sino porque en el tema de la lucha anti terrorista se vuelve a adoptar actitudes que buscan la permisividad y mirar hacia otro lado. Que lo haga el Gobierno de la Comunidad Autónoma Vasca, no es de extrañar, pero que lo permita el Gobierno de España, su Fiscal General y la Audiencia nacional, es inadmisible.
Se nota que al Gobierno le molesta desde siempre la AVT, esté quien esté al frente, porque a pesar de la persecución mediática y de todo tipo, se mantiene firme en sus reivindicaciones y actúa en defensa de la dignidad, no solo de las víctimas, sino de todos los españoles que compartimos su honestidad y objetivos. Poner trabas económicas, además de intentar asfixiar a estas asociaciones y condenarlas al silencio, solo hará que el apoyo de los ciudadanos sea más fuerte y se den cuenta de la actitud infame de quien busca la negociación a cualquier precio.
Tras el despilfarro en ayudas que la Sra. Fernández de la Vega ha dado en LatinoAmérica, para causas tan “urgentes y sociales” como “la limpieza de la bahía de Acapulco”, que avergonzaría a cualquier persona en España en paro y sin prestaciones, se viene con la petición de fondos para obligar a la Justicia a actuar. Este País no se merece este final, ni a este Gobierno.
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Caminant,
personalmente solo me echo la culpa de mi propia incapacidad para ir más allá de la denuncia pública en este blog.
Existen otros responsables de la política en España que deberían hacer algo más, pero se quedan a la espera de ver como les afecta en sus cálculos electorales. Son todos parte de la misma m.
un abrazo
Don Vicente:
Poco más se puede esperar de un desgobierno que tiene como meta principal el diálogo con los asesinos y que,como obras sociales,manda a la vicepresidenta a otros países a dar ayudas,cosa loable,sin duda,pero tapando los problemas que aquí existen.
¿Donde está el tema económico,el judicial,la educación,la lengua,los conciertos autonómicos,el agua....?
Tenemos esta pesadilla y parte de culpa es nuestra, aunque me temo que esto es como el ovillo de Ariadne...que nunca encontramos la punta.
Un saludo.
Sábado, 2 de junio
Vicente A. C. M.
Paco Sande
Vicente Torres
Vicente A. C. M.
Juan Fernandez Krohn
Manuel Molares do Val
Julio César Izquierdo
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Raúl González Zorrilla
Pedro Fernández Barbadillo
José Pómez
Carlos Ruiz Miguel
Antonio Cabrera